Han pasado dos semanas desde que comencé con mi nueva vida y rutina de ejercicio, por así decirlo, no e parado de escuchar voces en mi cabeza, me dicen cosas, susurran y en ocasiones gritan.
No es nada facil pensar en cuantas calorías tiene esto y cuantas calorías tiene lo otro, es realmente agobiante que ni en tu mente puedas estar tranquila, ni puedas vivir en tu imaginacion, ya estoy cansada, apenas y como algo en el día y cuando tengo hambre simplemente me jodo, me aguanto la necesidad vital de comer.
Ya empiezo con mis ataques de ansiedad, me muevo por toda la casa como si estuviese loca y tomo litros y litros de agua ¡DIOS! ¿hay algo peor que esto? ¿la muerte tal vez? ¿Matarme ya? ¿o esperar mi muerte que ya me acecha lentamente?
-¿Hola? -Dijo mi hermana detrás de la puerta del baño.
-Si...que quieres?
-Estas bien? te oigo toser desde la otra habitación.
-Si, no te preocupes, no tienes que hacerlo.
-Está bien, que rara eres.
Como odio a toda mi familia, mi hermana no es más que una idiota se la vive recordandome lo estupida e inservible que soy. Mi padre siempre está trabajando y mi mamá igual, siempre se preguntan por que sólo me gusta estar encerrada, pero no se preguntan si me pasa algo sólo se dedican a darnos la vida que ellos no tuvieron, como los odio a todos.
Siempre quiero estar sola encerrada y escuchando música, ella es la única que nunca me falla. Creo que estoy mal ya hasta dependo de sonidos, pero ellos son mejor que oír las voces en mi cabeza....
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