Cap 1: ¿Qué pasó?

23 4 1
                                        

—Narra Manuel—
De pronto, mi hermano se levantó de su asiento y golpeó el escritorio.
No se que ocurría, toda mi vida empezaba a dar vueltas, no se que pasaba, había mucho ruido y gritos. Estaban discutiendo. Se oían unos gritos:

Juan: ¡Desgraciado! ¡Infeliz!

Alcaide: Deja de molestar y vete -dijo como si no le importara- tengo mejores cosas que hacer que discutir contigo

Juan: ¡Maldito! Todo lo que has hecho es daño

Alcaide: ¡No es mi culpa! -dijo gritando- Además, a ella le gustó

Cuando escuché a mi hermano gritar, vi que le dio un puño al alcaide. No se porque hizo eso, él no es así. El alcaide se molestó. Por suerte este no le hizo nada a mi hermano. Mi hermano no es así, no se que le pasa, el nunca me ha dado un puño.

Alcaide: VETE, LÁRGATE -Dijo molesto- No quiero que pongas otro pie aquí

Juan se retiró de la oficina, pero antes de que este llegara, me senté y actúe como si no hubiese visto nada.

Juan: Vámonos -dijo molesto-

Juan me jaló por el brazo y empezó a caminar rápido. No se que pasó pero, espero que esto no le ocasione problemas en el futuro. Fuimos por el acensor.

Manuel: ¿Como te fue con el alcaide?

Juan: Bien, todo bien -dijo sonriendo-

Sabía que estaba mintiendo, pero con esa sonrisa, me hizo sentirme más tranquilo. Llegamos al primer piso y seguimos nuestro camino. No le pregunté nada porque no quería hacerlo molestar, ya que estaba tranquilo. Pasamos por el puesto de helados.

Juan: ¿quieres helado, Manuel?

Manuel: Sí, de almendra

Juan: Deme dos helados, uno de coco y el otro de almendra, por favor -Dijo este al señor de los helados-

Señor: Serían dos dólares

Juan: Ok, Gracias -Dijo sonriendo-

Seguimos nuestro camino. Por fin, llegamos a casa. Abrimos la puerta y entramos. De pronto, oigo una voz, era mi madre.

Mami: ¿Como están chicos?

Juan: Estamos bien

Manuel: Sí, bien

Mami: ¿Seguros?

Juan y Manuel: Siii

Mami: ¿Dónde estaban? -preguntó sospechando-

Los dos nos miramos las caras, sin saber que decir. Se me pusieron las mejillas rojas y empecé a sudar.

Escape del PasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora