Luego de unas horas, seguía observando cada movimiento que Sarah y Sebastián hacían. Sebastián cada vez que me miraba, yo hacía como si estuviera haciendo otra cosa. Sarah miró su reloj mientras bostezaba.
Sarah: Dios, ya es tarde. Me tengo que ir, mamá me esta esperando para que le ayude con la compra de la casa- Dijo mientras se levantaba y tomaba sus pertenencias. Se acercó a mi, me dio un beso en la frente y se fue sin despedirse de Sebastián.
Sebastián: ¡OYE, OYE! y mi beso?- Decía mientras se tocaba la frente y la cara, como si quisiera que le diera el beso en algunos de los dos lados.
Sarah: Para ti no hay- Y se fue sin mirar atrás.
Sebastián: Tienes unas amigas horribles y muy irrespetuosa- Se acostó en el sofá cama. Yo realmente ya sabía que había entre ellos, así que solo solté risitas y sin darme cuenta me quedé dormida. Unas horas después me levanté. Sinceramente sentí que había dormido solo media hora, mi cuerpo estaba hasta cansado de lo poco que había dormido, según yo. Mi celular, que estaba alado mío, lo tomé y eran las 7:30 p.m. ¿QUE? ¿tantas horas dormí? miro para donde estaba Sebastián y me di cuenta que... estaba sola. No quería seguir durmiendo y odiaba estar sola en la oscuridad. Así que toqué el botón para que la enfermera viniera. Pasaron unos minutos y no hacían caso, así que lo volví a tocar. Minutos después llegó.
Madison: Puedo levantarme?- Fue lo primero que le pregunté cuando la vi.
Enfermera: Vamos a intentarlo- Comenzó a bajar los tubos de la camilla que me protegían de una caída- a ver, súbete con cuidado- Yo pude levantarme sin problemas. Comenzamos a caminar lentamente por el hospital. Se sentía bien salir de la camilla, realmente es algo incómodo estar días acostada. Dándole la vuelta al hospital, me encontré con una ventana que al otro lado estaban mostrando los bebés recién nacidos.
Madison: Pero que cosas más hermosas- Acelere un poco más el paso para avanzar a llegar. No estuve ni 30 segundos cuando las cortinas se estaban cerrando.
Enfermeras: Llegamos tarde, solo lo abren por 30 minutos- Dijo mientras me daba la vuelta para ir a mi cuarto. Cuando llegamos James estaba en la área de recepción donde las enfermeras trataban de explicarle que esperara por mí en el cuarto.
James: Es que no está ahí, MA DI SON no está en su lugar- Sus manos hacían la acción de que estaba enojado.
Madison: Oye, aquí estoy- grité desde el otro lado. James vino corriendo.
James: Gracias a Dios, estaba preocupado- Sus manos arroparon mi pequeño rostro- Estas bien?- Dudaba en si regresarle el abrazo. Aún no estaba lista para hacer esto, así que preferí mantenerme distante y no darle esperanzas.
Madison: Si, estoy bien, solo estaba caminando. Ya no conozco la diferencia entre, espalda y nalgas, en serio- Separé a James de mí para poder mirarle a la cara mientras hablaba, era muy alto.
James: Ay, tan chistosa la nena- Tiró una sonrisa sarcástica.
Madison: Eres tan amargado- Dios, ¿por que es así? que se ría, el chiste estuvo bueno. Caminamos hacía el cuarto suavemente y nos quedamos solos en la habitación. Me acuesto en la cama y mientras me acomodaba James saca, de un bulto que había traído, un oso panda de peluche.
James: Se que es tú animal favorito, hoy comprando cosas para la casa de mamá, lo vi y pensé en ti. Me fue inevitable no comprártelo y traértelo- Lo peinó un poco con las manos y me lo dio- Espero que te guste.
Madison: Si, me encanta- En serio me gustaba, era bastante suave y rico para dormir. El se esfuerza mucho por llamar mi atención, odio no poder responderle de la misma manera.
James: Como te sientes?- Se sienta alado mío con las piernas hacía afuera.
Madison: Estoy bien, me siento bien. Creo que voy mejorando- Tocaba el peluche como excusa para no mirarlo.
James: Me alegro tanto escuchar eso- Y va nuevamente a su bulto. Claro esta, que esta vez tuve que mirar, la curiosidad me ganó.
Madison: Que es eso?- Sacó algo más de su bulto, el solo se volvió a sentar donde estaba impidiendo que lo viera.
James: No le digas a tú mamá o me mata- Me dio una barra de chocolate, un dove, para ser más específica. Yo solo me reí.
Madison: Gracias, ¿quieres?- Partí un cantito de la barra de chocolate para ofrecerle.
James: Me encantan, no te lo puedo rechazar- Y se echó a reír. Estuvimos varias horas hablando de cosas interesantes como nuestros sueños, metas, miedos, etc. Así fue toda la noche sin parar.
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Siempre será el mismo camino[editando]
JugendliteraturLa vida parece que te da la espalda en algunas ocasiones, pero no, es simplemente que has tomado decisiones que no están a tú favor solo por no saber como manejar lo que sientes, pero cuando la vida diga voltearse, te dará una cachetada tan duro que...