Abracadavre

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No había otra manera de salir de eso que escapar.

Corrí calle arriba hasta el final de la misma, con todas mis fuerzas, con todo mi ser, no quería morir aún, al menos sin verlo no.

Mientras corría, empecé a sentirme muy cansada, estresada y con el cuerpo muy pero que muy pesado, me mareaba a medida que daba algunos pasos, pensaba que me iba a caer en ese momento pero con la adrenalina al máximo, no pude permitirme eso.

Llegué a ver justo donde moría la calle principal una especie de teatro semi-reforzado, la cual era mi única salida ya que las demás calles estaban también llenas de zombies.

Derribé la puerta el primer golpe entrando al lugar, donde me levanté rápidamente cerrando la puerta y cubriéndola con un montón de muebles y mesas que pude ver alrededor para que no entrasen.

Sentí un enorme golpe en todo el edificio cuando todos chocaron a la vez con las paredes principales del mismo para poco después escuchar sus gritos sonar sin armonía y sin tempo, todos desgarradores y escalofriantes.

Me senté allí en el suelo para poder recobrar el aliento cuando de la nada los golpes a la madera y los gritos se detuvieron de golpe, todos a la vez.

Miré la puerta la cual estaba despejada, todo lo que había puesto para cubrirla había desaparecido, tan solo con un parpadeo todo volvió a estar como llegué.

Asustada y confusa, traté de abrir la puerta más sin embargo esta estaba sellada, no había golpe ni disparo que pudiese abrirla, estaba atrapada.

La verdad no me asustaba del todo, puede que estuviese atrapada, pero estaba viva, al menos de cierta forma, por lo cual me relajé y empecé a mirar el lugar.

Estaba en el Lobby, un lobby bastante alto y destruido, las ventanas estaban tapadas con madera ya podrida para evitar que entrasen zombies. Había una escalera que conducía a un segundo piso el cual era como un balcón, dos escaleras de lado a lado para llevar a un pequeño balcón en el segundo piso donde había una puerta por la escalera derecha cerrada. En el centro de esas dos escaleras, en el mismo piso que yo, había otra puerta doble y grande como la de la entrada, la cual estaba cerrada por igual, solo tenía ese espacio para mí y estaba sola, no era malo.

Miré por un pequeño bar que había a mano derecha justo al entrar al teatro viendo las botellas de licor vacías o rotas dispersas por todo el suelo y el mostrador. 

Miré un calendario ya sucio y manchado de sangre seca el cual tenía el mes en el que estábamos, y justo marcaba el día que era hoy en un círculo de sangre seca, teniendo debajo el número 115, el número de día que llevaba contado yo.

Me alejé con miedo del calendario teniendo un tenebroso escalofrío por toda mi espalda, me corazón había dado un enorme salto al ver eso, parecía que alguien me vigilaba, parecía que alguien sabía que venía aquí, pero ¿Cómo era posible? Demasiadas preguntas para decirlas, demasiadas para pensar.

Un terrible dolor de pecho me impactó de golpe haciéndome toser y arrodillarme en el suelo. Cuando abrí los ojos después de toser, pude ver que mi mano, con la que me tapé la boca estaba llena de sangre la cual se secaba en cuestión de segundos como si el tiempo pasó 4 veces más rápido de lo normal en solo fracciones de segundos.

Poco después empecé a toser varias veces por lo cual cerré mis ojos hasta que terminara la molestia de la tos. Una vez que los abrí había aparecido justo en el centro del Lobby donde me había arrodillado por primera vez, viendo la puerta despejada y todo como estaba, parecía que me había teletransportado... Era inexplicable.

-¿Qué cojones ocurre aquí?- Dije sentándome en el suelo mirando a todo mi alrededor aterrorizada. -¿Qué demonios pasa?-

Escuché la voz de un zombie reírse en el lugar con una especie de eco. Era imposible determinar de donde vino dicha risa:

Not Ready To DieHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora