Limite

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Las palabras de Gerardo se quedan flotando en el aire, lo miro a los ojos con un poco de angustia lo que hace que el me abrace y me calme un poco.

-Se fuerte- me dice antes de besarme, esta vez no puedo hacer nada, su beso es tranquilizante y cálido lo que hace que me olvide que mañana será un día difícil.

Me acuesto en mi cama y apago las luces, el hecho de que Gerardo no me quiera decir lo que pasa me preocupa más, todo es muy confuso y más ahora que no sé qué pasará mañana. Al paso de un rato me quedo dormida y tengo un pequeño sueño.

Estoy en un cuarto de hospital como el que estaba cuando recién llegué a España, veo a mi familia sentada al rededor de mi, todos están preocupados y con la cabeza gacha, me levanto de la cama y me acerco a Jenn, le hablo e intento levantarle la cara pero no puedo, mis manos atraviesan su cuerpo como si fuera un fantasma. Volteo a ver la camilla y me veo muy demacrada, estoy conectada a un monitor y tengo un suero morado en el brazo. Me acerco a mi cuerpo y lo miro cuidadosamente, veo las manos y el torso, cuando miro mi cara todo se vuelve oscuro y frío.

Despierto sudando en frio, mi cuerpo está rígido y me cuesta respirar, me tranquilizo poco a poco de modo que ya puedo moverme y respirar con normalidad.

-Todo es demasiado confuso- susurro para mi misma- pero hay que ser fuerte como un roble.

Me acuesto y me duermo casi al instante. Abro los ojos al escuchar la alarma de siempre, marca las 6 de la mañana como de costumbre, me cambio y espero a que alguien venga por mi. El reloj marca las 6:45 cuando la mujer de siempre entra con una bandeja con tapa, estoy sentada sobre la cama mirando todo lo que hace, deja la bandeja en la mesita junto a la puerta, la destapa y la toma nuevamente dejándola esta vez frente a mi sobre la cama.

-Bueno, esta vez es diferente el menú, tendrás que tomarte esta bebida color rosa junto con las pastillas azules, te comes el sandwich y te tomas la bebida púrpura con las pastillas rojas, no lo olvides por que podrías quedar en coma.

-Está bien, gracias.

-Cuidate mucho niña- me abraza y después se va sin dejarme decir nada.

Me tomo las bebidas y las pastillas junto con el sandwich en el orden que me dijo, termino y son 7:08 cuando entra el guardia de siempre con una silla de ruedas, me levanto y camino hasta la silla para sentarme y salir con el guardia.

Vamos por un camino muy largo y raro que jamas había pasado, el camino se hace incomodo por que el guardia no habla.

-¿Sabes?- comienzo  hablar- deberías al menos saludar, jamas te he escuchado hablar- el guardia no hace ni un gesto- ¿cómo te llamas?- el guardia no responde- ¿tienes voz?- el guardia sigue sin responder- Eres muy grosero- le digo al guardia pero parece que es sordo por que ni siquiera se ha molestado en voltear a verme.

Llegamos a una sala enorme después de haber pasado un sin número de pasillos y demasiadas puertas, el lugar es demasiado grande, hay unas puertas dobles metálicas de lado izquierdo, hay un estrado con una silla a la derecha y muchas sillas al fondo de frente al estrado. El guardia me deja justo frente a la puerta que acabamos de cruzar y sale dejándome sentada ahi, justo cuando decido levantarme comienzo a escuchar demasiadas pisadas detrás de las puertas metálicas, miro hacia la puerta y comienzo a contar los segundo que tardan las pisadas en llegar hasta la puerta. Cuando por fin se abre la puerta entran al menos cincuenta personas con traje negro y otras cincuenta de pantalón negro y bata blanca, al final entra Gerardo con una caja gris en las manos, se acerca a mi y me saluda en voz baja.

-Hola, se me pasó decirte ayer que hoy te daré unos tenis especiales que no pesan nada a comparación a los que traes- Gerardo habla mientras me quita los tenis que traigo puestos y me pone los nuevos- necesito que hagas todo en porciones pequeñas a lo que en verdad puedes hacerlo, las personas que están aquí te van a mirar y verán cuales son tus habilidades después del coma y una semana de rehabilitación, intenta no excederte ¿bien?- Sus ojos me miran intensos y temerosos.

ParaísoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora