Cap 7: ¡Ya basta!

31 8 0
                                        

Seguimos el recorrido, y salimos de aquella habitación con las luces negras, caminamos hacia un lugar donde habían repisas llenas de piedras luminosas y antiguas de los colores habidos y por haber.

Lourdes me agarro del brazo.

–¡Oye! vi a Tayron del brazo de una de las animadoras, Matilda.- dijo desconcertada.

–¿Entonces Diana no estuvo con el en la habitación oscura?- dije acelerada.

–No para nada, pero ves, ahora esta Matilda tras de él.

–Si pero tu sabes como es ella de interesada, te apuesto que lo hace por Diana, para ganarse otra semana como su favorita.– dije segura.

–Bueno si no te preocupa.–  dijo levantando sus manos en forma de vencida.

La verdad no se porque no me preocupe, la situacion entre Tayron y Matilda pueda que no sea de importancia, o talvez si, pero no creo, talvez ni le guste. Mi mente.

•••

Tuvimos un tiempo para ir a la cafetería que estaba en el jardín central del museo, para que nos pudiéramos refrescar un poco, y poder continuar con el trayecto. 

Decidimos todos (Lourdes, Byron, Joseph, Nathy, Luis y yo) ir a comprar unas frituras y gaseosas, esto para pasar el rato. Talvez se darán a conocer algunos chismes.

Compramos las golosinas y nos dirigimos a unas bancas que estaban en ese lugar, decidí sentarme junto a Nathy, ella junto a su Joseph, el junto a Lourdes, ella junto a Byron, el junto a Luis, y el junto a mi. El jardín era hermoso, algún día tendré uno así en mi mansión. Solté una risa, Lourdes volteó y me vio, diciendome loca. Reí ante el momento.

Byron decidió compartir me unas donas que había comprado en la cafetería, muy amablemente dije:

–Gracias, pero creo que ya estoy satisfecha con lo que e comido, muchas gracias. – dije sonriendo. 

En ese instante Luis vio a Byron con una mirada fulminante, Byron lo notó y al instante lo imito.

–No prefieres mejor compartir con alguna de las otras chicas.– dijo Luis muy serio.

Frunsi el ceño por lo que había dicho Luis, Byron solo quería compartir sus donas conmigo, todos sabe que me gustan mucho las donas, pero no me cabía ni una papita más.

–¿Que? ¿Celoso, porque a ti no te pregunte?.– dijo entre dientes, luego rió.

–No, a ella no le puedes dar nada sin preguntarme. – dijo exaltado.

–¿Qué te sucede Luis?.– dije desconcertada.

–Lo que sucede es... – interrumpió mi voz, no pensé en lo que iba a decir.

–¿¡Te crees tú, mi dueño!?.– dije directo viendolo a los ojos.

–No, pero pensé que dentro del salón oscuro, dijimos que eramos la pareja ideal.– dijo con ternura.

–Si pero... Pensé que era solo una broma.– dije al recordarme del momento.

–Ya ves, tu no le interesas.–  dijo Byron riendo y entrelazando sus brazos.

–¡Ya basta!– grite, al parecer me escuchó todo el museo.

Llame la atención de mis maestros y del guía.

–¿Que sucede?.– preguntó la maestra Dorin, sorprendida. 

Serré mis ojos muy fuerte y decidí salir de esa escena que se había hecho, bueno, que había echo yo, me encamine hacia el tocador para dejar pasar ese momento tan incomodo.

Entre directo al tocador, remoje mis mano y pase mis palmas sobre mis mejillas, mi frente, y mi boca, enseguida Nathy con Lourdes entraron sorprendidas por lo que había pasado en el jardín.

–¿Que paso allá fuera?.–  pregunto Lourdes exaltada.

Seque mi rostro con una pañoleta que tenía en mi cartera de mano.

–No lo se, no se que sucedió, Luis se comporto algo extraño allá afuera.

–Si, dijo que eran la pareja ideal.– dijo Lourdes extrañada.

–Si lo se pensé que estaba bromeando cuando dijo eso dentro de la habitación oscura, asta dijo que tenía una risa muy linda.–  Sonreí ante el recuerdo.

–¿No te estará gustando Luis o si?.–  dijo Nathy abriendo sus ojos.

–No como crees, a ella le gustará Tayron, por la eternidad, ¿no es cierto?.–  pregunto Lourdes curiosa.

–¡Si!.– dije definitiva, pero al momento dudosa.

Se abrió la puerta del tocador, dejando ver a la maestra Doris.

–¡Chicas! No se que sucedió allá fuera, pero no creo que haya sido de agrado para el museo.– dijo seria.

–Perdón maestra, no se lo que estaba pensando en gritar de esa forma.– dije con la mirada hacia bajo.

–De acuerdo, pero que no suceda más. - dijo con su dedo índice hacia arriba.

Salimos del tocador todas, incluyendo la maestra, en ese momento todos, nos voltearon a ver, me sentí tan pequeña en ese instante, lo deje pasar, sin embargo, los nervios me estaban matando, sentía como mi rostro cambiaba de color, a rojo, baje la mirada y me dirigí con mis amigas hacia donde estaban los demás.

–Perdón si te cause enojo.– dijo Luis viéndome a los ojos. - Asenti con una smedia sonrisa en mi rostro.

–Si lo siento, no debimos hacer eso.– dijo Byron, con una sonrisa en su rostro, viendo de reojo a Luis.

–No, yo fui la que grito, no ustedes, pero ya paso, la verdad no se ni como empezó todo.

–Sabes que, mejor no recordemos más. – dijo Byron sonriendo sin mostrar dientes.

–Esta bien chicos, continuemos el recorrido.


~

Con cariño J.

La Chica de San ValentinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora