Valentine

51 8 1
                                        

Como si el tiempo transcurriera lento, así sentía mi vida despues de MJ, las historias siempre siempre, tienen un final, es lo real de la vida.

Seco mi cabello frente al espejo, apenas un poco abajo de mi barbilla, algo ondulado, volteo hacia el lado izquierdo y veo mi diploma de titulación, nada extraordinario, 9. Una calificación que no quisiera que definiera mi vida, pero que lamentablemente me recordará que jamás soy suficientemente perfecta.

Me pongo jeans, una camisa gris de hombro caído, y tenis blancos, ¿básicos no?, si, asquerosamente ordinarios, algo de maquillaje en mi piel y uno de los peores días del año. Salgo corriendo como si tuviese que llegar a algún lugar y para nada, ser una desempleada común es relativamente diferente a la utopía de ser la heredera de Paramanantra Group, seguro estarás preguntándote por Thyme, pues en Estados Unidos estudiando la universidad.

La neblina en la ciudad parece no hacer que hoy el día tenga otro tinte, rojo, corazones, amor, enamorados.
Manejo y aveces soy un poco desquiciada y acelero, acelero haciendo que el aire frio se cuele por la ventana, que mi cabello se se alborote y acelero hasta que valla neblina empieza a ser humo, hasta que la música no oculta el motor empezando a aminorar, hasta que me doy cuenta que algo no está bien, el carro empieza a temblar hasta que se detiene. Diooos ¿Las cosas malas solo están destinadas a pasarme a mi?. Tomo el teléfono y claramente, el seguro no contesta. Una y otra vez, hasta que por suerte atienden, Mando mi ubicación y
Abro el cofre del carro dejando que el humo salga, apenas unos minutos más tarde veo detenerse un auto negro solo unos segundos después, genial, no tengo tiempo para lidear con curiosos.

—¿Aún decides nunca marcar mi número de teléfono? —Me quedo sorprendida, su forma de decirlo, no en broma, en serio, pero no enojado, suéter Amiri negro, apenas con unos toques de color, pans algo holgados, y su cabello recogido en un molino. Porque siento que me veo tan simple. Decido no hablar, no sabría que decir. Como si el clima estuviese traicionándome algunas gotas de lluvia empiezan a caer. Se queda mirándome con esa seriedad en su mirada que me hace dudar de cualquier movimiento

—No me veas así, pudiste continuar y no pararte.

—Exacto, ahora sube al auto, y te llevare a casa —Dice con un tono con el cual siento que me está dando una orden contundente.

—No MJ, estoy esperando al seguro. —La lluvia empieza a caer cada vez con más insistencia, me mira y una sonrisa se dibuja en el. Al final sedó y terminamos en su auto, con la lluvia cayendo, y con la incomodidad que siento en la boca del estomago.
Una llamada entra a su celular, apenas lo escucho decir —No voy a llegar, estoy en algo más importante —Lo dice con firmeza y me pregunto si algo más importante soy yo, veo un ramo de flores gigante atrás y un vuelco al corazón llega.

—Deja de observarlas como si te debiera una explicación —dice de forma arrogante, —Si te preguntas para quien son tienen una tarjeta de lado izquierdo.

Me indigna su forma de dirigirse y apenas pongo mi mano para abrir la puerta y salir el pone el seguro.

—Mj ¿Que carajo haces? —Digo antes de que arranque su carro con fuerza.

—Y/n creo que cuando te cases conmigo debemos tratar de forma severa el que huyas siempre, no aceptaré que duermas en otra habitación que no sea la nuestra —El hueco en el estómago ya no sé si es por el miedo de la velocidad o por la forma de sus palabras

—¿Estas loco?

—Bastante cuerdo, no te preocupes por el auto ya llame a mi equipo, y las flores las recogí de camino aquí, Y/n de verdad quisiera complacerte y dejar de sentir que quiero despertar cada día sintiéndome elegido por ti, pero no puedo y solo quiero que lo sepas. Y si no lo digo así y aquí sé que no me vas a dejar terminar antes de irte. —Siento el rubor inundar mis mejillas.

—Mj para el auto me estás mareando. —Digo de forma contundente el auto para metros después y bajo, apenas abro la puerta y Mj esta frente a mi mirándome preocupado y con angustia clara en su rostro —Eres un demente digo con el corazón en la garganta colocando mis manos en su pecho y mi frente sobre su barbilla.

¿Desde cuando esto es así de imperfecto?

PerfecciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora