Él era Antonio, sus padres siempre le decían que si hubiese sido niña se llamaría Dolores, curioso, él era un dolor andante. Sus padres siempre habían querido a Dolores, nunca a Antonio, él se había esforzado en ser Dolores, era un dolor con cara, no como un dolor de estómago pasajero, mas bien como un dolor de muelas no tratado, un fastidio permanente, su cara también era un fastidio. Él intento que la gente quisiera a Antonio y no a Dolores, pero siempre fue un dolor constante, o eso dicen los que conocen a Dolores. Uy perdón, a Antonio.
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Memorias al respirar
CasualePoesía, versos que no encajan, relatos inacabados, sueños destruidos, amores perdidos, vidas no vividas... Un conjunto de microrrelatos inconclusos.
