Capítulo 20

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Alice

Llegamos al hospital central y nos dirigimos hacia una mesa que tiene un letrero arriba que pone "Información".

-Disculpe, ¿me podría decir en que habitación se encuentra Lucas Tanner? –pregunté apenas llegué.

-¿Sois algún familiar? De lo contrario no os puedo esa información –dice mirando unos papeles.

-No somos familiares, pero somos amigas de Kim Tanner, la hermana de Lucas –a la señora se le ilumina el rostro.

-Oh si es así, él se encuentra en la habitación 210 –nos responde pero al ver nuestras caras de duda dice –la habitación se encuentra en el tercer piso.

-Muchas gracias –respondemos todas.

Fimos al ascensor que se encontraba al frente y pulsamos el piso tres, esperamos hasta que se abrieron las puertas y salimos rápido. Miramos cada puerta hasta que al final encontramos la habitación. Entramos sin tocar la puerta y vimos que sobre la cama se encontraba un niño rubio, blanco y muy delgado, pero con una sonriso enorme.

-Hola –nos saluda sonriendo.

-Hola –le respondemos las tres al unísono, y le brindamos la mejor sonrisa que tenemos –mi nombre es Alice, la rubia es Sara –señalo a mi izquierda - y la pelirroja es Cristina –señalo a mi derecha –nosotras somos amigas de tu hermana Kim.

-¿Mi hermana se va a demorar de su viaje? –pregunta triste.

-Sí, pero ella va intentar hacer todo lo posible para poder venir a verte –le acaricio el rostro y le miro a los ojos.

<<Dios que ojazos...>>

-¿Cómo has estado? –le pregunta Sara.

-Últimamente la quimioterapia me está doliendo mucho, pero lo aguanto todo por volver a casa con mi hermana –dice con un brillo en los ojos, sonriendo y siento que me lagrimean los ojos -¿queréis jugar conmigo?

-Claro, ¿a qué quieres que juguemos? -le pregunto.

-¡Al escondite! –grita feliz.

-Vamos pues, me pongo mirando hacia la puerta –señalo la puerta por dónde entramos –y cuento hasta cincuenta y vosotros os escondéis –ellos asienten.

Después de haber jugado durante una hora diferentes tipos de juegos, y sobornar a la enfermera para que nos diera más tiempo, todos nos sentamos en la cama.

-Este ha sido el mejor y el único día que me he divertido muchísimo.

-¿Por qué dices el único? Si te faltan muchos años por vivir –le acaricio el cabello ya que esta acostado en mi regazo.

-Porque escuché a los doctores hablar que ya no podían hacer nada.

-Pero puede que hablaran de otro niño.

-No hablaban de otro, hablaban de mi –suspira –soy el único en todo el hospital sin padres y con una hermana que está de viaje –dice triste –todos me abandonan, nadie me quiere.

-No digas eso cariño –le dice Sara –tienes una hermana que se sacrificó –carraspea –se sacrifica por ti todos los días para que te cures.

-Eso es mentira –hace un puchero –ella me abandonó como mis padres, porque siempre venía a visitarme, pero la última vez que vino se despidió diferente a como lo hacía antes. Por eso yo también le dije todo lo que sentía antes de que me dejara.

-Bebé no pienses eso, que te pones mal –le cojo de las manos –tú eres un niño increíble que saldrás adelante, eres fuerte.

-Sé que me moriré muy pronto como lo han hecho muchos de los niños de aquí. Gracias por sacarme muchas risas y hacerme feliz como nadie nunca lo ha hecho. El día que me muera no quiero que nadie llore por mí –nos mira –yo ya no sufriré más y seré un gasto menos para mi hermana.

Adiós.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora