- Perdona, pensé que no había nadie - dice una voz familiar a mis espaldas, me giro y me encuentro nuevamente con el chico de cabello negro, al verme hace una cara de sorpresa y dice: - Tu eres la chica de la calle no? - dice frunciendo su ceño y mirándome a los ojos.
- ..... si.. - digo en un hilo de voz, guardo mi comida y miro al chico que esta enfrente mia, no estoy acostumbrada a hablar con gente que no sea Carol o Amanda; mis dos mamas, estoy acostumbrada a que la gente se aleje de mi, se aparte y critique sin conocerme y siempre ha sido asi. Siempre he sido una chica sola, en mi mundo, pensando en mis cosas, imaginandome ser otra persona y simplemente desaparecer; que Leia desaparezca para nunca mas volver. Eso es lo que he intentado y seguire intentando hasta lograrlo.
- Te molesta que me siente contigo? - pregunta con un tono de voz suave, agacho la cabeza y me limito a mover mi cabeza en negación mientras el se acerca hasta el banco y se sienta a mi lado. Saca una bolsita se caramelos y me la ofrece poniéndola enfrente mío - quieres? - dice mirándome; lo miro con la cabeza baja y digo en un tono de voz bajo "no". El quita la bolsita de enfrente mía y se leva un caramelo de su contenido a su boca. - No eres de hablar mucho, no? - pregunta mirando a su alrededor y viendo las personas al fondo.
Junto mis piernas a mi pecho y digo - no suelo hablar con nadie - poso mi vista en mis zapatos porque ya no se que hacer o a donde mirar.
- Porque? Eres tímida? - dice poniendo sus ojos color miel en mi mientras frunce su ceño y saca otro caramelo de la bolsita para comérselo.
- Me gusta estar sola - digo sacando un poco de polvo de por encima de mis zapatos, el me mira con interés y misterio; creo que ya empieza a ver que soy rara.
- No me has dicho tu nombre - dice sonriendo y veo como se le forman una arrugas al lado de los ojos cuando lo hace.
- Leia - digo mirándole de reojo, no se si debería hablar con el, tarde o temprano se que acabara haciendo lo mismo que los demás si me conoce demasiado; me dañara.
- Nathan - dice el chico de cabello negro, a lo lejos se puede apreciar el sonido del timbre que indica la entrada a clases, recojo mi mochila y me levanto; el me mira y también se levanta - Bueno, hasta luego - dice sonriendo mientras se despide con la mano para despues desaparecer entre la multitud.
Me pongo la capucha y pongo mi mochila en el hombro para así caminar hasta el salón de clases; la gente corre desesperada por entrar a clases mientras que yo voy a mi ritmo, mirando el nublado cielo arriba mío. Entro a clases y me siento en mi lugar, pongo mi mochila a un lado y me saco la capucha; aunque suene raro, tengo la costumbre de ponerme la capucha cuando camino ya que de alguna forma me siento mas protegida y hace que pase aun mas desapercibido.
La profesora de biología entra al salón y saca unos libros de su bolsa para así empezar a dar la clase, no le presto mucha atención como en todas las clases, me pongo a pensar en la nada mientras hago dibujos tontos al final de mi cuaderno como acostumbro hacer; me gusta dibujar y de hecho se me da bastante bien, me gusta dibujar cosas aleatorias y sin sentido. Carol dice que tengo un gran talento para eso, aunque no me parezca la gran cosa en realidad.
No soy una mala alumna, de hecho tengo calificaciones muy buenas apesar de que casi nunca le presto atención a las clases, supongo que tengo un poco de suerte en ese sentido.
El colegio termina por hoy así que agarro mi mochila y salgo del colegio con la capucha puesta y los audífonos en las orejas; voy caminando tranquilamente hasta mi casa por las calles de Brooklyn, la gente va pasando, algunas a paso rápido y otras a paso relajado así como yo. Llego enfrente de la puerta principal de mi casa y me saco los audífonos; los pongo en mi bolsillo y me saco la capucha, cuando recién me saco los audífonos ya escucho gritos desde el interior de mi casa.
"No otra vez, joder" - pienso en mi cabeza, se de sobra que mamas están peleando.... otra vez.
Abro la puerta y veo que Carol esta sentada en la borda del sofá con las piernas abiertas y los codos apoyados en sus rodillas, tiene su cabeza entre sus manos mientras hace un movimiento de frustración con su cabeza de lado a lado. Mientras que Amanda esta caminando de un lado a otro enfrente de la mesita del centro de la sala con sus manos en sus caderas, parece furiosa y nerviosa, no tengo ni la mas remota idea de porque están así, o de porque pelearon, pero ya ni me importa.
Cuando entro a la casa las veo, limpio mis zapatos en la alfombra, Carol voltea ligeramente su cabeza para verme y se levanta del sofá y se acerca a mi para después rodearme con sus brazos y darme un cálido abrazo. No la aparto, paso uno de mis brazos por su espalda mientras que mi otro brazo sigue a mi costado.
- Hola cariño - dice apartandose un poco de mi - como te fue hoy? - dice forzando una sonrisa nada verdadera. Bajo mi brazo el cual la estaba abrazando y lo dejo a mi costado.
- Como cualquier otro día - le digo sin sonar grosera, ella ríe un poco - voy a mi cuarto, ustedes sigan con lo suyo - digo para así cruzar la sala, ir al pasillo y entrar a mi habitación cerrando la puerta atrás de mi, ellas en cambio se quedan sorprendidas con mi respuesta y siguen con lo suyo.
Cierro la puerta de mi cuarto, lanzo mi mochila al piso y me dejo caer de cara en mi cama, me quito la sudadera y agarro mis audífonos para así conectarlos a mi iPod y seguir con la canción que estaba escuchando mientras se oye a lo lejos los gritos de Carol y Amanda. Vaya día de mierda.
- aliencaido
ESTÁS LEYENDO
Heridas Profundas
Romance"Aveces el ser humano no se da cuenta de cuan horroroso, repulsivo y malvado puede llegar a ser. Lo peor es que todo depende de ti; tu decides como llevar tu vida, tu eres el responsable de tus errores, y por un error que cometas nadie te perdona...
