El día que tanto temía llegó. Dentro de poco más de una hora Wade y Gregory se enfrentarían y sólo de pensarlo a mi corazón le iba a dar algo. No es que confiase en la promesa de Wade, pero tengo miedo de que llegase demasiada cerca de su límite y todo explotase.
-Hija, ¿estás lista? - me pregunto mi padre.
No quería ir sola a la pelea. Y durante un momento de locura pensé en llamar a Beth y Toria, pero recapacité y me di cuenta que era absurdo pedir que dejasen su vida de lado para un combate. Así que se lo pedí a mi padre y el sin dudarlo acepto, ya que ha estado presente en bastante de sus peleas.
-Si digo que no, ¿va a cambiar algo?
-Alex, no te comas tanto la cabeza. Wade es un gran luchador y aunque es verdad que han llegado a las manos muchas veces, él es un hombre de palabra y no va a faltar a ella. Deja de pensar negativamente.
-Dale, empieza a conducir y cuanto antes lleguemos mejor.
Aunque tampoco es que nos fuésemos a quedar sin sitios porque mi padre y yo estábamos en los asientos VIP que nos reservó Wade. Además cuando se enteró que mi padre me acompañaba, le alegró la noticia; no le gustaba la idea de que fuese sola y menos sabiendo cómo estaban mis nervios. Cuando llegamos todo el mundo reconoció a mi padre y le paraban para hacerse fotos con él o pedirle un autógrafo. La verdad es que mi padre seguía siendo uno de los grandes del boxeo aunque estuviese retirado. Siempre me dijo que fue famoso por el boxeo es lo que le gustaba a mi madre. No por ser alguien reconocido, sino porque podían ir por la calle tan tranquilos y en raras ocasiones le paraban los fans, porque no todo el mundo le gustaba y seguía el boxeo, ni era tan televisado. Sino quien te paraba eran aquellos que vivían el boxeo.
Al acercarnos a la zona VIP, me di cuenta que entre el resto del público no destacábamos, pero aquí sí. Todos iban trajeados o vestidos súper bien. Mientras tanto mi padre y yo elegimos unos vaqueros, playeras y camisetas sencillas. En total íbamos a ver una pelea, no a un cóctel o algo parecido. En fin, al principio los peces gordos de allí nos miraron de reojo hasta que se dieron cuenta de quién era mi padre y se acercaron a saludar. Odio la falsedad de estas personas.
-¿Señorita Wulk?
-Soy yo - le dije al hombre de seguridad.
-Wade le espera en su vestuario, si es tan amable de acompañarme - dijo seriamente.
-Claro. Pa, ahora vengo -a lo que él me respondió con un guiño.
No era el vestuario de la otra vez, este era algo diferente, pero muy poco. Mi hombre se encontraba paseándose por la estancia mientras hacía girar sus muñecas. Por muchas veces que le viera sin camisa, me seguía quitando el aliento.
-Ya estoy - le dije sonriendo y evitando que notase mi nerviosismo.
-Necesitó mi beso de buena suerte - dijo bruscamente mientras se me acercaba. Pero bueno, se lo pasaba porque hoy era una noche de mucha presión.
-¿Y qué haces que no me estas besando ya?
No tuve que decir ninguna palabra más para que me rodease con sus brazos y atacase mi boca. Pero tampoco me quejo, yo le conteste igual, con ansia. Así que supongo que ambos estábamos descargando parte de nuestros nervios y sentimientos en ese beso.
.........
Cuando volví a los asientos, todos estaban sentados ya, conversando en murmullo. Sólo quedaban tres sillas desocupadas. Una al lado de mi padre y otras dos justo enfrente nuestro.
-¿Qué tal estaba? - pregunto mi padre cuando me senté.
-Bien, tranquilo o eso me ha parecido.
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Soy Tuya ©
Romance¿Quieres saber lo que pasa cuando una mujer se hace cargo de un gimnasio de boxeo sólo para hombres? Esto es lo que le ocurrió a nuestra protagonista, Alexa Wulk. Entra y descúbrelo. Muchos ya lo han hecho, ¿vas a ser tu el único que no? TODOS LOS...
