Lizard

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Son las tres de la mañana, afuera hace mucho frío, pero ese no es realmente el problema, hay una "cosa"... lleva días observándome, no lo soporto más... sus enormes y horribles ojos están clavados en mí.

Empezó la semana anterior, cuando me dirigía a casa después de la feria del pueblo, mis amigos y yo tomamos un atajo por el bosque, como de costumbre charlábamos y contábamos chistes, pero todo comenzó a cambiar. Llevábamos horas caminando, como en círculos, lo cual era muy extraño ya que conocíamos a la perfección el camino, se estaba haciendo de noche así que decidimos establecer un pequeño campamento junto a la ladera del río, ya en la oscuridad todos mis compañeros se quedaron dormidos, yo por otra parte no lo conseguía, daba vueltas en el suelo y me sentía incómodo, además de observado. Decidí levantarme y "desocupar mi vejiga" en unos arbustos no muy lejos de la fogata ya apagada, cuando me dirigí de regreso a la zona donde todos dormían escuché una especie de crujido entre unos arbustos, giré la cabeza en busca del autor de ese extraño sonido... no había nada, pero el lugar fue inundado por un olor putrefacto y asqueroso, como el aroma de las ratas muertas y comida pasada, apresure el paso y me tendí en el suelo junto a los demás, al cerrar los ojos no supe más de mí.

Me desperté sobresaltado y sudoroso, estaba aún en el bosque pero mis amigos no estaban, creí que me gastaban una broma así que me levanté y comencé a buscarlos, el bosque parecía estar deshabitado, ni siquiera se oían pájaros, todo era muy extraño, el ambiente era notablemente tenso, me puse muy nervioso, sentía una horrible sensación y un nudo en el estómago, a lo lejos observé una figura humana así que corrí hacia ella, efectivamente era un humano... bueno "era", estaba colgado por el cuello a una rama, eso no era lo más horrible, su intestino había sido usado como laso, sus cuencas estaban vacías, sus manos no tenían dedos, una de sus piernas pendía de un trozo de carne, tenía marcas de garras en todo el pecho, lo reconocí... él era mi mejor amigo. Las lágrimas se acumularon en mis ojos y caí de rodillas ante esa atrocidad.

Escuché un crujido idéntico al de la noche anterior, me giré en seco y contemplé esa cosa. Un monstruo verdaderamente horrible, sus ojos eran enormes su pupila como las de un lagarto, sus manos tenían unas garras supremamente largas, era enorme aun en su postura algo jorobada, sus patas eran similares a la estructura ósea de un caballo aunque terminaban en pies deformes semejantes a los de un cocodrilo, su piel estaba cubierta por una especie de escamas de diferentes tonos verdosos y blancuzcos, su boca... nunca olvidaré lo que vi en ella, eran tres hileras de dientes, como las de los tiburones, sus colmillos eran enormes, la lengua larga... de ella salía ese olor tan hediondo, era imposible que fuera un lagarto normal por la extraña forma de su cabeza...

Me quedé congelado y temblando en el suelo, eso sólo me miraba, unas figuras aparecieron tras él, mis compañeros pero no se veían bien, se movían como marionetas, como zombis, se acercaban a mí... la cosa parecía hacer un ruido similar a un siseo y una carcajada, mi vista se comenzó a nublar... todo era borroso... todo se puso negro y me desmayé.

Desperté en la entrada de mi casa, ¿todo habría sido un sueño...? Pero, era tan real. Los días siguieron, mis amigos fueron reportados desaparecidos, yo no podía dormir, siempre que lo intentaba mi mente recordaba la imagen de la criatura y no sólo eso a lo largo de los días, vi en mis pesadillas a mis amigos todos destripados, o siendo devorados por eso, incluso soñé como mis amigos desgarraban mi carne y se la ofrecían a la criatura... después todo se puso peor, ahora fuera de mi casa percibía el putrefacto olor.

Hoy volví a escuchar su risa, y entre seseos pude entender palabras como: "comida...sangre", no puedo dejar de pensar en esa cosa, que ahora me observa desde el patio trasero, a su lado está la cabeza de mi madre y el cadáver de mi hermana... sólo es cuestión de tiempo para que entre por mí.

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