Capítulo 14. Run Cried The Crawling.

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...

A menos de que todo empeore, nada puede mejorar.

Los días han pasado cómo un suspiro, mis mañanas vuelven a tener mi antigua rutina.

Me levanto temprano y voy a correr por el parque más cercano al departamento, para después prepararme e ir a la escuela.

En la escuela, todo se desarrolla con la misma calma de antes, no tengo que esperar a nadie, no tengo que hacer platica con nadie y no tengo que cargar cosas que no son mías.

En algunas ocasiones me salto una que otra clase y me refugio en la biblioteca, allí Yukino me ve y me saluda, platicamos un rato y me da la libertad de andar de un lado a otro, así que decido ponerme al día con las lecturas de los libros que deje abandonados por un tiempo.

En las tardes pasó a esa cafetería para probar aquel pastelillo de chocolate que se robo mi corazón, en ocasiones hablo con Ahn, pero sólo son unos minutos ya que no demora mi estancia cómo antes.

Regreso al hospital temprano y me encierro en el consultorio de Youko, para hacer la tarea esperando que sea la hora en que regrese Tate de la universidad para salir.

Con Tate, platicó de todo y de nada, vamos y jugamos algún videojuego en el centro comercial, no soy muy buena en ello y el rubio me termina ganando.

Caminamos por las calles y vemos a uno que otro bar que ya empieza a abrir.

Una que otra ocasión nos ha picado la curiosidad de entrar a uno por la música, pero recordamos que sigo siendo menor de edad y nos retiramos.

Esa es sólo nuestra pobre excusa ya que ambos sabemos de mi aberración por los lugares reducidos y llenos de desconocidos, y el desagrado que le produce a Tate los borrachos, entre otros motivos.

De regreso al hospital, pasamos con Sakumizo y él personalmente toma mis signos vitales, me hace una que otra pregunta y rápidamente lo anota en mi expediente.

Tate, permanece en silencio y muy atento a todas las indicaciones que me da el doctor ante las nuevas noticias. Siempre es así, él jamás se mueve de mi lado esperando lo mejor. El rubio bromea un rato mientras yo sonrío otro tanto, al final nos dirigimos con Youko y al estar frente a su consultorio nos despedimos.

Cuando entró, ella ya me está esperando, en algunas veces me informa que tiene que hacer guardia por lo que me puedo ir a casa o quedarme en uno de los cuartos de los residentes, en otras ocasiones las dos regresamos al departamento.

Está vez decido volver a casa a solas. Me pregunto sí mañana volverá a ser igual.

Es sorprendente cómo la presencia de una persona puede hacerte sentir que vives una vida diferente, te sientes más completa y no tan sola, en cierto sentido más feliz, pero ¿qué sucede cuando esa persona sale tan rápido como cuando entró? Bueno, supongo que es un don que sólo Shizuru puede poseer en mi vida.

Cierro los ojos en la oscuridad de mi habitación y cuando los abro estoy en un lugar extraño, parece como un subterráneo... hay demasiadas personas y eso me hace sentir incómoda. De pronto escucho decir a alguien:

-"Y que tal si nos rendimos"

Es cuando logró notar que todos luchan por subir en aquella escalera eléctrica larga y amplia que desciende. Me siento sola en un mar de personas y confundida intentó subir por aquella escalera.

Entonces se acerca un hombre de traje oscuro, destaca por sobre los demás por su elegancia.

Él desciende junto a las escaleras, no tiene problemas al chocar con los que intentan subir, se toma su tiempo y antes de llegar a estar frente a mí, le toca el hombro a una señora y mirándome dice:

Slipping Away. (ShizNat)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora