Mi reacción ante escuchar el tartamudeo de Luis diciendo, NO, bueno mi mente escucho ese rotundo no, donde puedo meter mi cabeza por la vergüenza. SOS, mi mente queriendo dar hasta señales de humo para que alguien se apiade de mi y me saque del carro de una vez por todas. Joder.
Llegue a mi casa sin explicar o dar razón por la cual en el trayecto estuve callada sin agradecer por estar conmigo tanto tiempo en el hospital. Subí a mi habitación y al darme cuenta mi ropa estaba por el suelo, en un dos por tres estaba en ropa interior, me metí debajo de las sábanas para quedarme ahí y no saber nada de nadie. Esto me pasa por intentar cosas diferentes. Me odio.
-Hey hija -dice mamá mientras está quitando la ropa que esta estorbando la entrada de mi habitación.
-Mmh.
-Bueno ¿Dime que pasa ahora?
-¡¿Que quieres que te diga?!
-Se que pasa algo... Cuando de repente estas en paños menores.
-Simplemente me rechazo, la vergüenza es como un arma punzante en mí estómago, ni idea de porque lo hice. -dije viendo al techo.
A pocos segundos de esa escena, el timbre de la casa retumba en todas partes. Este suena hasta hacer tres tonadas seguidas.
-Iré a ver quien es. ¡Vístete! -dice mamá, cerrando la puerta tras de ella.
...
Decidí amarrar mi melena con una liga negra. Decidi bajar hasta la planta baja y al llegar al penúltimo escalón de las escaleras, vi por el rabillo de mi ojo a un chico sentado con una hogaza de pan y un refresco de granada en el sofá de la sala de estar.
-¿Te puedo ayudar en algo?
-Que palabras más secas. -dijo el.
-¿Que, que haces acá... Luis?
-Tranquila, Jared... Yo, me gustaría... -interrumpen las bellas palabras de mi hermana.
-¡Hey! Luis, ¿como te va? ¿para quién son los globos que están en tu car... -¡Heeey! ten 50$ ¡Vé!
-¡Ok! Ya veo. ¡Good luck! -grita mi hermana, dirigiéndose a la puerta.
-¿Que, de que esta hablando?
-¿Puedes venir conmigo afuera? -extiende su mano hacia mi.
-Sólo dime que quieres ¡ya! -poso mi mano en mi cintura.
-¿Quieres saber? -preguntó levantándo sus cejas varias veces.
-Ya que. -digo entre dientes.
Luis desliza la puerta que da hacia el jardín trasero, dejando ver unos globos en forma de corazón, un oso de peluche que duplica el tamaño de una tumbona que esta serca de la alberca. Esta Lourdes, Joseph, Nathy, Byron, Lissa, Anna y otros amigos cerramos del instituto.
-Jared -chilla Luis.
Estoy en shock, que es esto, no puedo creerlo. En instantes a mi mente viene el nombre (Esteban)
-¿Esteban? -digo mientras el entra por la puerta deslizable.
_Coincidencia o destino_
Nathy extiende un cartel, mientras que Lissa toma un extremo del mismo. Este dice:
Jared ¿te gustaría ir al baile conmigo? ♡
-¿Que dices? -pregunta Luis extendiendo un ramo de Margaritas hacía mi.
Amas las margaritas ¿no? (Mi mente)
-¡Esteban! -digo mientras mi mirada se posa en el rostro de Luis.
¡Rayos!
¡Que idiota!
¡Tragame Tierra!
~
Con cariño J.
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La Chica de San Valentin
Teen FictionPero, a veces, creo que enamorarse es también ese momento de calma cuando estás en el punto más alto. Donde se puede observar toda la ciudad durante el atardecer, el aire es más cálido y la brisa te agita los rizos con suavidad.
