Usted ha recibido una invitación de parte de Andsig4 para continuar el trayecto que inició en Oh, Andrés.
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Resulta que el año anterior yo me había ausentado al cumpleaños de mi prima por unos acontecimientos, y el cumpleaños de este año iba a ser con una piscina en la casa de uno de sus tíos, entonces estaba obligada a ir.
Y aquí fue cuando Andrés dijo: ¡Nada mejor que ir a un cumpleaños! Mi vuelo para la próxima semana se cancela. Viajaré hoy mismo.
El muy puto tomó sus maletas para su llegada sorpresa. Yo pensaba: No podré entrar a la piscina... Gracias Andrés, eres tan considerado.
Y me quedé solo con los pies colgando. Aquí fue cuando una tía me ofreció que usara su traje de baño ya que yo había usado la excusa de que no tenía un traje de baño y que por ello no había entrado a la piscina.
¡Entonces recordé que Andrés le teme al agua!
Mi tía me dio una pastilla (porque Andrés no se quedó de brazos cruzados y sin hacer nada) y luego de prácticamente ponerme un "equipo" anti sorpresas, entré al agua.
Creí que todo había sido normal de no ser que cuando salí, me di cuenta que...
¡Mis muslos estaban llenos de sangre!
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Quería morirme. Tirarme al borde de la piscina y quebrarme la cabeza con tal de que la venganza de Andrés pasara desapercibida.
¡Y había tanta gente!
Entonces se me ocurrió la maravillosa idea de salir corriendo. Claro que no lo hice, porque implicaría que Andrés usara su bomba atómica cargada y creo que eso era peor.
Pero sí corrí al baño. Una vez ahí, me quité el traje de baño y entonces...
¡Mi mochila con la ropa había quedado en una silla de la piscina!
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Me puse a regañadientes el traje de baño, fui por mis cosas y mientras volvía... me resbalé con el agua; caí de pompis y mi mochila salió volando. Y con ella...
Las toallas higiénicas.
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Y no, no eran dos o tres. Era el paquete completo. ¡Y las muy putas no podían caer junto al paquete! ¡NO! Tenían que salirse de él y quedar regadas en el suelo frente a los invitados.
—Pinche vida. Me cago en la puta. Todos ustedes arderán en el infierno. Putos.
Luego de murmurar mi linda oración, me levanté con la poca dignidad que tenía, fui al baño, me cambié, salí y al hacerlo...
¡PINCHE ÚTERO!
¡PINCHE HAMBRE!
¡PINCHES CÓLICOS!
¿Lección de vida? No subestimes a Andrés. De lo contrario, se vengará. Y se va a vengar de manera más sádica que la que Tarantino muestras en sus películas como Kill Bill.