Cruzo la puerta y siento el aire frío golpear mi cuerpo, siento un nudo en la garganta y un peso en el corazón. Amanda se va a ir, nos dejara, me dejara así como lo hicieron mis padres biológicos, se olvidara de mi y de Carol para irse con quien sea que se ando encontrando, no se que hacer, o a donde ir para sentirme cómoda, resulta que mi casa era el único lugar en el que me sentia segura y me lo acaban de arrebatar.
Doy unos pasos y bajo los tres escalones de cemento que están en la entrada de mi casa, cuando de pronto lo veo de nuevo a el; Nathan. Esta del otro lado de la calle y lo que mas me llama la atención es su gorro rojo oscuro tapando parte de su cabellera negra, esta vez va solo y sin acompañantes. Me planteo por un momento cruzar la calle y hablar con el, pero no soy tan valiente como para hacerlo. Me limito a seguir mi camino hacia el colegio e ir sola, me doy cuenta que no me puse mis audífonos así que me los pongo y empieza a sonar las canciones. Sigo con el peso y el nudo en la garganta, y es que después de tantos momentos y frustraciones que pasamos las 3 juntas, no puedo creer que Amanda tenga la capacidad de hacerle a Carol lo que le hizo. Aunque igual la traición me duele mucho, debo admitir que el hecho de que Amanda se vaya hace que la compare mucho con mi madre biológica; las dos me dejaron, cuando mas las necesitaba, ellas se fueron.
Sigo andando y siento el ardor en mi garganta, mis ojos se cierran de la frustración y me quito los audífonos, paro de caminar en seco y las lagrimas empiezan a salir; dolor es lo único que siento ahora mismo. Sollozo levemente y siento como alguien se pone atrás de mi después de unos segundos, para ponerme una cálida mano en el hombro y decir una voz que identifique al instante:
- Oye, estas bien? - dice Nathan con tono preocupado - No llores, mirame - se pone enfrente mío y se agacha ligeramente para poder estar a a altura de mi campo de visión - Leia, mirame - dice aun preocupado mientras pone una mano en mi hombro derecho y la otra en mi barbilla para levantarla suavemente, como si fuera algo muy delicado, fijo mis ojos en el y sollozo otra vez mas - Todo estará bien, Okay?, No se que te paso o que te hicieron. Solo no llores - me dedica una hermosa sonrisa de lado y me mira fijamente a los ojos, siento como parte del peso que sentia se va desvaneciendo poco a poco con su presencia. Asiento con la cabeza aun manteniéndole su mirada - No necesitas decirme, pero si quieres hablar con alguien aquí estoy para ti - dice de forma dulce, siento como mi corazón da un salto y siento como las yemas de sus dedos ponen un mechón de mi cabello atrás de mi oreja.
- E-esta bien, gracias - digo al tiempo que bajo mi cabeza y me limpio las mejillas de forma brusca y torpe, se siente extraño, por una vez en mi vida me siento un poco cómoda con alguien, siento que no esta mintiendo y que habla con la pura sinceridad.
- Vamos a clases - dice estirandose y dedicándome una sonrisa, ahora si, de felicidad. Asiento levemente y nos ponemos en marcha para ir al colegio o si no llegaremos tarde.
En el camino Nathan aprovecha para hablar de asuntos que no tengan nada que ver por el cual estaba llorando, no me presiona para que le diga lo que paso, no me mira extrañado, solo se limita a caminar a mi lado hablando y riendo de cosas que va viendo. Se siente agradable estar con el, siento que es alguien de buen corazón , no se siente falso ni forzado; solo sincero.
El va caminando con las manos en sus bolsillos, algunos mechones de su negro cabello caen por su cara por debajo de su gorro, yo sin embargo tengo mi capucha puesta, mi pelo suelto y las manos en los bolsillos de mi sudadera negra; de vez en cuando digo algunas frases o digo algo para mantener la conversación, a diferencia de Nathan que habla de variados temas.
- Oh, ya llegamos - dice bajando el ritmo de su paso al llegar al portón del colegio, baja su vista hasta donde estoy yo y me mira por un rato con una expresión que no logro definir muy bien lo que es.
- Sera mejor que me vaya - digo un tanto nerviosa bajo su mirada, miro sus lunares en el cuello y el contraste que hace su gorro rojo con su pelo. El tarda un momento en salir de su trance hasta que dice:
- Claro, yo tambien me voy, te veo en el recreo - me dirige una amplia sonrisa mientras se aleja hasta desaparecer poco a poco entre la multitud. Veo como se aleja y me dirijo a mi respectiva clase a paso lento, pensando en todo y en nada a la vez. Me confunde el hecho de que Nathan se haya preocupado por mi, es una sensación bonita; me gusta como es.
Voy caminando por el pasillo a paso normal hasta llegar a la puerta de mi clase, esta casi llena; me siento en mi lugar de siempre y espero a que la clase empiece. Cuando esta empieza, no le presto atención, no estoy en mi mundo como siempre, no pienso en nada a no ser en solo una cosa, mejor dicho en alguien. Nathan. Pienso en el durante toda la clase, su forma amable de ser conmigo hoy por la mañana, su mirada misteriosa sobre mi, todo es muy nuevo y siento como una extraña sensación se instala en mi estomago; hasta me dan ganas de vomitar. ¿Que me pasa?
-aliencaido
ESTÁS LEYENDO
Heridas Profundas
Romance"Aveces el ser humano no se da cuenta de cuan horroroso, repulsivo y malvado puede llegar a ser. Lo peor es que todo depende de ti; tu decides como llevar tu vida, tu eres el responsable de tus errores, y por un error que cometas nadie te perdona...
