Capítulo 3

11.9K 709 19
                                        

Vuelvo a mi casa y el fin de semana me paso como un maníaco tratando de idear un plan que me funcione para poder volver a ver a Melody. ¡Lo tengo! Simple y sencillamente soy el dueño de la fundación en la que trabaja, así que limpio mi agenda del lunes y decido que haré una visita sorpresa para ver el avance y los proyectos que tienen.

-Pero, señor, no creo que sea una muy buena idea. Tiene dos reuniones que son de vital importancia -Tara camina deprisa detrás mío mientras entro a mi despacho-. Si quiere podemos enviar a uno de los del departamento de...

-Tara -la detengo-. No hay una sola reunión que sea más importante que lo que tengo que hacer en esa fundación, por favor cancela mi agenda del día de hoy.

-Si, señor -asiente antes de anotar algo en su agenda y marcharse de mi despacho.

-Wilson -responde mi jefe de seguridad al segundo timbre.

-Prepara el auto, saldremos en cinco minutos. Haré una pequeña visita a la fundación caritativa.

-Si, señor -escucho antes de colgar.

-Daniel, querido -Samantha aparece por la puerta de mi despacho con una sonrisa que después cambia por una extraña expresión en su rostro-. ¿Estás bien? Hoy te ves diferente.

-Voy saliendo, ¿Querías algo? -después de lo que pasó con Mel no puedo dejar que esta chica se haga falsas esperanzas, tiene que saber cuál es su lugar.

-Sentía curiosidad por saber si te gustaría que fuéramos a almorzar juntos pero... veo que tienes planes.

-Así es -asiento-, ya tengo planes.

Tecleo rápidamente a mi abuelo para informarle que estaré afuera.

-Tara me dijo que habías cancelado tu agenda de hoy, pero no me dijo por qué.

-Hizo bien -respondo levantando mi vista del ordenador-, no tiene que darte explicaciones.

-¡Vaya! Parece que hoy no estamos de humor -murmura antes de salir enfadada de mi despacho.

Termino de enviar mi mensaje y salgo de la oficina encontrándome a Wilson afuera listo para marcharnos.

El lugar es un poco más pequeño de lo que recordaba pero no deja de ser importante, más ahora que tienen a una nueva miembro en que la me encuentro muy interesado. Entro al edificio y me guían hasta una oficina bastante  modesta que figura como la oficina del presidente de mi fundación.

-Que agradable sorpresa, señor Wolhberg -se pone de pie al verme entrar en su despacho y me saluda con un tembloroso apretón de manos-. ¿Qué lo trae por aquí?

-Verá, en realidad he venido a hacer una visita general -tomo asiento en el sillón que está situado frente al escritorio-. Quiero sus planes de trabajo, sus progresos, gestiones monetarias y tenía curiosidad por conocer sus instalaciones. Creo que he venido un par de veces nada más y quería ponerme al corriente de todo lo que me he perdido.

-Por supuesto, señor -asiente casi solemne-. Llamaré a nuestro gerente para que nos traiga lo que solicita.

-Sería fantástico -asiento y en ese momento entra una llamada a mi móvil que debo contestar-. Disculpe.

En la pantalla aparece el nombre de mi abuelo y sé que es por que ha tenido que leer mi mensaje así que me pongo de pie y me dirijo a una esquina apartada.

-Wolhberg -contesto.

-Hijo, ¿En dónde estás? Acabo de recibir tu mensaje y Samantha está como loca  por que has cancelado tu agenda de hoy -mi abuelo siempre tan sereno pero noto una pizca de preocupación.

DanielDonde viven las historias. Descúbrelo ahora