El destino

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  ¡Buenos días de nuevo, querida Sofía! Déjame decirte, de una vezpor todas, que jamás debes intentar espiarme. Ya nosconoceremos en persona algún día, pero seré yo quien decida lahora y el lugar. ¿No vas a desobedecerme, verdad?Volvamos a los filósofos. Hemos visto cómo buscanexplicaciones naturales a los cambios que tienen lugar en lanaturaleza. Anteriormente, esas cuestiones se explicabanmediante los mitos.Pero también en otros campos hubo que despejar el camino deviejas supersticiones. Lo vemos en lo que se refiere a estarenfermo y estar sano, y en lo que se refiere a los acontecimientospolíticos. En ambos campos, los griegos tuvieron una gran fe enel destino.Por fe en el destino se entiende la fe en que está determinado, deantemano, todo lo que va a suceder. Esta idea la podemosencontrar en todo el mundo, en el momento presente, y a travésde toda la historia. En los países nórdicos existe una gran fe en«el destino»; tal como aparece en las antiguas sagas islandesas.Tanto entre los griegos como en otras partes del mundo, nosencontramos con la idea de que los seres humanos pueden llegara conocer el destino a través de diferentes formas de oráculo, loque significa que el destino de una persona, o de un estado,puede ser interpretado de varios modos.Todavía hay muchas personas que creen en leer las cartas, leerlas manos o interpelar las estrellas.Una variante típicamente noruega es la adivinación mediante losposos del café. Al vaciarse la taza de café, suelen quedar algunosposos en el fondo. Esos posos pueden formar un determinadodibujo o imagen –sobre todo, si añadimos un poco deimaginación–. Si los posos tienen la forma de un coche, significaque la persona que haya bebido de la taza quizás vaya a hacer unviaje en coche.Vemos que el «adivino» intenta interpretar algo que en realidadno está nada claro. Esto es muy típico de todo arte adivinatorio, yprecisamente porque aquello que se «adivina» es tan poco claro,no resulta tampoco muy fácil contradecir al adivino.Cuando miramos el cielo estrellado, vemos un verdadero caos depuntitos brillantes, y sin embargo, ha habido muchas personas, através de los tiempos, que han creído que las estrellas puedendecirnos algo sobre nuestra vida en la Tierra. Incluso hoy en día,hay dirigentes políticos que consultan a un astrólogo antes detomar una decisión importante.  

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