Algunas semanas después...
Ya han pasado varias semanas, y en ellas me he dedicado básicamente a evitar a Nathan, soy muy estupida por haber creido que el y yo podríamos ser amigos así como así. Nathan ha intentado hablarme y entenderme, pero siempre le digo que me de un tiempo, quiero que se vaya y me deje sola, sola es mejor.
Y Carol.... Esta mas agresiva últimamente; desde que Amanda se fue no ha dejado de llorar todas las noches, no ha dejado de gritarme una y otra vez, siempre esta mal arreglada y cada vez se pone a gritarme mas. Aveces hasta pienso que me golpeara o me hará daño, pero al final no pasan de solo gritos y voces irritadas.
En el colegio sigue siendo todo igual, la gente burlándose de mi, algunos susurrando mas mierdas, otros mirándome despectivos de arriba hacia abajo y otros solo me miran con pena.
Como de costumbre, todos los días, me dirijo a mi casa, caminando con los audífonos, mis pasos son lentos y cortos. Mientras mas tarde llegue a casa, mas tarde hago que sea mi sufrimiento. Siento como alguien agarra mi brazo delicadamente y me jala ligeramente, mis ojos viajan a la persona que me jalo y veo aquellos ojos miel.
- Leia.. - dice mirándome entristecido, yo me quito los audífonos y los dejo colgando de mi suéter, le doy pausa a la música y fijo mi atención en Nathan.
- Ho- Hola - digo con la garganta seca, trago saliva y el nota mis nervios. Sigue con la mano en mi antebrazo y yo sigo solo mirándole sus orbes. El se moja los labios, y me mira también a los ojos, me sonríe un poco y no puedo evitar bajar rápidamente mi mirada a su chueca sonrisa.
- ¿Por que te fuiste? - pregunta soltándome el brazo y poniendo su cabeza levemente gacha - Si ya no quieres estar conmigo solo di... - lo interrumpo
- No es eso - digo cortante - Solo.. es difícil de explicar, pero el problema no eres tu o tu presencia - digo quitándome la capucha de la cabeza y limpiando las palmas de mi mano en mis pantalones - soy yo, y mi inseguridad- digo con la voz un poco quebrada. El me mira y sonríe amablemente, agarra mi muñeca con su mano y me guía hacia el camino a mi casa, lo miro confundida.
- Vamos, te acompaño a tu casa - dice ahora deslizando su mano hacia la mía, haciendo que las dos queden entrelazadas. Mi corazón se detiene y mi cabeza da mas vueltas de las que consideraría normal, mis ojos se abren como platos pero Nathan no tiene la mirada en mi así que logro recomponerme rápidamente; eso si; mi corazón ahora esta a mil - Supongo que eres de esas personas que son mas cerradas con las demás, entiendo que no confíes en mi, no sabes siquiera mi apellido... - dice
- Hooks, Nathan Hooks - digo recordando a la perfección su apellido.
- Alguien me ha estado investigando? - pregunta con aire divertido, siento mi cara arder y el lo nota; haciendo que escuche su melodiosa risa.
- N-No - digo sintiéndome como la mas idiota de todas, pero dejo de pensar cuando su mano con la mía me aprieta ligeramente, haciendo que mire su union; para después mirarlo a el.
Su cabello esta ligeramente alborotado, hoy no lleva gorra, sus lunares en el cuello son mas visibles ya que lleva un suéter no hasta tan arriba. - Mis padres son divorciados - suelta sin mas, yo lo miro sorprendida - se separaron hace unos 2 años, mama se fue a vivir al otro lado de la ciudad y me quede con mi papa. De vez en cuando ella nos visita. Pero no es lo mismo - dice con aire triste en sus ojos y un hilo de angustia en su voz - Papa dice que estamos mejor así, pero lo cierto es que no, era mejor antes ¿sabes? Ella cambio, demasiado, pero ya lo supere - dice forzando una sonrisa, es pésimo para mentir.
- Soy adoptada - digo y el no parece sorprenderse mientras asiente como si ya lo supiera, yo lo miro confundida con el ceño fruncido.
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Heridas Profundas
Любовные романы"Aveces el ser humano no se da cuenta de cuan horroroso, repulsivo y malvado puede llegar a ser. Lo peor es que todo depende de ti; tu decides como llevar tu vida, tu eres el responsable de tus errores, y por un error que cometas nadie te perdona...
