Mérida.
Envueltos en la oscuridad bajaron iluminados por sus varitas, tanteando las gradas y en silencio descendieron por una larga escalera de caracol que parecía no tener fin, pasaron algunos minutos en aquel lugar pero a Mérida le parecieron largas horas, concentrada en la débil luz emitida por su varita pensó en lo que se encontrarían al final de las escaleras ¿Estaría ahí el dragón? ¿La flor?
Lo siguiente que supo es que estaba cayendo, al principio no se dio cuenta, no reacciono hasta un par de minutos más tarde, esperando el impacto se dio cuenta que en algún momento había soltado la varita, aun sorprendida escucho los gritos de sus compañeros y se dio cuenta que ella también gritaba, se preguntó si en aquella parte del castillo el tiempo funcionaba diferente o si solo era la oscuridad la que la confundía. Cuando su caída termino lo primero que hizo fue comprobar que no estaba herida, pero antes que pudiera moverse se dio cuenta que no estaba en el suelo, lo siguiente que sintió fue que sus pies estaban enredados en algo, quizás una raíz, eso se empezaba a enrollarse en ella, lentamente iba envolviendo su torso y sus manos, las levanto e intento salir de aquel lugar pero estaba atrapada, busco con la mirada a los demás, lo único que vio fue a la oscuridad alejándose hasta el infinito.
—¿Están bien? —grito esperanzada.
—¿Mérida? —respondió Rapunzel.
—¿Rapunzel? —grito Jack.
—¿Jack? —grito Hiccup—¿Están todos atrapados?
—¡Si! —anunciaron los tres.
—¿Qué es esto? —pregunto Mérida mientras intentaba que las raíces, o lo que sea que fuera aquello, no la atraparan.
—Creo que...—Rapunzel grito desesperada—¡Creo que es un lazo del diablo!
—¡¿Qué?!
—Es una planta—respondió —¡Nos está ahorcando!
—¿Qué hacemos? —pregunto Mérida mientras la planta se acercaba a su cuello.
—¡Necesitamos luz! —grito Hiccup.
Los tres parecían imposibilitados, Rapunzel dejo de hablar e Hiccup al parecer tampoco podía lanzar el hechizo, su propia varita estaba perdida y aunque le doliera su única esperanza residía en Jack. La planta se envolvió en su cuello y empezó a subir hacia su cabeza, cerró los ojos y espero que Jack los salvara, que lanzara cualquier hechizo o que la planta terminara su trabajo.
Paso un minuto o dos antes que Mérida se atreviera a abrir los ojos, el agarre de la planta se había aflojado, suspiro y abrió los ojos, la planta parecía quemada y se retiraba hacia la esquina más alejada de Jack, ella corrió mientras miraba a la planta huir, los cuatro se alejaron hacia la pared contraria y por un momento se quedaron frente a la planta respirando agitadamente.
—¿Ahora qué? —pregunto Rapunzel viendo con tristeza la planta.
—Por aquí —respondio Jack señalando un pasadizo oculto.
Caminaron por el pasadizo, ninguno hablo en ese momento y Mérida seguía pensando en la horrible sensación de falta de aire, odiaba sentirse tan impotente, como una damisela que necesita que algún príncipe bobo la rescate, odiaba ser débil.
El pasadizo llegaba a otro cuarto, estaba vez muy iluminado, los cuatro entraron en aquella habitación con cuidado y se quedaron parados en la puerta, el lugar parecía estar al aire libre, las paredes altas llegaban a un tragaluz que iluminaba todo el lugar y arriba volando pacíficamente había cientos de pájaros.
—¿Creen que sean peligrosos? —pregunto Jack.
Hiccup se encogió de hombro y Rapunzel negó con la cabeza sin dejar de mirarlos, Mérida entrecerrando los ojos observo a los pájaros, parecían volar tranquilamente, todos eran dorados y algunos cantaban melodiosamente, bajo su mirada y vio que al otro lado había una puerta de madera, junto a ella había una escoba tirada en el suelo, la escoba parecía una escoba común y algo vieja que alguien había desechado ahí, Mérida la miro con curiosidad pero luego se volvió hacia sus amigos.
—Hay que salir—señalo Mérida a sus amigos.
Jack asintió y luego corrió cubriéndose la cabeza con sus brazos, los pájaros siguieron volando sin prestarle atención Jack del otro lado les hizo señales para que se aceraran, los tres avanzaron a través del lugar, en medio el sol pegaba más fuerte y hasta se sentía como si estuvieran en los jardines del castillo, el mismo olor a plantas, flores y aire fresco. Al llegar donde Jack intentaron abrir la puerta, primero manualmente, luego con hechizos, la puerta seguía cerrada y mientras Jack jalaba la puerta, Mérida se volvió hacia los pájaros y noto un brillo en medio de ellos, un reflejo de luz brillante, camino hasta quedar en medio del cuarto y entrecerrado los ojos vio hacia arriba, ahí flotando habían tres llaves idénticas, ahí estaba su salida.
—Miren—señalo Mérida. —, seguramente una de esas llaves abrirá la puerta.
—Entonces—dijo Jack—, voy a alcanzarla.
—¿De qué hablas? —se volvió Mérida alterada. —Iré yo.
—Vamos pelirroja, dejo esto en manos de un profesional—se burló Jack.
—Ni lo sueñes albino.
—Chicos cálmense—dijo Hiccup—, dejen sus peleas por un momento, debemos trabajar en equipo.
—Por supuesto—dijo Jack inmediatamente corrió hacia la escoba.
Mérida corrió tras Jack y en medio de empujones, gritos y amenazas, Jack tomo la escoba y se montó en ella rápidamente y se elevó hasta quedar encima de sus compañeros.
—¡Espera Jack!—grito Rapunzel—Aun no sabes que llave es la correcta.
—Tomare las tres, no te preocupes.
Mérida se limpió el polvo y fue a juntarse con sus compañeros, desde ahí observo a Jack elevarse entre medio de los pájaros, estos no le hicieron nada y rápidamente llego hasta las tres llaves flotantes, estiro su mano como si estuviera a punto de atrapar la snitch y tomo las tres llaves con un rápido movimiento, Jack volvió a verlo y en ese momento los pájaros se detuvieron y en un furioso murmuro se juntaron y atacaron a Jack.
Uno de los tres grito, Mérida supuso que fue Rapunzel aunque no aparto su mirada de Jack quien intentaba bajar a toda velocidad sin estrellarse en el suelo o soltar las llaves, los pájaros lo siguieron al principio pero a medida que se acercaban al suelo empezaron a envolverlo, picoteando a Jack salvajemente, mientras los intentaba apartar de él llego al suelo de manera accidentada y mientras Jack daba vueltas por el piso y la escoba se partía en dos, Mérida se fijó que los pájaros se quedaron revoloteando sobre ellos. Los tres corrieron hacia Jack que estaba tendido sobre el piso con varios cortes en los brazos, las tres llaves aún estaban en su mano, Mérida no lo dudo agarro las llaves y corrió lo más rápido que pudo hacia la puerta.
Mientras corría los pájaros empezaron a acercarse a ella, primero solo revoloteaban a su alrededor, emitiendo destellos de vez en cuando y chocando de entre ellos lo que provocaba un extraño ruido metálico que confundía a Mérida, se acercó a la puerta, en ese momento empezaron a atacarla, volando alrededor de ella y rasguñándola con sus brillantes y afilados picos de metal. Mérida busco a tiendas el pomo de la puerta encajo una de las llaves en ella, la giro violentamente, nada; escucho gritos tras ellas y sintió sangre caliente corriendo por sus brazos, tiro la llave y metió otra, lo mismo, la tiro lejos y finalmente acerco la última llave, ahora de color rojo, y la giro mientras los pájaros caían sobre ella tapando por completo su visión, grito y en medio de un torbellino dorado cayo al otro pasillo.
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TBF I: El regreso del elegido. (Primera versión).
FanfictionJackson Overland se podría describir como un chico extraño, sus padres habían muerto cuando él era un bebé lo que lo obligo a vivir con sus tíos, los Bennett, que se encargaron de intentarlo hacerlo normal pero después de diez años de sucesos extrañ...