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Caminamos por el bosque unos minutos para
Luego llegar a una acogedora cabaña.
-Era de mi padre, pero ya no viene porque dice que no tiene tiempo.
Es una lástima pues es bellísima.
Hasta tiene una piscina en el subterráneo.- sonreí al recordar todos los momentos que pasé con mi familia aquí.
Guié a Isak hacia la puerta donde saqué las llaves de mi bolsillo y miré hacia atrás.
-¿Porque me trajiste hasta acá?-.
Preguntó confuso.
-Porque me agradas y no parecías disfrutar la fiesta. Este lugar es más tranquilo.-
Abrí la puerta y entramos.
-Isak, puedes pasar la noche aquí, si tú quieres..-.
El no respondió.
-Donde esta-
Me interrumpí a mí mismo.
El pobre estaba tan cansado que se había quedado dormido encima del sofá.
Lo agarré con fuerza, para llevarlo a la cama, porque por experiencia propia el sillón te deja la espalda hecha mierda.
Lo dejé encima y me recosté a un lado, sin antes taparlo con las sábanas.
-Buenas noches Isak-.susurré.
