Al aire libre- Capitulo 17

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Los fragmentos negros se van deshaciendo poco a poco, para dar paso a la luz.

Mi cabeza duele y mi cuerpo se siente pesado y tenso, abro los ojos poco a poco y oigo el sonido de una maquina que permanece a mi lado, conectada a mi. A medida que me incorporo mi cabeza da vueltas y mis ojos arden.

Cuando logro sentarme en la cama del hospital, veo como solo llevo una bata blanca.

Solo eso.

Mis ojos se abren tan rápidamente que siento una punzada en la parte de atrás de la cabeza; pero eso no me detiene a dirigir mi vista hacia mi brazo izquierdo, y ahí están, todas ellas, al aire libre. Cada una de un diferente tamaño y de diferente profundidad. Cada una mostrando mi patética vida. Pero eso no es lo que me preocupa, lo que me preocupa es saber si Carol las llego a ver, o Nathan incluso, o cualquier persona.

Seria tonto pensar que nadie las vio, me tuvieron que cambiar de ropa, es decir que las vieron; les llegaron a decir a Carol? o no le dijeron nada?

La preocupación cae como balde de agua fría sobre mi cabeza, siento como quiero quitar mi corazón del pecho solo para no sentir sus latidos rápidos en mi oído.

No recuerdo por que estoy en el hospital. Recuerdo haber discutido con Carol, salir de casa, llamar a Nathan del otro lado de la calle, y el resto esta borroso; mi cabeza da vueltas tratando de conectar los cables sueltos y saber que me paso, pero todo parece un sueño lejano a la realidad.

Los rayos de luz entran por la ventana del cuarto y veo la frialdad de todo, no hay cuadros, flores, nada. Solo estantes, una mesa, un sofá y otras cosas y maquinas que no se para que funcionan.

Cuando mi cabeza se levanta por el sonido de la puerta siendo abierta para ver quien acaba de entrar, veo a una enfermera entrar con una libreta en la mano y un bolígrafo entre los dedos, tiene una sonrisa en el rostro y se dirige con calma hasta la camilla donde estoy sentada.

- Hola, Leia, soy la enfermera Mayn - dice con un tono de voz suave, su pelo marrón esta peinado en una cola de caballo y su vestuario blanco la hace ver profesional. Yo en cambio le doy una media sonrisa y por mas que suene ridículo, escondo mi brazo izquierdo debajo de las sabanas, para que no vea la estúpida vida que llevo. - Como te sientes? - pregunta dirigiendo el bolígrafo a la libreta para anotar mi respuesta.

Yo trago grueso y me reincorporo en la cama, humedezco mis labios antes de decir: - Bien, me duele bastante la cabeza, me duele el pecho y siento mi cuerpo mas pesado de lo normal - no titubeo, lo cual me sorprende bastante.

- Bien, recuerdas algo de lo que paso? - Niego levemente con la cabeza, temo que si la muevo mucho pueda dañarme - Te atropellaron, tu golpe en la cabeza fue bastante fuerte, te lastimaste una costilla y te raspaste las rodillas y manos - Mi corazón da un salto, cuando toco mi torso noto que llevo una venda grande en el - tendrás que llevar una venda en el torso por solo unos días, no es nada grave. Pero tendrás que llevarla para que la herida en la costilla no empeore o se inflame - dice, yo asiento lentamente con la cabeza y veo como ella anota cosas a su libreta. - Bien, le daré a tu madre una prescripción de algunos medicamentos que tendrás que tomar, uno para la cabeza y otro para tu costilla... Del resto, estas bien, podrás irte hoy mismo - dice sonriéndome y dirigiéndose a la puerta - Le diré a tu familia que puede venir pasar a verte- , luego de decir eso, pasa por la puerta y se va.

Mis ojos viajan de mis cicatrices a la puerta varias veces. Carol sabrá? Les dijeron de mis cortes? O decidieron no hacerlo y dejarlo como asunto familiar? Diablos, ojala que así sea, no estoy lista aun para encarar el tema. Por si acaso, trato de esconder mi brazo lo máximo posible debajo de las sabanas.

Heridas Profundas Donde viven las historias. Descúbrelo ahora