Sinceridad

6.6K 437 5
                                        

 -Sophie...­ pronuncio en un débil susurro el caballero de acuario

-No –dijo al tiempo que depositaba el libro sobre la mesa que estaba a su lado­ Sophie era mi madre. Usted es

-Camus ¿verdad?

Camus solo asintió. Entonces la joven lo miro directo a los ojos lo más firmemente que pudo y pronuncio:

-Soy Shiori, su hija.

Camus no daba crédito a lo que acababa de escuchar, sus oídos debían estarle haciendo pasar un mal rato. Pero aquella chica frente a él se le hacía tan familiar.

-Eso es imposible –contesto finalmente en un tono bajo y frío.

-No, mi madre me lo dijo. ¿O ya se olvido de ella?­ arremetió en tono duro para lastimarlo.

-Ella nunca me dijo nada.

-Porque después de que usted se fuera, ella se entero que estaba embarazada de tres meses.

Camus estaba anonadado. No tenía palabras, no sabía que decir. Solo desvío la mirada y noto una caja de tamaño medio, color blanco a un lado del libro que la chica había dejado.

-Mi madre la dejo para ti –pronuncio en tono parco al darse cuenta en que había fijado su vista el acuario­ lo de arriba es una copia de su testamento.-El caballero miro a la chica algo receloso. Por lo que ella prosiguió­ no la he abierto. Ni siquiera sé que tiene.

Camus la observo fijo, era cierto no le estaba mintiendo en nada.

­- ¿Por qué? ¿Que fue lo que le paso?­ dijo sentándose al otro lado de la mesa y tomando la caja

-Hace poco contrajo una fuerte enfermedad que la debilito rápidamente y se llevo su vida en poco tiempo­ su tono de voz cada vez se apagaba más y se sentía más dolido­ yo le hice una promesa, es por eso que estoy aquí.­ dio un gran suspiro cerrando los ojos y luego continuo­ como eres mi único familiar directo vivo y yo aun soy menor de edad por seis meses se supone que debo quedar a tu cargo, ese era el deseo de mi madre. Claro que si no quieres estaré de acuerdo y...

­- ¿Porque nunca dijo nada?-­ le interrumpió– ¿porque no me busco?

­ Porque ella no quería que estés a su lado por mi causa lo cual veo perfecto y a decir verdad cuando crecí nunca quise conocerte, si estoy aquí es porque ella me lo pidió­ admitió con sinceridad aplastante.

El acuario no sabía que decir ni que pensar. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había visto a Sophia, para ser preciso 18 años. Lo que la joven le decía parecía tener coherencia además esta chica le recordaba tanto a ella de hecho eran muy parecidas con excepción del cabello, los ojos y claro esa mirada que parecía tan fría como la de él. Todo lo contrario a la de Sophie.

Ambos permanecieron en silencio por largo rato. El ambiente era tan tenso que podía cortarse.

-Ya es muy tarde.­ pronuncio fríamente llamando la atención de la menor­ Le pediré permiso a la señorita Saori para que te quedes esta noche aquí y mañana veremos qué pasa.

Sin dejar que Shiori contestara tomo la caja y se retiro en busca de la joven diosa. Le explico la situación y esta acepto que la chica permaneciera allí por lo menos por esa noche.

A Shiori no le quedo más que aceptar la invitación a pesar de que quería salir de allí lo más rápido posible, la insistencia de Saori pudo más.

Sería una larga velada para ambos: por un lado Camus tenía mucho que pensar y que analizar, entre ellas las cosas en la caja y el testamento; mientras que Shiori comenzaba a hacerse la idea de que esto no sería tan fácil como pensaba y la posibilidad de tener que vivir con su padre se hacía más grande de lo que creía, suspiro con este pensamiento en la mente y cerró los ojos para intentar dormir aun que tenia la sospecha de que le costaría más que de costumbre



La princesa del hielo.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora