Capítulo 16

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Cuando volvemos a casa no puedo evitar sentirme atraído por los encantos eróticos de esta mujer que me vuelve loco y lo hacemos con pasión y locura durante lo que resta de la tarde.

Intento que acceda a quedarse esta noche conmigo aquí, pero en cambio me propone dormir en su apartamento. Me parece justo y de todos modos lograré lo que quiero: dormir profundamente con ella a mi lado.

El lunes por la mañana desayunamos juntos en medio de un mar de ardientes besos y coqueteo antes de partir para el trabajo.

Me alivia y me emociona que Melody accediera a ayudar con estos asunto de la empresa, así puedo tenerla conmigo todo el día durante la jornada laboral y luego toda la noche entre mis sábanas.

Llevo algunos días tratando de coordinar todas las reuniones y asuntos de la empresa por medio de videoconferencias, así puedo ocuparme de otros asuntos aquí dentro y por supuesto puedo pasar un poco más de tiempo con Melody, pero últimamente es una labor que se está tornando imposible.

Nuestra empresa tiene inversionistas de todas partes del mundo, todos esperan que se atiendan sus dudas, reclamos y demás de forma personal. Pero existe un pequeño pero poderoso grupo de accionistas árabes que quieren formar parte de nuestro nuevo proyecto y es fabuloso, pero tener que desplazarme hacia otros continentes en este momento no es lo que más me apetece, aunque sé que es lo que tengo que hacer.

Tengo un imperio que mantener, no puedo sólo dejarlo y ya.

Tara ha intentado persuadir a los árabes para que nos comuniquemos de forma no presencial, pero ellos han decidido que no darán su brazo a torcer, quieren conocerme y yo en su posición probablemente exigiría lo mismo.

Paso gran parte de la mañana intentando coordinar que vaya un grupo de representantes a atenderles, incluso hablo con mi abuelo, pero nada parece funcionar de la forma en la que a mí me gustaría que funcionara.

-¿Todo bien? -Mel se encuentra de pie en el umbral de la puerta con el rostro lleno de preocupación.

No sé qué contestar, hay muchas cosas que están saliendo bien, pero hay un par en las que estoy atorado.

Niego con mi cabeza luego de pensármelo unos segundos y le extiendo mi mano para que se aproxime y tenerla en mi regazo mientras la abrazo.

-¿Qué sucedió? ¿Pasó algo malo? -Mel acaricia mi cabello con suavidad.

-No -niego-, es simplemente que no sé qué hacer.

-Tal vez yo te pueda ayudar -ofrece-. ¿Qué te dijeron?

-Debo ir a Abu Dabi y tomar un vuelo mañana.

-¡Eso es genial! -exclama-. Debes impresionarlos y vas a ver que todo saldrá perfecto.

Lo sé.

-El punto es que no quiero hacerlo.

-¿Qué? ¿Por qué?

-Porque no quiero alejarme de ti -aspiro el dulce aroma de su cuello.

-Daniel, no seas ridículo, debes pensar en el bienestar de tu empresa, no te preocupes por eso -contesta tomando mi rostro y obligándome a verla, tal como lo haría mi madre-. Además aquí voy a estar esperando a que regreses.

¿Acaba de llamarme ridículo?

Sí, si lo hizo. Y francamente lo necesitaba.

El apoyo de Melody en esta situación no podría ser más perfecto, y una dosis de realidad no le cae mal a nadie.

La beso con pasión. 

-No puedo hacerlo -niego rompiendo nuestro beso-, por lo menos no sin ti.

DanielDonde viven las historias. Descúbrelo ahora