Bueno no creo que lo que estoy haciendo sea lo que yo quería.
Trate la manera de que al salir no se dieran cuenta de que yo estaría afuera, por que de verdad quisiera probarme el traje de la mamá de Luis.
-Entonces a donde quieres ir.- dijo José levantando una ceja.
-Sabes que, me aburrí, iré arriba. Me di la vuelta dirigiéndome hacia arriba con los ojos cerrados. No podía creer lo que había hecho.
Subí los más segura que pude, cuando sentí que Joseph ya no me veía corri tan rápido que mi pie tropezó en el último escalón de arriba, literal mis labios besaron la alfombra de terciopelo que estaba en el suelo del segundo nivel, pidiéndole al cielo de que Nadie lo haya notado, levante mi mirada para observar algun alma en pena sobre mi caída, para mi sorpresa no se encontraba nadie en ese lugar, me levanté sacudi mis rodillas seguido de mis manos, arregle un poco mi cabello y me dirigi a la recamara de la Señora S.
-Mi linda ¿donde estabas? Luis y Joseph estaban buscándote, creo que hasta salieron para ver si no te habías ido.
-Si, mil disculpas Señora, creo que... Tarde mucho en el baño.- ¡Salvada! (Según mi mente)
-Descuida, ellos no tardarán en venir.- asentí. -¡Tengo una idea si quieres te puedes probar el traje, aprovechando!
-Muy buena idea Señora S.- dije emocionada.
Ella se levantó del sofá junto al balcón, me dio el traje completo, muy limpio debo decir. Acepte el traje con justo, ella me dirigió hacia su cuarto-armario para que me lo probase.
-¡Entra! Si tienes problemas para colocarlo, me dices.- dijo con una sonrisa muy amplia.
-Muy amable, gracias.- ¡no grites, no grites! Bueno sólo por dentro (Mi mente)
Entre a él armario, observe tan cuidadosa mente a mi al rededor, no quiero exagerar pero la ropa que se encontraba dentro, estaba clasificada por color, por prenda, faldas por un lado, vestidos por otro, jerséis por allá, abrigos, camisas, una seccion pequeña de trajes típicos, tacones, nunca terminaría de contar sus outfits, en pocas palabras ¡Hermoso!
Decidí probarme el traje, empezando por la parte de arriba, me coloque la Blusa seguido de una falda muy grande que llevaba en la parte de abajo, coloque encima de mi cintura un pequeño cinturón decorado o más bien bordado de muchos colores y figuras que daban estilo de una flor, ajuste la falda con el cinturon y ajuste tambien la blusa de la parte de adelante por debajo de mi cuello, me dirigi a uno de los espejos en el cuarto-armario y me enamore del traje en general, di unas cuantas vueltas al rededor del mismo, no había persona en el mundo que me lo quitase...
-¿Todo bien allá adentro?.- pregunto la Señora.
Salí de mi pequeña fantasía.
-¡Eh! Si, si Señora ya salgo.- me asuste.
Salí del armario, levantando la falda con mi mano derecha para que no se arrastrara y con mi mano izquierda tratando de detener mi cabello con tal de que no se me viniera a mi rostro, se lo mostre a la Sra. S.
-Muy bella.- dijo ella.- asentí no tan convencida, pero con una sonrisa sin mostrar dientes.
-El traje es muy hermoso Señora.- dije sin titubear
-Más quién lo trae puesto.- dijo Luis.
-¡Gracias, losé!- dije aún dentro de mi fantasía. -Eh no perdón, es decir, Gracias.
¡Gracias al cielo! No me ruborizó.
~
Con cariño J.
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La Chica de San Valentin
Teen FictionPero, a veces, creo que enamorarse es también ese momento de calma cuando estás en el punto más alto. Donde se puede observar toda la ciudad durante el atardecer, el aire es más cálido y la brisa te agita los rizos con suavidad.
