–Hola, toma asiento.– dijo sonriente.
–Hola, gracias.– dije emocionada.
Tome asiento al lado de Tayron, mi corazón palpito a mil por hora. En ese momento note como Diana me veía, como si yo fuera una traidora, como si le hubiera quitado lo más preciado que ella tuviera, baje la mirada y Tayon dijo:
–¿Que tienes?
No, no es nada importante. - dije con la mirada hacia el suelo.
–Te emociona esta excursión, ¿verdad? – dijo sonriente.
–Sí, me emociona mucho la Arqueología, ¿y a ti te interesa también? – dije ansiosa.
–Espero ir a un museo contigo en alguna otra ocasión, y sí, si me interesa, pero también me gusta el arte, los museos de pinturas son los que más amo.
Sonreí, pero mi mente me juega en contra, al pensar en sí, será cierto, que él quiere salir conmigo a un Museo. Sonreí nuevamente ante sus palabras de emoción por el arte.
El guía empezó la charla sobre la historia de todas las artesanías del lugar.
°°°
Al terminar la charla, nos dirigimos al recorrido de todas las instalaciones, en ese instante una de la Plachicas llamada Jimena llamo mi atención, haciéndome señas para que me dirigirá hacía ella.
Me encamine hacia donde ella estaba, lo cual creo que fue una mala idea, no me había acercado mucho, cuando empezó a decir:
–Sí alguna de nosotras te vemos hablando con Tayron...– Interrumpió Nathy.
–Yo te veo amenazando a Jared nuevamente y no te la acabas. – dijo Nathy directa hacia su rostro y muy molesta.
Me tomo de la mano y me llevo hacía donde estaban todos observando las reliquias.
–Tranquila, no dejaremos que nadie te lastime nena. – me dijo entre sus brazos.
–Gracias. no dije mayor cosa.
Nos reunimos con Lourdes, Byron, Joseph y Luis para estar juntos en el trayecto.
El guía nos adentró a una sala oscura, indicándonos, que hiciéramos parejas, en ese momento todos empezaron a buscar pareja, por la obscuridad no pude ver con quien me tocaría, intente llegar hacia donde estaba Nathy, quien había hecho pareja con Joseph y decidí seguir a Lourdes, pero ya estaba con uno de los amigos de Tayon, "Roberto" Decidí caminar hacia atrás, preferiría ir sola a quedarme frente al guía, sola, al momento de dar dos pasos hacia atrás sentí el cuerpo de alguno de mis compañeros.
–Perdón, es que no puedo ver mucho por acá. – me disculpe por el pisotón que le había dado.
–No te preocupes, yo no me fije. ¡Oye! ¿ya tienes pareja? – entrelazo su brazo con el mío.
–Mmm, no aun no, prefiero quedarme sola.
Si como no, te dejaron sola, no te hagas. Mi mente.
–Bueno ya que no tienes pareja y yo tampoco, entonces seamos la pareja ideal. – dijo entre risas. –¿Estás de acuerdo?
–Claro, vamos. – dije riendo, sin saber quién era.
Solo me pregunto quién iría con Tayron, será que Diana lo eligió como su pareja para el recorrido, esas eran mis preguntas en ese momento.
Al instante se prendieron unas luces en el techo, más conocidas como "Luces Negras (UV)".
Todos los que traían ropa color blanco o colores claros, se encendieron como luciérnagas, debido a la luz UV de aquellas lámparas, vi hacia mi alrededor y vi muchas sonrisas iluminadas, volteé para ver a mi compañero, quien seguía muy aferrado a mi antebrazo y para mi sorpresa, era Luis. Claro, como no lo distinguí al sentir sus enormes bíceps.
–¡Hola! Luis, eras tú. – dije riendo.
–Hola linda, ¿sorprendida?
–No, para nada, sabía que eras tú, obviamente por tus enormes brazos, era obvio. – dije sarcástica.
–Si lo sé. – dijo mostrando su brazo derecho. Reí ante su movimiento. –¡Tu sonrisa! – exclamo sonriendo.
–¿Que? – dije curiosa, pensando en que tendría algo en mis dientes.
–Tienes una sonrisa muy linda y brillante. – dijo viendo mis labios.
–Gracias. – dije ruborizada.
–Te ruborizas muy rápido, ¿no es así? – tocó mi cintura con su dedo índice.
No puedo controlar la pigmentación de mi rostro, es vergonzoso.
Mi sonrisa empezó a temblar por los nervios, volteé a ver a mi izquierda para disimular y poder enfocarme en otra cosa.
~
Con cariño J.
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La Chica de San Valentin
Teen FictionPero, a veces, creo que enamorarse es también ese momento de calma cuando estás en el punto más alto. Donde se puede observar toda la ciudad durante el atardecer, el aire es más cálido y la brisa te agita los rizos con suavidad.
