Capítulo 11.

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—Señor Freeman, la policía fue alertada de un tiroteo en la calle Clarkson. Según cuenta un testigo, vio que raptaron a dos mujeres y dos niños, luego los metieron dentro de una camioneta negra y desaparecieron —le dijo Katarcys a Isaac.
—No soy bueno buscando personas Kat, lo siento. Pero no creo que Sirius pueda ayudar.
—Señor, los secuestrados son la esposa e hijos del doctor Jansen.
—¿¡Qué!?... Intentan vengarse por lo que hizo —murmuró— Bien, veré que puedo hacer. Dame el N-04.

   Isaac se colocó el traje y salió a rescatar a los Jansen. Tras un par de minutos volando llegó a la casa del doctor, notó un ambiente muy tranquilo para la advertencia que se había dado.

—Kat, busca una cámara de seguridad que este cerca de aquí. Lo primero será identificar el vehículo y luego rastrearlo. —dijo Isaac.
—Hay una cámara en la ventana de la habitación de la hija mayor del doctor, Carim. En efecto, una camioneta negra secuestró a los Jansen —dijo mientras corría el video.
—¿Alguna placa en el vehículo?
—Desde ésta cámara no se logra observar. Tengo imágenes de otra cámara, la matrícula del vehículo es AXF-645.
—Bien, quiero que la rastrees. Vamos de cacería.

   David pasó eternos minutos siendo regañado por Melina. "Menos mal que todo estaba bien" pensó. Luego comió algo antes de ayudarle a Sam con ciencias, mientras la niña hacía algunos pequeños ejercicios sobre la materia, David llamó a Carim para saber cómo estaba; extrañamente, para David, ella no respondía. Su teléfono sonaba pero nadie atendía. "Estará ocupada. Llamaré después" pensó. Se olvidó del tema y se enfocó en ayudar a su hermana.
Katarcys le mostró a Isaac la ubicación del vehículo, ésta se encontraba en un almacén de fundición abandonado. Sirius atravesó el techo y cayó justo delante de los sujetos que tenían a los Jansen. La familia del doctor estaba sentada, todos amarrados por la espalda y con la boca tapada, llorando desesperadamente. Eso impactó demasiado a Isaac quien de inmediato avanzó a liberarlos, uno de los sujetos caminó hacia Sirius, cuando este iba a lanzar el primer golpe, éste sujeto sólo levantó su mano y le empujó hacia atrás. Sirius fue aventado aproximadamente 25 metros.

—Oh no... —dijo.
—¿Qué pasa hombre rudo? ¿Estás asustado? —le dijo quien le aventó— ¡Supongo que ya no serás tan fuerte y hombre como lo eras antes!

   Este sujeto de nuevo lo tomo por la espalda y le arrojó de nuevo donde estaba el otro quien parecía estar al mando. Sirius se levantó de nuevo y de nuevo lanzó tres golpes, uno a la nariz, otro a la garganta y el tercero al estómago pero no hizo nada en su enemigo, ni si quiera moverlo. Tiró de nuevo una patada pero el sujeto la tomó fácilmente y le aventó hacia una columna que tenía tras de sí.

—No saldré de ésta. Kat, llama a David. Quizá logremos algo —dijo un herido Isaac.

   David estaba en su habitación sanando sus heridas y de pronto su reloj, de nuevo, comenzó a vibrar. Al verlo se sorprendió de lo que vio. La pantalla estaba parpadeando un color rojo con una calavera negra, eso sólo significaba una sola cosa: un enorme problema que ni Sirius era capaz de contener o manejar. Sin perder un sólo segundo más, David se puso la camisa, le puso el seguro a su habitación, y salió al techo por la ventana. Una vez arriba, un enorme traje apareció al frente suyo por lo que se asustó un poco más de lo que estuviera pasando. A toda velocidad salió a ayudar a su amigo.

—¿Isaac? ¿Te encuentras bien? —preguntó David.
—Sí, pero no por mucho —respondió dolorido.
—¿Qué sucede?
—Dos nativos secuestraron a los Jansen. Asumo que para saldar cuentas por lo que el doctor les hizo.

   Al oírle decir que habían secuestrado a los Jansen, David se enfureció a un enorme grado. Tanto que al llegar, pateó a quien estaba golpeando a Isaac y lo envió lejos, atravesando la pared de ladrillo que tenía el lugar. Todos se sorprendieron de ver que habían dos Sirius. Nunca pensaron esa posibilidad. Isaac se levantó y de la armadura que David tenía, algunas piezas se pasaron a su traje para reforzarlo.

—Bien, te sabes el plan. ¡Es hora de atacar! —dijo David.

   Isaac voló hacia quien le había estado golpeando y le golpeó con toda su fuerza, levantó una roca y se la aventó en la cabeza finalmente le pateó en el estómago y éste cayó al mar que estaba junto al edificio. David por su parte, al entrar en combate cuerpo a cuerpo con el que estaba al mando, tuvo que ser rápido para esquivar el potente golpe que le había lanzado. Así estuvo con este contrincante hasta que David logró golpearle justo en la parte baja de las costillas. El sujeto pareció no haber recibido nada, lo cual desconcertó a David. Él sabía que ellos eran muy superiores a los humanos pero no sabía cuáles eran sus poderes. Este sujeto golpeó a David justo en el pecho con todas las fuerzas atravesando las dos bodegas a lo ancho.

—¿David, estas bien? —le preguntó Isaac.
—De maravilla, jamás me habían pateado el trasero de ésta forma. ¿Qué diablos es esto?
—Esto es la W.A.S.P Inyection. Los sujetos son los hermanos Baker, tú estas con Mathew y yo estoy con Jason quien acaba de salir del agua. Espero que tu "brillante plan" funcione.
—Igual yo. Si me disculpas, estoy algo ocupado —contestó bromeando.

   David se levantó y golpeó a Mathew en la cara tres veces seguidas pero él solo rió y le golpeó hacia arriba mandanolo al techo. Isaac por su parte estaba siendo golpeado por Jason, cada golpe que Isaac intentaba detener Jason igual le acertaba. La diferencia entre ambos era muy notoria, ahora David e Isaac se sentían como los directores del proyecto Swampfire se sentían al no hacer ningún daño en los Sirius.

—Integridad promedio de las armaduras, cincuenta por ciento —notificó Katarcys.
—¡David! ¡No vamos a salir de ésta! —le gritó Isaac.
—¡Dime algo que no sepa! —contestó David.

   Ambos Sirius seguían peleando con todas sus fuerzas. Isaac ahora estaba a la defensiva, pensaba cansar a Jason para luego atacar, a David también le pareció buena idea y por unos minutos parecía que estaban tomando ventaja; hasta que ambos nativos tomaron a cada Sirius y los aventaron en contra, haciendo que ambos chocaran de una forma brutal. A una velocidad y fuerza impresionante, Mathew golpeó con su rodilla las cabezas de los masacrados héroes. Ambos noqueados.

Omen: El OrigenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora