Cuando me despierto me encuentro a ferrado a Melody que duerme plácidamente de espaldas a mi. Su cabello alborotado se encuentra desparramado por toda la almohada y percibo su silueta subir y bajar de forma lenta acompasada a su respiración.
Es preciosa.
Me levanto con sumo cuidado para no despertarla mientras consulto la hora en el reloj de la mesilla, aún es temprano pero sorprendentemente me siento descansado y con muchísima energía.
Llamo a Wilson para que me traiga algo de ropa y mientras tanto me dispongo a buscar algo que hacer de desayuno para sorprenderla.
-Gracias Wilson, nos vemos en la empresa -agradezco aceptando la bolsa de ropa que, me ha traído.
-Si, señor -asiente antes de desaparecer.
Sigo dedicado a mi tarea de hacer un omelete, aunque... realmente no me está saliendo a como yo esperaba, tampoco se ve tal mal. A puesto a que sabe mejor de lo que se ve.
-Buenos días -su voz me sobresalta.
La veo junto a mi tratando de husmear lo que tengo en el fuego. Se ve tan sexy.
Sin dificultad la levanto y la siento sobre la encimera lejos de la cocina, me acomodo entre sus piernas y hundo mi rostro en su cuello para aspirar su delicioso aroma.
-Buenos días -murmuro entre su cuello sin muchas ganas de apartarme-, ¿cómo dormiste?
-Mejor que nunca, ¿Y tú, dormiste bien?
Me limito a asentir.
Disfruto mucho de estar así, hace mucho tiempo que la extraño y por fin tenerla así entre mis brazos es extasiante y terapéutico.
Cuando me incorporo un poco mis ojos se van a sus labios de inmediato y siento que no me puedo contener, sobre todo después de lo que me dijo anoche. Ella no quiere que yo me vaya y yo no quiero irme.
Como parte de un impulso me inclino hasta unir nuestros labios y disfrutar de su sabor y su suavidad. Mel pasa sus brazos alrededor de mi cuello y acaricia mi cabello transmitiendo un estímulo directo a mi entrepierna, así que la sujeto con fuerza por la espalda y por la cintura trazando círculos por las partes desnudas de su piel acercándola más a mí.
Su boca y su lengua son exigentes a medida que la intensidad de nuestro beso va aumentando hasta que por falta de aire tenemos que separarnos.
-Te he echado muchísimo de menos -admito apartando un mechón de su cabello y poniéndolo detrás de su oreja.
-Yo igual.
Su declaración hace que algo dentro de mi se extienda, un sentimiento extraño con el que no me encuentro muy familiarizado a decir verdad.
-Estoy intentando preparar el desayuno.
-¿Quieres que te ayude? -pregunta asomándose por sobre mi hombro y abriendo mucho los ojos.
-Sí, me parece buena idea -veo que de la sartén sale una pequeña columna de humo.
La ayudo a bajar y de inmediato se dirige a apartar la sartén del calor.
Mientras dejo que ella prepare unos pancakes de los que se antojó, pico algunas frutillas y preparo un poco de zumo de naranja.
-Están deliciosos -aseguro cogiendo otro bocado y llevándolo a mi boca-. Lamento haber arruinado el desayuno que estaba preparando para ti, era una sorpresa.
-Está bien -niega-, gracias por la sorpresa.
-Aunque, si no me hubieras distraído no hubiera quemado el omelete. Se veía muy rico.
ESTÁS LEYENDO
Daniel
RomanceEl primer libro estaba narrado por Melody Smith, pero esta vez será narrado desde el punto de vista de Daniel Wolhberg el magnate que ha conquistado nuestros corazones. ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ Esta historia es completamente mía y puede conten...
