Cumpleaños

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Ya casi era de 23 de enero, para ser mas exactos faltaban escasos 30 min para que sean las 12 am. Y aun así

Shiori se encontraba tendida en la cama viendo el techo.

-¿Qué hare...?-se preguntaba así misma mientras meditaba-no encontré nada que pudiera gustarle y además no se como ni cuando saludarlo con mi papá acá-suspiro pesadamente-si voy a su cuarto podría arruinar las cosas si de casualidad a mi papá se le da por entrar sin avisar ... y aunque llame a la puerta... cuando nos besamos siempre acabo roja y con la respiración a veces agitada-reconoció mentalmente mientras se sonrojaba-seria difícil ocultar eso si justo nos interrumpe.-su color aumento y tomando un almohadón se lo puso en la cara y con fuerza exclamo contra ella-¡AAAAAHHHHHHHHHHHHHHH!-bajo levemente la almohada descubriendo sus ojos-no se que hacer-desvió la mirada y noto que su meditación casi la hacia irse de hora, suspiro por ultima vez-que sea lo que tenga que ser.-dijo por lo bajo y se paro dirigiéndose a la salida de su cuarto.

Ya en la puerta de la habitación de Hyoga, Shiori tomo una gran bocanada de aire y entro procurando hacer el menor ruido posible. Para su suerte encontró al rubio de espaldas a ella y observando fijamente por la ventana. La chica sonrió y avanzo mientras cerraba la puerta, despacio y caminaba sin hacer ruido. Se posiciono tras el rubio y poniéndose de puntitas tapo los ojos de su novio con sus manos.

Hyoga sonrió y coloco sus manos sobre las de la menor.

-No te oí entrar.

-Estabas muy concentrado. ¿Verdad?

-Algo. Pero no importa.

- ¿En serio? ¿Y en que pesabas entonces?

-Te diré si me dejas verte.

-Mmm... pero aun no te quiero soltar-sonrió de lado.

-Vamos me estoy impacientando-dijo con una cálida sonrisa.

-Mmm... esta bien.-bajo las manos por el rostro del ruso hasta llegar al cuello, y allí se abrazo a el pegándose a su espalda y acercándose a su oído.- felicidades amor.-dijo en tono suave para después depositar un dulce beso en la mejilla cerca de los labios.

El mayor abrió los ojos sorprendido para luego sonreír.

Tomo las manos de la chica y dejo un beso en ellas para luego girarse y poder verla a los ojos.

Aun con la poca luz que entraba por la ventana proporcionada por la luna, podía denotar el rubor en el rostro de la peliaguamarina.

Aquella imagen enterneció al santo de Cygnus quien sonrió nuevamente y rodeo a la menor con sus brazos por la cintura; acercándose lentamente hasta fundirse en un suave y cálido beso, pero al mismo tiempo demandante que no dejaba que ninguno de los dos se alejara siquiera un milímetro del otro hasta que fue inevitable hacerlo.

-Perdona pero te debo el regalo-dijo en tono casi inaudible una vez que se habían separado mínimamente pegando sus frentes.

-No importa, con que estés aquí soy feliz.-La chica volvió a sonreír sonrojándose aun más, y luego de otro beso se abrazo a su novio por un largo rato. Sintiendo como su corazón latía aceleradamente al encontrarse entre los brazos de quien tanto quería.

-¿Hyoga?

-Si, dime

-...olvídalo no importa-sonrió viéndolo-se me cruzo una idea tonta pero no importa.

- ¿Segura?

-Si. Creo que mejor me voy, tienes que descansar mañana tienes entrenamiento temprano ¿O no?-El chico solo asintió y después de una breve despedida y un par de besos, Shiori regreso a su cuarto.

La princesa del hielo.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora