En pocos minutos, David e Isaac llegaron a casa y de inmediato ambos se quitaron los trajes y los dejaron vigilando la zona.
—¡David Josué Fisher Whitten! ¿¡Dónde haz estado!? —lanzó su madre al verlo llegar por la puerta trasera.
—Mamá escucha ¿Si? No hay tiempo para explicaciones tene...
—¡No señorito! Me vas a dar una clara explicación del por qué saliste sin mi permiso ¡ahora mismo!
—¡Tenemos que irnos! ¡Ahora! ¡No puedo explicarte las cosas ya mismo porque no tenemos tiempo!
—¡A mí no me vas a hablar en ese tono jovencito! ¡Más vale que lo vayas bajando!
David respiró profundamente e intentó hablar de nuevo tranquilamente con su madre pero ella estalló en ira una vez más. Isaac, quien había permanecido fuera de la casa escuchando todos esos gritos, se dirigió a uno de los trajes para sacar una cápsula con cloroformo. Rápidamente entró en la casa y le roció un poco de ese gas a Melina quien a los pocos segundos cayó dormida.
—¿¡Pero qué...!? ¿¡Por qué hiciste eso!?—le lanzó David de inmediato.
—De nada —contestó sarcásticamente Isaac— Ve por la niña, tenemos que irnos ahora. Los Jansen alojarán a tu familia en su casa segura. Llevaré a tu madre, nos vemos allá.
Isaac acostó a Melina en el suelo y fue por su armadura para llevarla, al tenerla segura partió. David subió corriendo las escaleras de su casa para llegar al cuarto de su pequeña hermana a quien encontró sentada en su habitación queriendo llorar. Justo al verlo, ella salió a su encuentro a abrazarlo.
—Estaba preocupada por ti —le dijo la niña.
—Sam, no tienes que estarlo. Estoy bien. Hey pequeña necesito que hagas todo lo que yo te diga ¿Si? No tenemos tiempo para explicaciones ahora mismo pero te prometo que te las daré en el momento oportuno ¿Si?
La niña un poco confundida aceptó. Estaban bajando las escaleras cuando oyeron un auto llegar a toda prisa, puertas cerrándose y varios sujetos hablando. David llevó su mano al oído y preguntó:
—Kat ¿Qué sucede?
—Cuatro hombres armados están rodeando la casa.
—¿Nativos?
—No. Al parecer ninguno.
David y Samantha fueron a esconderse tras la puerta trasera donde al instante un tipo entró muy cautelosamente, el joven se acercó a su espalda y le golpeó la parte trasera de la rodilla, éste cayó y David pasó su brazo por el cuello cortandole la respiración. Samantha comenzó a llorar por lo que acababa de ver.
—Hey, hey. Tranquila, no te asustes, pronto pasará todo —le dijo David calmandola.
Segundos después oyó un ruido en la cocina y rápidamente fue a ver que sucedía. Allí encontró al segundo sujeto que se dirigía a la sala y de ver el otro cuerpo en el suelo, alertaría a los otros. David tomó una navaja del sujeto que estaba en el suelo y se la lanzó a la espalda del segundo tipo, antes de que este pudiera gritar, el joven tapó su boca y le retorció la cabeza. Lentamente puso su cuerpo en el suelo y fue a buscar a los otros dos. Uno de ellos pasó por la sala y vio el cuerpo de uno en el suelo, rápidamente este alertó al último que quedaba. En un rápido movimiento, David tomó el arma de respaldo que siempre llevan en el muslo izquierdo, le quitó el seguro y la puso contra su cabeza.
—Baja el arma —le dijo David.
El sujeto accedió y bajo el arma, en ese momento el último sujeto entro por la puerta trasera y ahí vio a su compañero con el arma en su cabeza y al otro en el suelo.
—Baja el arma —volvió a decir el joven.
—Antes muerto —le contestó el otro.
—Se puede arreglar —dijo David.
Una flecha atravesó la frente del mercenario y el cuerpo cayó al suelo, David disparó en la clavícula del que tenía aprisionado. Fue por Samantha para llevarla al lugar seguro pero después de ver lo que vio, ella no quería que su hermano la tocara. La armadura entró donde el joven y se abrió para que él entrara, entonces por la fuerza tomó a su hermana y salió volando. Cuando David llegó de nuevo con los Jansen y salió del traje, su madre quien ya estaba despierta, se levantó rápidamente de donde se encontraba, caminó hacia donde su hijo y le dio una fuerte cachetada.
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Omen: El Origen
Science FictionDavid es un joven de 17 años que junto a Isaac, de 28, combaten el crimen, la corrupción y ayudan a los indefensos para así conseguir, la tan anhelada por todo héroe, paz mundial. A pesar de haber realizado grandes hazañas como héroes, son considera...
