22.- Visita no deseada.

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Llevo cerca de 2 semana viviendo en la casa del Edgar y la razón es simple, es porque mi querido hermano va a dar la PSU y no puede volar una sola mosca, ya que si haces ruido te levanta y deja caer a chuchadas, entonces es mejor dejarlo solo.

Intento molestar lo menos posible en la casa del Edgar, porque a su mamá le debe molestar que esté en su casa una extraña, por lo que me baño en su casa a la rápida y en la mía, ya más me baño más rato. Busco ropa si es que me falta algo y me voy a la casa del Edgar a hacerle compañía o a dibujar mientras él está en live.

Él me va a buscar a la universidad o yo a él, dependiendo del horario. Hay días en el que me junto con las chiquillas, pero en realidad, siempre vuelvo a los brazos de mi pololo, porque prácticamente parecemos uña y mugre a estas alturas.

Porque estoy perdidamente enamorada de él.

Estaba jugando Zombie tsunami mientras el Edgar veía un programa en el NatGeo cuando me llega aquel mensaje en el que sabes que algo viene.

Feña: Las requiero a las dos en mi casa mañana a las 3 de la tarde, después de la universidad.

Cris: ¿Pasó algo?

Feña: Ustedes muevan sus traseros para acá.

Becca: Danos un adelanto.

Feña: No.

No insistimos más y decidimos esperar hasta mañana en la tarde. Le dije al Edgar que no me pasara a buscar y después de clases con la Cris pasamos a comprar weas para comer y tomar, pagamos y fuimos a la casa de la Feña. A llegar nos sentó en su cama y nos sonrió como enamorada, esto se iba a poner bueno.

-Adivinen quién se le declaró al Nico- dijo con felicidad.

Miré a la Cristal seria y ella me miró.

-¿Pa esta wea nos llamaste?- preguntó molesta la rubia.

-Ay, que eri pesada- se quejó la Feña- weon, sabes cuánto me cuesta la wea y me dices de esa forma, como si fuera poco.

-Pero es que weon, Feña, es una mierda de noticia, pensé que no sé, habían tirado o algo, pero no esto po weon.

-Tampoco seas así- reté a la Cristal y le sonreí a la Feña- termina de contar.

-Gracias Becca- miró mal a la Cristal y esta puso los ojos en blanco- resulta que le dije todo lo que sentía y él me dijo que también y ahora estamos en algo.

Gatee hasta ella y la abracé. La Cristal se unió también al abrazo y le susurró algo en el oído que no logré descifrar, las miré mal y la Feña negó con la cabeza dándome a entender que era una estupidez.

Terminamos de comer las cosas que habíamos comprado y con la Cristal nos fuimos, yo a mi casa y ella al paradero.

Al entrar me di cuenta que todos habían salido y yo me encontraba sola. Me fui a bañar, me vestí y comencé a meter algunas cosas a la mochila, por ejemplo unos lápices para una clase que tenía mañana y también un cuaderno nuevo que me faltaba.

Tres golpes en la puerta llamaron mi atención. Bajé la escalera lentamente, abrí y para mí no grata sorpresa era el Javier.

-¿Qué haces aquí?- pregunté de mala gana.

-Déjame pasar, por favor- me pidió y yo me hice a un lado.

Sé que me arrepentiría de esto más adelante.

-Habla, tengo que irme- le dije dura y él me dio una sonrisa.

-Pa qué tan mala onda. Vengo a agradecerte por no declarar en mi contra-movió su pelo a un lado y se sentó en el brazo de uno de los sillones- de verdad jamás pensé que harías eso.

RiseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora