Suiza, 29 de marzo de 2.123. Hora: desconocida.
-Y así, generales, es como nuestro cuerpo asimila la inyección y sustituye los millones y millones de cadenas de ADN presentes en nuestro cuerpo por las nuevas partes encargadas de la división celular logrando que esta no se quede nunca sin "materiales" para hacerlo, prolongando dicho proceso de forma indefinida y dando lugar a la inmortalidad.
Royce acarició esa ultima palabra con tal finura que parecía hablarle a algún amante. La escena en sí me causaba ansiedad, desesperación e impotencia: todos los generales ahí sentados, junto con los representantes de los diferentes países del bloque solo espectando los vídeos que se reproducían de la inyección que nos habían puesto.
Dylan, Ángel y los otros dos del grupito élite de Royce estaban sentados al otro lado de la sala, en frente de mi y detrás de él, simplemente viendo a la misma proyección en medio del recinto. Lord Charles estaba arriba y a mi derecha con O'Grady a su lado y con una mujer desconocida para mi, seguramente alguien del personal británico en representación.
-Ahora, mucho después del desarrollo de la primerísima inyección a manos de nuestro querido doctor Satori y su despacho en Industrias Royce y del excelente desenvolvimiento de nuestros estimados inmortales -señaló detrás de él-, hoy les presento a la segunda generación de inmortales. Damas y caballeros, el señor Vivar y la señorita Ceulemans.
Unos breves aplausos llenaron la sala mientras nos pusimos en pie. Emelie Ceulemans estaba a mi lado, nieta del Regente Ceulemans era ligeramente más alta que yo, con un corte que llegaba a sus orejas, pálida y de semblante frío. Se adelantó con paso arrogante hacia el centro. Yo me tomé mi tiempo en caminar para darle alcance.
-Muy bien, generales, es turno de sus preguntas. -Habló Royce. La sala cayó en profundo silencio hasta que uno muy arriba alzó la mano.
-¿Diga, general Huber?
-¿Estos muchachos, de donde los han sacado? Conocemos bien a la señorita Ceulemans, pero la cara del joven vivar me es completamente nueva.
-Él es un voluntario que conseguimos hace unos años -le respondió calmadamente-, sus padres firmaron un permiso especial que podrán buscar en el Registro Público Inglés. Desde entonces asistió regularmente a nuestras instalaciones para pruebas y entrenamiento físico hasta que fue apto para recibir la primera dosis.
-¿Y qué clase de preparación ha recibido? -Preguntó a nuestras espaldas una mujer.
-Táctico y militar de fuerzas especiales como las SAS y de inteligencia como el M15 bajo la tutela de ex agentes y de forma completamente confidencial, Canciller Kyle.
-¿Ambos poseen la misma inmortalidad biológica? ¿Utilizaron en ellos algún método adicional, como las modificaciones óseas? -se alzó otro caballero más hacia nosotros.
-No en la señorita Emelie, pero sí en el joven Alejandro: se le dio el revestimiento supra-óseo de carbono y titanio haciendo de su esqueleto una unidad no tan fácil de quebrar para un mejor desempeño en sus funciones como parte de nuestro equipo de respuesta especial de emergencias, acorde a lo previsto en el último informe.
-¿Y qué nos asegura que el resultado de sólo esos dos muchachos sea uniforme para el resto de nosotros? -se pronunció otro caballero en las filas medias.
-Tenemos más de 200 jóvenes en esta misma instalación, voluntarios que se han sometido a la prueba y han arrojado resultados como los de los aquí presentes: tenga la certeza de que estamos preparados para implementar nuestra inyección de forma inmediata y efectiva, Canciller Chatillon.
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The Inmortals
Science FictionMuchas veces creemos que la vida carece de un sentido y un propósito cuando el tiempo pasa sin rumbo aparente hasta morir: esto mismo le sucedió a Alejandro, joven español que fue reclutado de forma anónima para formar parte del proyecto Eternity, e...
