Hoy le escribo a esos amores olvidados.
A esos roídos y maltratados.
A los escupidos y pisoteados.
A los que simplemente no funcionaron.
Este poema sin rima está dedicado a todas esas batallas perdidas.
A todos esos corazones parchados y a todas esas heridas.
A ese vacío que han dejado y a esos recuerdos que jamás serán olvidados.
A los que ni con besos, ni sonrisas pudieron ser salvados.
A esos que fueron creados por noches bajo las estrellas y miradas discretas.
Que siguieron con secretos oscuros y besos apasionados.
Y que terminaron por peleas y malos tratos.
A los que jamás fueron confesados y solo en nuestras cabezas pasarón.
A los no correspondidos y a los utilizados.
A los que duraron, días, meses y años.
A los que con alcohol y cigarros fueron curados.
A los que nos destrozarón, nos destruyerón y casi nos matarón.
Este es un recordatorio de que si es posibles superarlos.
Por algo son amores olvidados.
