Capítulo 10

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Ella empieza a desamarrarle la correa, pero él la detiene.

- Alexa, no sabes cuánto deseo estar contigo, pero aquí no.- Él toma su rostro en sus manos, mirando sus ojos.- No sé porque, pero contigo deseo cosas más íntimas...Más...

Ella se aleja y lo mira seriamente.

- Derek ¿Qué estás diciendo? ¿Estás mal o qué?

El suspira y se cubre el rostro con su mano.

- Perdóname, no quise incomodarte.

Ella se queda callada por unos segundos.

- No te preocupes...

Ella voltea, dándole la espalda y por primera vez en su vida, no tienes palabras. Habían tantas emociones, pero sobre todo temor, sabía que aunque por más chiquita que fuera la posibilidad, podrías llegar a sentir algo por él, pero los fantasmas del pasado endurecieron su corazón.

* ¡No volveré a ser la misma estúpida de antes! Jamás un hombre se volverá a burlar de mí. Seré yo la que decida cuándo y hasta donde.*

- Creo que tal vez.- De pronto ella siente como las manos cálidas de él se deslizan por su cintura y como su respiración acaricia su oído, haciendo que todo su cuerpo se encienda de deseos.

- Como puedo ser tan estúpido, una mujer como tu es capaz de enloquecer a cualquier hombre.- El dirige una mano lentamente por debajo de su falda rozando sus muslos con delicadeza.- Y aquí me tienes Alexa. Me tienes como un loco, deseando devorarte completa.

Derek besa su cuello, mientras que su mano continúa su viaje hacia la entrepierna de Alexa, hasta encontrar lo que tanto anhelaba acariciar. Ella gimió al sentir como sus dedos se deslizan contra su húmeda entrada, sintiéndose debilitada una vez más ante él, ella batallaba sus emociones, hasta lograr vencer el deseo.

- Esta vez te toca a ti Derek.- Ella voltea y acorrala su cuerpo contra la pared y con firmeza toma el miembro endurecido de él rozando sus labios contra los de el.

- Alexa déjame...tocarte...- Murmura El jadeante, pero ella lo calla con un beso salvaje y apretando aún más el agarre que tenía contra su agonizante erección. Dejando a Derek sin aliento.

- ¿Te gusta?

Él no puede pronunciar palabra e instintivamente, le desprende la blusa e intenta besar sus senos, pero ella lo detiene.

- Quieto Miller, déjate querer.- Y con eso dicho, ella baja la cremallera de su pantalón, liberando su miembro. Ella lo acaricia, mientras roza los labios de el, Derek la besa apasionadamente, intentando ahogar los gritos en su boca.

- No estás gritando Derek, tendré que forzarte.- Ella Baja lentamente su cuerpo, quedando de rodillas enfrente de Él.

- Alexa...

Antes de que pudiera decir otra palabra, ella toma entre sus labios su firmeza manteniendo los ojos enfocados en los de él. Ella desliza la lengua y succiona con ardor, mientras que Derek no puede contener los fuertes gemidos y mucho menos mantener la mirada sobre ella.
El hecha la cabeza hacia tras, apoderado por el placer que les producían los labios y la lengua de ella, sintiendo como la sangre le hervía y le pulsaba, estaba a punto de explotar pero el deseo por ella era más fuerte y con un movimiento brusco aparta su cabeza y casi cargándola, acorrala su cuerpo contra la pared del ascensor, besando sus labios con salvajismo y pasión a la vez.

- Te quiero aquí mismo...- Murmura desesperado entre beso.

- No podemos...no traes.- El la calla, fundiendo la lengua entre su boca, mientras que con una mano busca en su bolsillo un preservativo, ella sonríe.

- Pónmelo tú...

Ella toma el preservativo y se lo desliza sobre su agonizante miembro, Derek gimió al sentir el rozo y la besa, subiéndole la falda y levanto su cuerpo un poco del suelo, para poder penetrarla, ella suelta un leve grito cuando siente como el llenaba su interior, él se detiene para observar su rostro y la besa.

- Derek no pares....

Logra pronunciar ella, enloquecida de pasión, el apoya una mano contra la pared y la otra la tiene rodeada por la cintura de ella presionando su cuerpo junto al de Él, mientras la penetra una y otra vez. Cada vez más apresurado, ambos jadeaban y gritaban de placer, hasta que por fin toda esa pasión y locura los desgarro con un orgasmo explosivo. El cuerpo débil de Derek se colapsa sobre ella y también se apoyaba contra la pared del ascensor, ella también sin fuerzas, apoya su cuerpo contra él.

- Dios, eres única...- Dice con la respiración aun agitada, ella no dice nada, solo se aferra a Él, aspirando su hipnotizaste aroma, pero de pronto reacciona cuando siente que aún están unidos.

- Creo que debemos irnos. Quítate...- Él toma su barbilla, inclinando su rostro hacia ella y la besa.

- Hasta la próxima preciosa...-Ella sonríe y lo empuja, acomodándose la falda.

- No te creas Miller.- Dice presionando el botón del ascensor.

- ¡Espera! ¿Qué hago con esto?- Pregunta, deslizando el preservativo de su miembro.

- Hay Derek eso es tu problema ¿no?- Ella se ríe.- Mas te vale que guardes tu amiguito, casi estamos llegando.

Él se acomoda su miembro, dentro de su pantalón y se acerca a ella.

- ¿Amiguito?- el rodea los brazos por su cintura y la besa.- No seas injusta, que bien lo disfrutas.

Las puertas del ascensor se abren lentamente y ambos se separan con rapidez. Derek mete el preservativo en su bolsillo.

- ¡Por fin! ¿Qué paso?

Pregunta una señora....

-Sí, tenemos aquí un buen rato esperando el elevador.

Reclama otro señor, había un pequeño grupo de personas, todos esperando aturdidos y desesperados al ascensor, Alexa solo sonríe y termina de abotonarse la blusa, saliendo del elevador y moviendo las caderas como una modelo, ella voltea.

- ¿Vienes?

* ¡Dios que mujer!*


Marco: ¿Cómo te la pasaste hoy?- Ella sonríe al pensar en ese candente encuentro con Derek dentro del ascensor.

- Bien...muy bien...

Marco: ¡Me alegro! ¿Así que seguirás viniendo?

- Si, todo fue tan....interesante.- Dice mirando fijamente a Derek.

- Yo me encargare de enseñarte todo lo que tengas que saber.- Ella le sonríe.

- Quizás terminare por enseñarte a ti unas cuantas cosas Miller.- Ella le guiñe el ojo y se humedece los labios, Derek le devuelve la sonrisa.

- Eso lo veremos...

Marco solo observa confundido, intentando descifrar las miradas y las palabras con doble sentido que intercambiaban ambos, pero como dice el refrán: "No hay ciego, peor que el que no quiere ver."

Sabor a ti.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora