Mi corazón empieza a latir por sus palabras, ¿que hago? Le digo gracias o lo ignoro por completo, y si la Señora Santos escucha, evadir esa palabras sería lo correcto. La sala se llena de un completo silencio, nuevamente.
-Así que... Ya se viene el día esperado por todos ¿no es así?.-Dijo viéndome de reojo.
Otro completo silencio. Habla de una vez por todas, mi mente otra vez.
-Si ansío ese día.- No muy convencida.
¡Bueno le diré a mamá que nos muestre su traje! ¿Lista?
-Por supuesto, estoy ansiosa.
Nos dirigimos a la recamara de la Señora Santos, Luis tomó mi mano y me dirigió hacia la misma, en el camino, pude observar en los cuadros de fotografías, que no habían fotos del papá de Luis, el Señor Been Santos, lo cual me pareció extraño, (no tienes que ser tan entrometida, mi mente de nuevo) ya que Luis no deja de mencionar a su querido padre.
Llegamos a la puerta de entrada de la recamara de la mamá de Luis, ella muy cómoda estaba sentada en un sofá que esta junto al balcón de la misma y junto a ella se encontraba el famoso traje de múltiples colores, figuras, trate de no emocionarme tanto, así que entre a la habitación muy educada mente.
-Con su permiso-. Muy educada yo.
-Mi linda, adelante con confianza.-dijo la Señora Santos con una pequeña sonrisa en su rostro.
Asentí con una sonrisa muy amplia y me diriji hacia ella, ella extendió hacia mi una parte del traje multi color. Con una sonrisa en mi rostro lo tome con gusto, a lo lejos escucho como una voz masculina ríe diciendo. -Hermosa.
Para mi sorpresa era Joseph, primo de Luis.
(Aclaro que ellos son primos) levante mi mirada y lo vi allí parado junto a Luis, no supe que hacer en ese momento, odio cuando mi mente juega con mis pensamientos y emociones, me canse de ser así.
-Podría entrar a su sanitario.- pedí permiso a la Sra. Santos.
-Adelante linda.
Pase justo en frente de Luis y Joseph, haciéndolos a un lado. Entre hacia el sanitario como si me estuviesen persiguiendo, vi mi reflejo en el suelo Cómo si fuese un reluciente espejo, muy limpio debo decir, lavé mis manos y rostro tratando de olvidar esa escena (que exagerada y ridícula eres Jared) sentía que mil voces decían eso mil veces en mi cabeza, tengo que cambiar de una vez por todas, dije en voz alta dirigiéndome al espejo, no serás la misma, ¿por que no actúas diferente? Un poco más seria, no como una nena linda y gentil, tienes que cambiar, inclusive tu estilo de vestir, solo ve a las Plachicas a ellas les va bien, no te cuesta nada ¡Sólo inténtalo!
Será que me estoy volviendo loca, golpee mis mejillas para ver si salía de ese trance de querer cambiar.
Moje un poco mi cabello para definir un poco mas mis rizos, seguido de tallar mis ojos, los seque y me vi una ultima vez al espejo...
-¡Tienes que cambiar! Bueno tal ves sólo un poco.-dije no tan convencida.
Salí del sanitario, vi hacia mi izquierda y ahí estaba Joseph.
-Hola Jared, hermoso cabello por cierto.-dijo viéndome.
Tienes que cambiar, empieza por esto...
-Si, así es mi cabello.- Me pase.
-Quieres ir a caminar.-dijo Joseph extendiendo su brazo hacia mi.
-Si no hay más que hacer.- dije levantando los hombros.
No se si eso es cambiar a lo bueno o a lo malo.
~
Con cariño J.
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La Chica de San Valentin
Teen FictionPero, a veces, creo que enamorarse es también ese momento de calma cuando estás en el punto más alto. Donde se puede observar toda la ciudad durante el atardecer, el aire es más cálido y la brisa te agita los rizos con suavidad.
