Cap 26: Viaje en el bas parte 1

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Manuel: ¡Ravin! -dije mientras me acercaba a Ravin- ¡Has vuelto!

Ravin: ¿Me había ido? -dijo confundido- ¿Donde estoy?

Manuel: ¿Acaso no lo recuerdas? -dije- ¿Sabes quien soy, verdad?

Ravin: Creo que si -dijo mientras se sentaba en el piso y tocaba su cabeza como si le doliera- auchh

Manuel: ¡Ravin salvé tu vida! -dije contento mientras le extendía la mano para que se levantara- ¡Me alegro que estes bien!

Ravin: ¡No me acuerdo de nada! -dijo desesperadamente mientras se levantó solo- ¡No me siento bien!

Manuel: ¿Ravin, estás bien? -dije un poco preocupado- ¿Que te ocurre?

Ravin: ¡Nada! -dijo sarcásticamente mientras caminaba un poco- ¡Nada! ¡Nunca he estado mejor!

Manuel: ¿Ravin que rayos te pasa?

Ravin: ¿Ya deja de preguntarme la misma mie'#@?

Manuel:🤭🤐

Ravin estaba furioso, pero al ver mi rostro, se calmó un poco.

Ravin: ¿Que te parece si continuamos? -dijo mientras caminaba tambaleando y con uno de sus brazos caídos casi inservible y créeme que no se veía nada bien. Era obvio que no tenía fuerzas para continuar- ¿¡Manu!?

Manuel: ¡No podemos seguir Ravin!- dije sin dar un solo paso- ¡No estás listo para seguir!

Ravin: Yo puedo, esto es solo un rasguño -respondió- Tenemos que seguir, así que avanza

Manuel: ¿Que te parece si esperamos aquí? -dijo, ya que sabía que algo andaba mal-
Total, tenemos que esperar el autobús aquí

Ravin: Sí -dijo mientras regresaba ya que se dirigía hacia la dirección incorrecta- Cierto

Ravin no está en su sano juicio. Tal vez es porque tiene mucho que procesar, o sea, desde la herida hasta ahora ha pasado mucho. Esperamos varios minutos en lo que el autobús llegaba y Ravin no dijo ni una sola palabra. Se que él no es de hablar mucho con las personas, ya que es una persona reservada, pero está más callado de lo usual. No dije nada más, no creí que fuera el momento. Una hora después llegó el autobús. Esa fue la hora más eterna de mi vida, ya que ninguno de nosotros dijo una sola palabra. Finalmente el autobús apareció. Fue como un destello de luz en la oscuridad. Ustedes creerán que estoy exagerando pero vi la oportunidad de romper el silencio.

Manuel: ¡Ya llegó!

Ravin subió con la cabeza agachada. Se veía desorientado, pensativo, reflexivo. Mientras subía a el autobús miré a conductor y era algo extraño ya que era árabe y estaba cubierto de sábanas como los grupos extremistas. No quiero ofender a los árabes comparándolos con miembros de grupos extremistas, pero es para que tengan una idea de lo que sentía. Cuando vienes de un país que te enseñan a asociar los árabes con grupos extremistas, te sientes inseguro. Al pasar por el pasillo buscando asiento, todos nos miraban atentamente. Los que estaban sentados solos, colocaban sus bultos para que no nos sentáramos junto a ellos. Las madres abrazaban a sus hijos como si los trataran de proteger. Todos nos miraban mal y no los culpo, yo era un extranjero semidesnudo y Ravin estaba herido y algo pálido. Logramos conseguir un asiento vacío pero todos no paraban de mirarnos. Ravin se sentó y recostó su cabeza en la ventana. Por fin, recosté mi espalda y miré hacia arriba ya que finalmente lo habíamos logrado. Estábamos un paso adelante hacia mi hogar en Riverside, California.

El tráfico en India está algarete. Los carros van de todas direcciones y no existen los carriles, ni las señales de tránsito. El conductor iba a toda prisa y hacía todo tipo de virajes. Todos andaban tranquilos mientras yo trataba de aferrarme al asiento.  Pensaba que iba a morir, y eso te lo dice alguien que sobrevivió en un auto contra una anciana ebria enloquillada. En este momento me doy cuenta de que India es uno de los países más poblados del mundo.

Hicimos un par de paradas pero sabía que iba a ser un camino muy largo e íbamos a ser los últimos en bajar del autobús. Ya estaba anocheciendo, y luego de un par de horas, el tránsito disminuyó y la carretera estaba más tranquila. Me entraba el sueño y no tenía en donde recostarme. Cada segundo que pasaba mis párpados se hacían más pesados y hubo un punto en el que se mantuvieron cerrados.

Llegó la madrugada y ya estaba amaneciendo. El sol reflejó sus rayos en mi cara. Desperté suavemente, y cuando abrí los ojos, me di cuenta de que estaba recostado de Ravin. Estaba nervioso y me sonrojé. Él volteó su cabeza y me miró. Bajé la mirada, ya que pensaba que se iba a incomodar o algo por el estilo, pero me sonrió con una mirada pícara. No les mentiré, me gustaba sentir el calor de su piel.

Ravin: Manu, te quiero decir algo.....

Manuel: Dime...

Ravin: Perdóname por haber sido un idiota. La verdad es que me salvaste la vida y solo te he ignorado

Manuel: ¡Está bien.... no fue nada - me interrumpió-

Ravin: No está bien como te traté. Muchas gracias por salvarme la vida, te debo una...

Manuel: Tenía que hacer algo -repliqué- No podía verte morir

Ravin: Lamento lo de ayer, solo estaba aturdido y necesitaba tiempo para pensar

Manuel: Sí por eso te di espacio

Ravin: Gracias - dijo sonriendo-

Manuel: Ahora que lo pienso, en verdad que eres un idiota - dije soltando unas carcajadas-

Ravin: Lo sé - dijo sonriendo, miró hacia adelante pensativamente, pero luego me devolvió la mirada y sonrió-

Luego de las palabras de Ravin, hubo un breve silencio. Él no paraba de mirarme y yo no podía dejar de mirarlo. No podía escapar de sus bellos ojos y sus hermosos labios. Ravin se comenzó a acercar y yo hacía lo mismo. El corazón me empezó a latir fuertemente y ya sentía su respiración. Cerré los ojos y......

Escape del PasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora