003. Natasha Romanoff

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Título: No puedo oír tus lamentos.


Tienes que deshacerte del Capitán América.

Hace ya casi cuatro años pasaban de la última vez que habías visto a Romanov. El tiempo realmente corrió y tenías que admitir que los nervios por ver a la única clase de amiga que tuviste en la Sala Roja eran bastante grandes. Pero también deseabas que fuera de otra manera, y no porque ibas a asesinar al Capitán América.

Mientras la aeronave sobre volaba el océano Atlántico, recordaste con melancolía las últimas palabras que habías escuchado salir de su boca: "Volveré por ti, lo prometo."

Y bueno, claramente no volvió.

—¿Cómo se supone que se juega eso?

Tony había decidido que sería una tarde-noche de juegos de mesa. Había conseguido un "¿Quién soy?" Y Thor estaba bastante frustrado por entender el juego.

—Es muy fácil, Barbie. Tú eliges una persona de las que hay ahí, luego el oponente empieza a hacerte preguntas como por ejemplo: ¿su cabello es marrón? ¿Usa lentes? Y así sucesivamente hasta que descubre tu personaje.

—¿Y por qué debe descubrirlo?

—Porque el juego se llama "¿Quién soy?"

—¿Y son necesarias las preguntas?

—¡Claro! Así adivina el personaje.

—Pero...

—¡Empecemos ya! —Clint habló.

La primera ronda era Steve contra Natasha. Clint, claramente, no pudo evitar sentirse decepcionado de su compañera de juegos.

—¿Tiene barba? —Steve preguntó.

—Nop.

—¿Lentes?

—Nop.

—¿Ojos verdes?

—Sí.

En general, estuvieron bastante tiempo así, hasta que Steve descubrió que el personaje de Natasha se llamaba Amber.

—¿Alguien especial, Nat? —Clint no pudo evitar hablar.

—Era una amiga. Hace tiempo no la veo —dijo y con rapidez se dirigió a la cocina.

A veces era ella la que mantenía el orden entre todos los hombres, por eso no se le hizo raro que en menos de siete segundos ya se escucharan vidrios rotos. Ella, riendo y con la cabeza baja, se dirigió de nuevo a la sala lista para reñir a los chicos.

—No pueden durar menos de diez segundo...

Natasha dejó de hablar cuando observó un arma apuntando a la cabeza del Capitán y todos los chicos frente a él inmóviles y con expresiones de confusión y miedo. Hasta el mismo Clint admitía sentirse horrorizado. Pero solo un poco. Cuando ella desvió la mirada del arma, a la mano que la sujetaba, y luego al rostro de la persona, palideció y su boca se entreabrió de la sorpresa. Casi le saltan las lágrimas.

—¿Romanov? ¿Quién es ella? —un miedoso Tony preguntó.

—Amber... —Natasha susurró con media sonrisa. ¡Había escapado!

—Cuatro años, Romanov —ahí su sonrisa desvaneció—. Esperé cuatro años para que cumplieras tu promesa. No pensé que fueras esa clase de persona incumplida.

MARVEL: ONE-SHOTS (SIN EDITAR)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora