He meditado las cosas desde la última vez que escribí.
Poco a poco comienzo a abrir los ojos y a ver las cosas de una manera distinta.
Dediqué dos madrugadas a recordarnos.
Y recordé todo en lo absoluto.
Los abrazos cada que llegabas a casa, las excusas sin sentido para llegar a los besos interminables, las llamadas telefónicas hasta las cinco de la mañana, los poemas que te escribía y las canciones que tú me componías.
Te amo, pero es tan complicado hacerlo.
Te podría amar de todas las formas posibles, hacerte feliz hasta hartarte, hacerte ver las estrellas y conservarte en un paraíso terrenal que yo misma te fabricaría. Sin confusiones, sin dudas, sin enojos, sin problemas. Pero simplemente no has permitido que eso ocurra.
Tu boca mentirosa que endulza mis oídos, me hacía tocar el cielo, para después dejarme caer desde lo más alto.
¿Qué sabes de lealtad?, si a la primera tormenta corres a los brazos de otra persona. Siempre ha sido así. Y así seguirá siendo.
Incontables veces, tú me has dicho:
—No podemos estar juntos, pero tampoco podemos estar separados. Es nuestra maldición.
Y concuerdo en que tienes razón.
Juntos nos matamos y separados nos morimos.
A finales de Julio y principios de Agosto, nosotros estábamos en ese punto en donde queríamos estar juntos pero no podíamos. Y sigo creyendo que aún no podemos estarlo. No exactamente porque algo nos lo impida, sino porque no sabemos cómo estarlo sin dañarnos de alguna manera.
Eso de amarte me resulta más difícil que extrañarte.
Pero ya te conozco, y sé que no tardas en volver por mí.
Y eso es algo que amo con todo mi corazón, pero también odio con toda mi alma.
Amo que vuelvas porque siempre es bueno el regreso de la persona que más amas en toda la galaxia.
También porque puedo volver a sentir tus abrazos infinitamente llenos de amor, tus conversaciones tan interesantes y nada comunes.
Puedo volver a escuchar tu única e irrepetible voz pronunciar mi nombre, y sobre todo, puedo volver a sentir la intensidad de tus ojos sobre mí, obligándome a caer a tus pies.
Odio que regreses porque siempre llegas en un punto en el cual yo comienzo a olvidarte, comienzo a tomar el interés de conocer a los nuevos chicos que intentan conquistarme, comienzo a aceptar las cosas, comienzo a volver a ser yo antes de conocerte.
Pero no, llegas de vuelta a alborotarme los sentimientos y las ideas, hasta que me haces recaer, perdonarte todo y comenzar mi interminable y mortal círculo vicioso.
Así que si algo he aprendido muy bien de ti, es que siempre sueles volver de vez en cuando para comprobar si aún no te he olvidado.
ESTÁS LEYENDO
Alejandro
عاطفيةAlejandro, lo mejor que has hecho con tus dedos más que hacer sonar el bajo y la guitarra, es haberme tocado el alma y el corazón.
