Era un largo pasadizo, bien podían caminar muchas personas a la vez pues sus dimensiones no eran para nada pequeñas, medía aproximadamente unos cinco metros de ancho y dos metros y medio de alto.
Por este gran y solitario camino transcurría una única persona, la cual caminaba sin siquiera inmutarse por el hermoso lugar en el que se encontraba, sus pasos hacían eco en toda la habitación pero a ella no le molestaba en lo absoluto, era como si estuviera acostumbrada a caminar por el lugar, la persona era una mujer, vestía una una larga bata color blanco, su largo y lacio pelo color café se balanceaba con cada paso que daba, tenía puesto unos anteojos color café hacían juego con sus ojos de igual color, en sus pies habían unos tacones negros y su hermosa piel blanca hacía resaltar el color de sus labios rosados .
Ella caminaba sin dudar por el largo camino, ignorando completamente las puertas que se encontraban a los lados pues ella sabía muy bien cuál era su lugar de destino.
Después de un rato divisó a lo lejos una puerta de metal la cual estaba custodiada por dos personas, estas estaban vestidas con un traje negro con dos franjas color dorado recorriendo todo el traje, tenían puestos unos botines color negro, estaban completamente erguidos y sus manos estaban a los lados cerca de el arma que se encontraba en su funda amarrada en la pierna derecha de cada uno, sus rostros estaban completamente serios, ambos tenían piel morena y en uno de ellos se podía ver una cicatriz en la mejilla derecha, al verlos cualquiera podría darse cuenta de que eran soldados muy experimentados.
Una vez que ella llegó a donde se encontraban los dos soldados uno de ellos sacó de su espalda un detector de armas, luego la mujer sacó de uno de los bolsillos de la bata una tarjeta de identificación y se la entregó a al el otro guardia, este sacó una pequeña caja e introdujo la tarjeta.
Una vez que termino de el chequeo le devolvieron la tarjeta y procedió a guardarla nuevamente en su bolsillo.
- "Buenos días Mía"- le dijo el guardia que tenía la cicatriz en la cara.
- "Buenos días Ridick".
- "Vienes a ver al Doc el día de hoy?"
- "Si, he venido a hacerle el chequeo de rutina al profesor".
- "Ya veo, y como se encuentra? Realmente estoy muy preocupado por el Doc".
- "Si, la verdad es que yo también lo estoy, el profesor es una persona muy fuerte pero su salud se está degradando rápidamente, realmente no se si va a poder resistir hasta el final del proceso".
- "Es cierto que el Doc es muy fuerte pero lo que está haciendo es realmente una completa locura".
- Si, lo se, he intentado convencerlo de que deje todo el proceso botado pero no me hace caso, dice que es necesario terminar con el proceso".
Tras eso el guardia llamado Ridick le habrio la puerta y Mía se dispuso a pasar.
Una vez que cruzó, la puerta se cerró automáticamente y ahora se encontraba en un tipo de laboratorio, se podían ver tres computadoras, varios microscopios y cerca de ella también habían seis cápsulas completamente vacías.
Al caminar por el laboratorio se detuvo en una puerta al fondo, colocó un código en un pequeño panel, tras eso la puerta se abrió y se dispuso a cruzarla. Ahora se encontraba en otro lugar, lo primero que llegó a divisar fue una enorme pantalla la cual se dividía en una gran cantidad de cuadros que reproducian lo que veían muchas cámaras de seguridad. Justo debajo de la pantalla se encontraba un hombre de mayor edad sentado en una silla de ruedas, mirando a la pantalla fijamente.
- "Buenos días profesor, cómo se siente el día de hoy?"
- "Oh vaya llegas temprano Mía".
- "Es la misma hora de siempre profesor pero aún no ha contestado a mi pregunta".
- "La verdad es que me siento de maravilla, el simple hecho de ponerme a ver como esos jóvenes intentan sobrevivir me llena completamente de vida".
- "Y como va el proceso profesor?"
- "Cada vez está más cerca de completarse, solo hay que esperar a que hagan sus respectivos trabajos"
- "Profesor, ¿se está refiriendo a ese tal?- camina hacia una mesa y empieza a buscar en muchos papeles- a si, su nombre en Neit.
- "Mía sabes muy bien que ellos no poseen nombres".
- "Si, lo se, pero aunque tengo un coeficiente intelectual de doscientos es complicadamente molesto aprender más de dos millones y medio de códigos".
- "Jajaja, sí tienes razón".
- "Pero profesor, ¿realmente crees que Neit logrará hacer bien su trabajo?"
- "Sí, sería bastante problemático que muera en el proceso jajaja.
Una puerta grande se abrió revelando la vista de un enorme desierto. Dilan y compañía no podían hacer otra cosa más que mirarse unos a otros y suplicar en sus cabezas de que todo salga bien.
- "Oigan, tomen esto, creo que lo necesitaremos.
Tras eso todos volvieron a ver a Neit quien traía en sus manos cuatro bolsos en los cuales contenían unos panes para comer y cinco botellas de agua.
Laia, Fia y Neit se pusieron los bolsos en la espalda mientras que Dilan se quitó el que él tenía y se dispuso a sacarle las cosas y meterlas en el nuevo bolso, del cual sacó la única llave que le quedaba, dos botellas de agua y una gorra, esta última se la colocó en la cabeza.
Una vez que ya estaban listos y se disponían a encaminarse rumbo al desierto nuevamente la voz habló.
- "Cierto cierto, se me olvidaba decirles algunas últimas cosas. Primero déjeme decirles sobre los grupos, ya les dije que para que puedan salir de este desierto necesitan cuatro cristales adicionales a los que ya poseen y cómo pueden conseguirlos, pero no les he dicho algunas cosas, por ejemplo su grupo es de cuatro personas y eso no cambia de ninguna manera, aunque pueden matar a las personas de su mismo grupo para conseguir los cristales de igual manera la persona que quedase en pie necesitaría igualmente los cuatro cristales de más, así que no se pueden hacer trampa con el hecho de que como necesitan dos cristales por persona si las personas se reducen necesitarán menos cristales. Segundo, en este lugar en este momento hay aproximadamente quinientos ochenta grupos, cada uno formado de cuatro miembros, eso sería un total de dos mil trescientos veinte personas habitando este desierto, así que deberían tener cuidado con las demás personas pues algunos grupos andan juntos y otros se separan para obtener los cristales de maneras más rápidas, y creo que no hace falta decir que eso quiere decir que esos son grupos que se dedican a cazar a otros grupos. Y tercero, está absolutamente prohibido el cambiar los integrantes del grupo, si algún integrante muere no puede ser reemplazado por otra persona, si ustedes quieren o no cooperar con otros grupos para llegar a sus objetivos más rápidamente es cosa de ustedes. Dichas estas cosas solamente puedo decir que les deseamos buena suerte pues la van a necesitar".
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CAMINO SIN RUMBO
Science FictionDilan es un joven tranquilo, callado e inseguro. Una mañana despierta agitado después de un muy extraño sueño, pero al despertar se da cuenta de que muchas cosas han cambiado tanto el entorno como las personas que lo rodean. Al intentar indagar sobr...