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Kwon Haeri suspiraba frustrada mientras se apoyaba en una farola de la calle.

Llevaba un vestido rojo, al igual que sus tacones, el color destacaba muy bien su pálida piel. Se había esmerado tanto en ir bien para Jin y el muy idiota invitó a lo que se suponía que era una cita para dos, a sus amigos, entre ellos, su hermanastro.

Yoongi no había dejado de mirarla en toda la noche. Casi no podía ni respirar, ¿cuando había crecido tanto?, ¿cuándo se había convertido en la mujer que era ahora? No podía dejar de observar sus curvas, sus piernas, sus pechos, sus labios.

Sí, no había duda. La Haeri vergonzosa había desaparecido.

Mientras todos tomaban otra copa dentro en el pub, Min Yoongi aprovechó para salir a fumar. Y ahí estaba ella, apoyada en una farola, bajo la luz, mirando al suelo. No parecía muy contenta, aún con el ceño fruncido, él la seguía viendo hermosa.

—¿Tienes otro?

—¿Otro qué?—preguntó él sin entender.

—Otro cigarro

—Sí, pero tu no fumas.

—Fumo desde los veinte.

Yoongi alargo la mano pasándole su último cigarro, algo que él jamás solía compartir.

—Haeri...

—No hables, no estoy para dramas.

—Te fuiste y no lo puedo olvidar, ¿sabes cuantos días estuve buscándote? Desapareciste completamente—el joven Yoongi dijo todo aquello tan rápido que sintió que se quedaba sin aire.

Haeri dio una calada al cigarro, la última, expulsó el humo por su boca y tiró la colilla al suelo para después pisarla con sus tacones rojos.

—Me voy—dijo.

Se dirigió hasta el pub, mas él no la dejó escapar. Min Yoongi le agarró del brazo, dándole la vuelta y enfrentando su mirada. Odio, odio entre ambos.

Dos personas con una personalidad fuerte se enfrentaban, ambos sufrían pero ninguno iba a ceder.

—Me debes muchas explicaciones.

Las pupilas de Haeri se expandieron, el negro era tan intenso como el carbón y sus pestañas eran tan largas como las de una muñeca. Ella no bajó su mirada, el no soltó su agarré.

Nadie iba a soltar a nadie. Nadie iba a hablar antes que el otro lo hiciera.

La tensión se podía sentir en el ambiente.

¿Cómo una chica con cara de ángel podía tener el carácter de todo un demonio?

¿Cómo podía estar haciéndole esto a él?

Su agarre se intensificó.

—No sabes cuantas veces he llorado, no sabes lo mucho que te he buscado Haeri, no sabes nada.

—Suéltame. Ahora.—ordenó.

La rabia corría por todo su ser. Ella estaba siendo muy fría, demasiado.

—No quiero.

—Oh venga, eres tú el que no sabes nada. ¿Quieres saberlo todo? Perfecto, hablemos, hablemos de lo idiota que fuiste cuando...

—¿Suga?, ¿Haeri?—una voz masculina la interrumpió.

Ambos se giraron y observaron a un confundido Seokjin rascándose la nuca.

—¿Que ocurre aquí?—preguntó.

Haeri se soltó del agarre de Yoongi bruscamente.

—Nada cariño, Yoongi no se encuentra bien y me estaba contando que ya se va ir a su casa—mintió.

Yoongi bajó la mirada y se tocó el pecho. Le dolía, vaya que si le dolía. El corazón le dio un vuelco, no tuvo más opción que girarse e irse por donde vino.

Cada día era una tortura, cada día era peor. Un día de estos Min Yoongi iba a estallar.

Hey ho, let's go!
Falta poco para que comience el verdadero SALSEO🌞
Estoy frustrada y odio a todos hoy, por eso escribí. Me siento como Haeri
Bye🐷✨

wrong way|min yoongiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora