La Verdad

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Narra Mei:
Después de eso, Alex me llevó a casa en su motocicleta, el sol descendía en el cielo, pintándolo de naranja y morado; para cuando llegamos ya se apagaban los últimos rayos dorados de el sol. Detuvo la motocicleta y me bajé; me había quitado el casco, cuando de pronto me tomó el mentón, hizo que levantará la mirada y me besó, me empujó e hizo que quedará recargada en la motocicleta, poniendo sus manos en mi cintura, estuvo así hasta que nos faltó el aire. Lo empujé levemente, dejé mis manos en su pecho y con la mirada gacha para poder ocultar mi sonrojo le dije:
-Basta, mis abuelos deben de estar viendo por la ventana... y de seguro Jean también.
-¿Y eso qué?- pregunto alejando las manos un poco de mi cintura, para volverlas a poner en su lugar -deben de enterarse de que somos novios, es mejor que se enteren ahora.
-Se está haciendo de noche ya, mañana tengo que levantarme temprano.
-Venga ya, una última vez, ¿si?- dijo dándome otro pequeño beso en el labio inferior, para después morderlo suavemente.
-Está bien, pero nada más- me acerqué a él y volvimos a besarnos, tomó mis manos y las llevó de su pecho a sus hombros y después volvió a poner las suyas en mi cintura. Nos separamos y me acompaño hasta la puerta.
-¿Te veré mañana?- preguntó.
-Si, después del trabajo, supongo.
-Entonces, vengo hacia las dos en punto.
-Ésta bien, te esperaré.
-Hasta mañana, entonces- me dio un beso en la mejilla, me giré para abrir la puerta mientras escuchaba el sonido de la motocicleta que se ponía en marcha. Volteé hacia atrás, solo para ver como se alejaba por la carretera; me quedé parada viendo como se convertía en un punto que se alejaba; por un momento pensé que la imagen hubiera quedado perfecta para subirla a Instagram, pues se veía a Alex alejándose en su motocicleta, como un viajero solitario, con el atardecer dando un efecto a contra luz sobre la escena; más de un fotógrafo aficionado se volvería loco por poder capturar ese momento en una fotografía y agregarla a su colección.

Abrí la puerta y entré a mi casa, no había nadie, todo estaba apagado, pero se veían luces subiendo las escaleras y también se escuchaban voces, como si vinieran de una película. Resuelta subí a la segunda planta y encontré a Jean y a mi primo Charlie muy acurrucados y abrazados en el sillón viendo una película en la pantalla plana de mis abuelos; un pequeño lujo que se habían dado en una de sus visitas para vernos a mí y a mis padres en New Ligth. En cuanto me vieron aparecer en el rellano de las escaleras se separaron bruscamente, quedando Jean en una orilla del enorme sillón negro y Charlie en la otra.

-H-hola, Mei- tartamudeó mientras su cara comenzaba a encenderse, coloreándose de rojo, como un tomate, un tomate muy, muy avergonzado- ¿cómo te fue con Alex?- se sentó con la espalda muy recta, cosa que solo hacía cuando tenía algo que ocultar. Decidí hacer como que no me di cuenta y les sonreí.

-Pues...- fingí que me ponía nerviosa y que estaba incómoda- resulta que...- volteé mi cara fingiendo, cubriendo mi rostro con el cabello, podía sentir las miradas impacientes y nerviosas de mi primo y mi mejor amiga, volví a mirarlos y grité- ¡resulta que ya tengo novio!

Jean, emocionada y olvidando por un momento la presencia de Charlie, se levantó y me abrazó mientras ambas gritábamos y soltábamos chillidos de felicidad. Charlie, incómodo, nos miraba desde el sillón rascándose la nuca, sin saber qué decir. De pronto ambas recordamos su presencia y lo miramos; al ver su cara de incomodidad nos reímos y no paramos hasta que se puso colorado.

-Este... felicidades por lo de Alex, Mei- seguía rascándose la nuca- yo... creo que es mejor que me vaya- se levantó del sillón y comenzó a caminar hacía las escaleras.

-Te acompaño- dijo Jean dando un paso hacia él y después me miró a mí- hablamos cuando regrese, ¿si?

-Claro- respondí encogiéndome de hombros, haciéndome la indiferente- de todos modos quería ponerme la pijama ya y recostarme en la cama a escuchar algo de música- Jean me sonrió, y con Charlie, bajaron las escaleras.

Verano En HuntvilleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora