Capítulo 8.

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Domingo sin padres suena demasiado bien... La verdad es perfecto un domingo así.

Damián no tenía permiso de salir hoy, así que no sé qué va a hacer porque obviamente si mis padres me preguntan por él yo no lo cubriré.

Y hablando del rey de Roma. Una figura masculina ingresa a la casa mientras que yo estoy sentada en el sofá viendo Teen Wolf.

—¿Qué diablos haces?— Pregunta.

—Estoy jugando partido — Ruedo los ojos.

Me da un golpe en mi cabeza y yo le pego con el pie en su rodilla. Me vuelve a pegar pero ahora con el puño por mi hombro.

—¿¡Eres un idiota o qué!? — Hago de mi mano un puño y le proporciono uno muy duro por la cara.

—¡Te pasas keraná!— Me mira con los ojos furiosos.

—¡Tú empezaste!— Le digo de la misma forma.

Ambos nos fulminamos con la mirada y soltamos un gran gruñido.

—¿Qué pasaría si mis padres se enteraran de que acabas de llegar de no sé dónde y encima me dejaste sola cuando ayer habías organizado una fiesta llena de gente tóxica? — Sonrío.

—Nadie se enterará de nada.

—¿Seguro?

Me mira serio y yo no puedo dejar de sonreír.

— Sí, ¿Querrás que tus padres se enteren que llevaste a un chico ayer, en la fiesta llena de gente tóxica a tu dormitorio?

Diablos.

—¿De qué hablábamos?— Gruño.

— Eso pensé — Me sonríe de oreja a oreja.

(...)

Lunes, maldito lunes. Jade no asistirá a clases hoy, está enferma.

Me siento más nerviosa a cada paso que doy, casi llego a la universidad, y no es algo que quiera hacer. No sabiendo que Nathan estará allí y que no tengo nadie a mi lado en quién apoyarme.

Parece que voy directo al encuentro con el lobo feroz.

Diablos Ashley, no es momento de sudar.

En la entrada del campus se encuentran los terremotos y el estúpido de mi hermano. Los tres se ríen de un chico rubio con piel blanca, demasiado blanca. Al parecer se ha tropezado...

Oh no, yo conozco a ese chico.

—¡Tobias!— Corro hacia él y tiro mis cosas al suelo para poder sentarme a su lado — ¿Estás bien?

— Estoy bien.

Me sonríe débilmente y yo sólo hago una mueca.

Me giro y encaro a los estúpidos dioses griegos que se mueren de risa. Excepto Nathan que desapareció.

—¿Qué diablos pasó? — Pregunto.

— El tonto de tu amigo se ha tropezado con su propio pie ¡Es tan bobo!— Mi hermano suelta una carcajada a lo que dijo Mathias.

— ¡No es cierto! Nathan me había puesto el pie, ¡Sólo por eso caí! — Tobías trata de explicarme la situación.

¿Qué carajos le pasa al chico?

—¿Dónde está?

—¿De quién hablas Ashley?— Pregunta Damián.

—¡Del idiota de tu amigo!

Bad Boy and Good Girl #SparkleAwards2016.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora