Después de procesar que había un arma apuntándome, miré al dueño. Mejor dicho, dueña. Lindsey, la barbie psicópata.
-Te lo avisé, zorra - dijo con una amplia sonrisa -. Te ibas a arrepentir de estar con mi hombre.
Resistí mis ganas de hacer una réplica maliciosa, porque es algo conocido mundialmente, que a una persona que te está apuntando con una pistola, no la debes de hacer enfadar. Y mucho menos si esa persona carecía de inteligencia.
-Hola, LIndsey - intenté ser amable, a lo mejor así se calmaba y las cosas mejoraban.
-Estúpida, ¿sabes qué es esto? - dijo agitando violentamente el arma.
-Un arma - intenté sonar tranquila. Si hubiese elegido una navaja o algo que no utilizase la pólvora, hubiese sido fácil quitárselo. Porque no creo que esta idiota me ganase en una lucha cuerpo a cuerpo. Además así tendría la oportunidad de patearla el trasero.
-Bien, ¿Y qué hace un arma? - dijo como si fuese gilipollas.
-¿Te lo tengo que explicar? Pensé que eso ya lo sabías...- dije sin poder contenerme. Lo sé, la he jodido.
-¿Todavía te haces la graciosa, puta barata? - dijo acercándose rápidamente.
Cada paso que daba hacía el agujero del cañón más grande, más amenazante. Si se acercaba un poco más me atrevería a atacarla para desestabilizarla. Eso y que no tuviese el dedo en el gatillo. Y en el tiempo que me llevó parpadear, sentí un gran dolor en el pómulo causado por el golpe de la recortada en mi cara. Para ser la barbie tiene mucha fuerza la psicópata. Y ahora mi pómulo me ardía de tal modo que apenas pude contener un grito de dolor.
-¿Ya no te haces la graciosa? - dijo riéndose mientras retrocedía otra vez a su sitio inicial. Callé. - ¿Ya no dices nada?
-¿Estás segura de lo que vas a hacer? - intentar que entrase en razón, por difícil que fuera, no me haría perder nada.
-¡Por supuesto! ¿Los superhéroes no matan a los villanos? - preguntó. Tenía muchas ganas de decirla que en estos momentos su papel no era el de superhéroe, más bien al contrario. - Además, al principio no quería involucrarme directamente, pero viendo que la primera vez salió mal, he decido que no hay mejor forma de que algo salga bien que haciéndolo tú misma.
-Skull - dije cayendo en la cuenta.
-¿Se llama así ese pobre diablo? - dijo sin mostrar remordimientos - Tenías que haber sido tú la que quedase destrozada entre los hierros del coche. Y además por tu culpa no ha sido él sólo quien ha salido herido - dijo como enfadada.
-¿De qué estás hablando? - dije preocupada.
-Se lo conté todo. ¡Se lo conté todo y se puso histérica! - dijo aumentando en volumen de voz -. ¡Ella! Ella que se supone que estaba de mi parte.
-¡¿De quién estás hablando?!
-¿Quién más no te quería junto a Wade? ¿Quién quería que yo estuviese con él? - dijo enfadándose más.- Nicole. Esa puta falsa. Se puso histérica cuando supo mi plan fallido de los frenos. Así que no tuve más remedio - dijo volviendo a mover la pistola -, además, siempre lo quise hacer. Y cuando se dio la vuelta para agarrar el teléfono y llamar a la policía lo pude hacer - dijo riéndose perturbadora mente -. Y las películas no mienten. Cuando golpeas a alguien fuertemente en la cabeza con la culata de la pistola se caen al suelo como muñecos de trapo. Y lo volvería a repetir contigo, pero entonces no podría ver tu cara cuando dispare o cuando la bala se te hunda ardientemente en la carne.
No dije nada, no me lo podía creer. Esta chica sí que está mal de la cabeza.
-Bueno, como se suele decir, ¿una última voluntad? Que esto ya me está aburriendo.
-Que no me mates.
-Oportunidad perdida, zorra.
Voy a morir. Ahora todo estaba seguro. Una bala me va a impedir seguir respirando. No voy a volver a ver a mi padre, ni me va a volver a contar historias de mi madre. No volveré a ver a Beth y Toria, ni tomaremos vino mientras cotilleamos. Y lo que más me dolía era no poder pasar más tiempo con Wade, no volver a ver sus ojos negros, ni su sonrisa engreída. Y sobre todo me duele morir sin haberle dicho que le amo; de haberle dicho que tenía razón, soy suya.
Y todo eso me dolía y me cabreaba a la vez. Morir así, era morir sin luchar. En fin, ¿qué puedo perder? Si intento quitarle el arma puedo ganarla y vivir, o puede ser que me dispare antes de que llegue a ella. Pero moriré igualmente si no hago nada, si dejo que esta trastornada gane. Además no sólo por mí, sino que si consigo vencerla pagará por lo que ha hecho a Skull y a la madre de Wade.
Así que la miré fijamente, intentando encontrar algún modo de acercarme a ella sin que vea mis intenciones o que se acercase ella a mí...
-Y si me das una muerte digna. Es decir, ya sabes, vestida con ropa decente, no una toalla empapada - dije con la intención de que se acercase para darme la ropa que había dejado antes sobre la cama.
-Mhhh - dijo pensándolo-, me parece bien - dijo mientras se acercaba con la ropa. Pero en vez de acercarse del todo, me la tiró a los pies. La muy zorra no se acercaba para nada.
Agarré los pantalones de yoga y la camiseta ancha que había elegido para pasar el día de hospital en hospital, pensando que por lo menos sería ropa que me permitiría moverme rápidamente. Sin pudor, dejé car la toalla y me puse la ropa.
-¿Lista para morir? - dijo con una amplia sonrisa.
No la contesté, sólo miré fijamente el dedo que tenía en el gatillo. Para intentar apartarme lo máximo posible de la trayectoria de la bala o que por lo menos no me diese en todo el centro del pecho. Justo cuando vi como su brazo se tensaba para disparar, me moví intentando girar el cuerpo para evitar la bala.
Sentí como ésta entraba en mi piel, rasgando los músculos cerca de mi hombro izquierdo. Una sensación de extremo dolor me recorrió desde la herida a cada extremo del cuerpo, haciendo que mi grito de dolor sonase en toda la casa. Golpeé con un golpe seco hacia atrás, en la pared, que me dejó sin respiración. Ante el impacto cerré los párpados, pero al abrirlos había algo que iba mal, no veía con claridad, todo estaba lleno de mancha negras. EL dolor era insoportable y me estaba empezando a costar respirar, como si algo me estuviese aplastando los pulmones.
Y lo último que recuerdo es el sonido del martillo antes de que la oscuridad me consumiera.
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Soy Tuya ©
Romance¿Quieres saber lo que pasa cuando una mujer se hace cargo de un gimnasio de boxeo sólo para hombres? Esto es lo que le ocurrió a nuestra protagonista, Alexa Wulk. Entra y descúbrelo. Muchos ya lo han hecho, ¿vas a ser tu el único que no? TODOS LOS...
