Capítulo 11

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Capituló 11:

Dominik sigue riendo, nota que yo he dejado de reír y me mira a los ojos. Sus expresiones faciales cambian una y otra vez rápida y notoriamente; expresan miles de cosas pero no logro descifrar qué. Mi mente se encuentra en blanco, no sé qué pensar al respecto de esto pero jamás se me pasaría por la cabeza que Dominik se automutilara, estoy demasiado shockeada como para pensar en algo en concreto. Él retira rápidamente su mano lejos de la mía y se levanta del banco de un brinco sin decir ni una palabra, yo lo sigo.

-Dominik... -me ignora y continúa caminando- Dominik escúchame por favor. -continúa su camino sin importarle lo más mínimo que le esté hablando- está bien ignórame todo lo que quieras pero aunque sea simplemente escucha lo que tengo que decir -al fin se detiene- sé cómo son el tipo de personas que hacen esas cosas...

-No lo sabes -habla entre dientes y eso incrementa desesperación.

-No me conoces desde hace ni un mes así que no me digas qué sé y qué no sé -dije sin pensarlo, fue un poco duro pero me encuentro muy desesperada y preocupada en este momento como para ser sutil con lo que digo.

-Prosigue -él aún no se voltea.

-Sé que con decirte unas palabras de apoyo y un lo siento o un no lo hagas te importará un comino y lo seguirás haciendo de todos modos.

-Estás en lo correcto -su tono de voz deprimente me contagia y mi sentimiento de desesperación cambia a tristeza.

-Pero lo único que quiero que sepas es que voy a hacer todo lo posible para que ya no tengas razones de hacerlo. Sé que tal vez no soy suficiente para hacerte total y completamente feliz pero quiero darte aunque sea unos pequeños ratos de felicidad donde puedas despejar tu mente y no recuerdes nada de lo que te esté sucediendo y te cause hacer tal acto.

-Tú eres suficiente y más -él voltea y me mira fijamente con sus grandes ojos azules, causando que me congele en mi lugar- pero no sabes todo lo que he sufrido, y lo que aún sufro. Las heridas no cicatrizan de la noche a la mañana y menos si son tan profundas como las mías, y no hablo de las cicatrices en mis muñecas. Sé por qué hago esto, es la manera en la cual me hago pagar por todas las cosas que he hecho, me doy asco. No soy una niña de 14 años que se corta porque el que le gusta no le hace caso, yo he hecho cosas malas, y esa es mi manera de hacerme pagar por ello.

-Absolutamente todo el mundo ha hecho cosas malas alguna vez en su vida, tal vez algunos más que otros pero al fin y al cabo todos hemos hecho cosas malas y, ¿crees que con automutilarte vas a lograr pagar por ello? La respuesta en un no rotundo. Si tantas cosas malas has hecho según lo que has dicho lo mejor que puedes hacer es reemplazar toda esa mierda con cosas buenas. Sé otra persona, trata de hacer algo bueno, aunque sea lo más mínimo, y poco a poco vas a empezar a sentirte mejor contigo mismo, porque créeme cuando te digo que con lo que estás haciendo no vas a llegar a ningún lado.

-Tienes razón, es la verdad y lo admito pero de verdad que cuando te digo no entiendes,  es que no entiendes. Hay mucha mierda de por medio.

-Yo solo trato de darte un consejo, me preocupas mucho y que te hagas daño a ti mismo es algo que jamás me gustaría que volviera a pasar.

-Lo sé -junta su frente con la mía y toma mis manos- tú también me preocupas mucho, no sabes cuánto. No te preocupes por mí.

-Entonces has que no tenga razones para preocuparme.

-Vámonos de aquí -él sonríe y yo le sonrío de vuelta, amo cuando sonríe.

Caminamos tomados de la mano fuera del parque hablando de temas triviales. La noche se acerca y el frío nos envuelve. Nos metemos en un atajo para llegar más rápido a mi apartamento y cuando vamos caminando visualizamos que a unos metros de nosotros unos cuatro hombres con no muy buen aspecto rodean a una chica, ella luce asustada. La furia recorre mis venas, Dominik se da cuenta y sostiene mi cintura firmemente para que no vaya corriendo a detenerlos.

The sad teens club . Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora