Un Breve Encuentro

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"Es una labor muy difícil ganar el afecto de un gato; será tu amigo si siente que eres digno

de su amistad, pero no tu esclavo." - Teófilo Gautier


Capítulo 3: Un breve encuentro

La noche era bastante fría y como siempre la luna era la única testigo de la belleza que era Egipto de noche. Sagira se levantó de golpe recordando que había prometido encontrarse con su compañero de batallas en la pirámide más alta, Tikki rio al verla tan desesperada por buscar sus sandalias.

─ Sagira, Cálmate. No llegarás tarde ─ Le dijo la pequeña Kwami tratando de relajarla sin mucho éxito, La morena acaricio la cabeza de Tikki haciendo la reír para luego decir "Transfórmame" Volviéndose aquella heroína de la noche pasada.

Salió por la ventana de su cuarto y se dirigió saltando de casa en casa hasta cruzar un rio y llegar a la pirámide más grande, se recostó en el suelo desértico y sonrió pensando lo bien que se sentía el hecho de recostarse sin pensar en las obligaciones que los demás creían que ella debía tener.

"Deberías casarte, Sagira. Estas poniéndote anciana y eso no te dará muy buena imagen" Le había chico una vecina de unos 40 años, la morena la había mirado y tratando de mantener la cordura había respondido: No quiero casarme, Es demasiado aburrido depender de un hombre ¿Hay algo malo con que no quiera casarme joven?

─ Vil porquería ─ se susurró a ella misma, escuchó unos pasos tras ella y giró la cabeza levemente para ver a Chatnoir guiñándole un ojo.

─ ¿Disfrutando de la vista, Escarabajo? ─ Preguntó el héroe recostándose al lado de la chica la cual soltó un bufido.

─ Es uno de los gustos que debo disfrutar en estos momentos de libertad ─ Le respondió Ladybug para sentarse cruzada de piernas sobre la fría arena, se pasó la mano por su corto cabello y le desordenó el suyo al gatito.

─ ¿Porque? ¿Acaso tu esposo no te deja respirar? ─ Ante la mención de la palabra esposo la morena hizo una mueca ¿Acaso era lo único que le importaba a la sociedad egipcia? ¿El estar o no casado?

─ No soy casada, Gato estúpido.

Chatnoir se sentó de golpe frente a la morena con una sonrisa coqueta.

─ ¡Estás bromeando! ─ Ella negó con la cabeza ─ ¿Cuántos años tienes?

─ Se supone que no debería decirte esa información es clasificada ─ le tocó la nariz al decir aquella última palabra─ Eres un cotilla. Pero si te hace dormir tranquilo esta noche, tengo dieciséis y créeme que no pienso casarme en un laaaargo tiempo. Con esto de ser una Heroína no necesito nada más.

Chatnoir Aplaudió despacio observando muy de cerca a la chica, tan cerca que sentía la respiración de la muchacha egipcia, lenta y constante.

─ Eres la primera chica que no está interesada en casarse, Mi bichito ─ La muchacha rodó los ojos soltando una risa sincera para luego alejar con la mano el rostro del gato negro.

─ Apuesto que las chicas hacen fila para casarse contigo, Gato feo

─ No te equivocas, pero siendo sincero hasta ahora la única que me ha llamado la atención no es de las que ha hecho fila. Por cierto ¿Cómo te llamas, Escarabajo?

Ladybug le lanzó algo de arena a su compañero de batallas riendo algo sonrojada, le miró fingiendo estar enojada. ¿Debería saber quién es su compañero de batallas?, movió un poco la cabeza evitando pensar en eso. El anonimato era la mejor opción después de todo si el faraón y su hijo se enteraban las cabezas de ambos héroes serian cortadas.

─ Puedes llamarme la mujer de tus pesadillas ─ Junto ambas manos y movió las pestañas exageradamente riendo como lo hacía su estúpida vecina Neema, Chatnoir le desordenó el cabello y la tomó entre sus brazos como si fuera un costal de trigo ─ ¡Bájame Gato Estúpido!

─ ¡Dime quien eres escarabajo de mis pesadillas! ─ Comenzó a saltar mientras que Ladybug pataleaba golpeándolo en su pecho descubierto.

─ ¡Por Ra! ¡No te lo diré, Minino llorón! ─ Ante el último grito la muchacha lo mordió en el hombro haciendo que el chico la soltara y ella se golpeara fuertemente el trasero contra el suelo.

Él se agachó repitiendo muchas veces que lo lamentaba, que no era su intención haberla lanzado y que esto de tener una Amiga y compañera era algo nuevo para él.

─ Calma, Gatito ─ Lo detuvo ella aceptando la mano que él le ofrecía para levantarse de la arena, se sacudió el traje y arreglo su cabello ─ ¿Amigos?... es decir... Nos conocimos ayer ¿Ya confías en mí?

Chatnoir le acaricio la mejilla suavemente para luego apoyarse en su bastón mientras la miraba intensamente y le regalaba una sonrisa bastante dulce.

─ Fuimos los elegidos ¿No? ─ Le guiñó el ojo y ella desvió la mirada─ Inspiras confianza, bello escarabajo. Además no soy bueno haciendo amigos.

Ella se encogió de hombros para luego cruzarse de brazos soltando un pequeño suspiro, ella tampoco era muy buena haciendo amigos después de todo a la edad de 14 la mayoría de las chicas ya estaba casada y al ver que Sagira no lo estaba se alejaban al instante con miedo de que ella pudiera dañar su imagen. Azuza era la única amiga que le quedaba y solo por unos días más antes de que se casara.

─ Dímelo a mí, Bienvenido al club de los poco sociales, Compañero ─ Dijo ella levantando el puño esperando que Chatnoir lo choque con su puño, cosa que no hizo ─ Se supone de debes chocarlos con tu puño.

Él asintió y choco el puño no una sino 6 veces con una sonrisa amplia.

─ Compañeros ─ Dijeron al mismo tiempo, Ladybug miró la luna una vez más, al otro día debía levantarse temprano para poder hablar con Azuza.

─ Hasta pronto ─ La morena tomo su yo yo y antes de retirarse miró al Gato con una sonrisa coqueta similar a las que él daba ─ Amigo.

Se retiró del lugar y Chatnoir no pudo evitar suspirar frustrado por no saber quién era la mujer con aquellos ideales extraños tras el antifaz.

Lo descubriría a como de lugar.

Eres mi mala suerte - Miraculous LadybugDonde viven las historias. Descúbrelo ahora