—¿Todo bien?.
—Todo perfecto, cada día son más lindas —Respondí sonriente, recordando los incontables mimos que recibí de las bellas fans, sus pequeños gritos y sus amplias sonrisas. Además de HyunSeong ellas eran un motivo más por el cuál salir de casa con una sonrisa.
Sin duda alguna esta era mi profesión y de ninguna manera me arrepentía de haber firmado aquel día el contrato, es algo que jamás terminaré de agradecerle a Byung Hun que fue el primero en insistir que yo tenía gran futuro en esto, no se equivocó, ahora ambos trabajábamos en la misma empresa y aunque al principio fue todo un poco incómodo por sus sentimientos de por medio, siempre formamos un vínculo profesional.
Al pasar del tiempo se le miraba más entusiasmado llegando el día que me presento a su pareja, un agradable chico de cabellos castaños, ojos grandes, labios carnosos y rasgos finos. No pude alegrarme más y por supuesto en aquél entonces mi inseparable HyunSeong tampoco, que llamaba cada que tenía oportunidad para saber "como iba todo" mi trasero que le creí. Era un celoso de primera.
Cuando le di la noticia no hizo más que brincar como un niño pequeño cargándome como si de un niño se tratara desde luego reclamé por ello pero la sonrisa no se la quito nadie.
En fin fue algo realmente bueno para Byung.No podía quejarme mucho, mi vida cambió para bien, incluyendo la de mis amigos. Yo siempre me encontraba ocupado escribiendo, tocando, cantando. No imaginé llegar a tener tanto éxito dejándome en claro que los cuatro años trabajando duro valieron totalmente la pena. En cuanto a mi carrera como chef, no continúe con ella, todo lo que aprendí lo utilizaba en casa o cuando iba de visita con algún amigo o mis padres, aunque cuando iba acompañado de HyunSeong él se encargaba de la cocina como lo hacía la mayor parte del tiempo en casa. Era bueno, muy bueno en todos los sentidos.
Las chicas comenzaron a ayudarme con los accesorios y el micrófono, también se encargaron de desmaquillarme y sin más me dispuse a cambiarme.
Después de guardar todo en el pequeño maletín me dispuse a despedirme de todo el staff y sin más fui directo a mi auto un poco cansado.
Al llegar mis pies un poco pesados se arrastraron por la sala de estar botando todo lo que mis manos cargaban a algún lugar sin detener mi caminata a la habitación. Sonreí enormemente al ver la figura de HyunSeong entre las colchas blancas cubriéndole solo hasta las caderas. Boca abajo me dejaba admirar sus músculos bien formados mientras sus suaves ronquidos inundaban la habitación. Su rostro no lo podía apreciar debido a las hebras juguetonas que se colaban por todo su rostro. Solo podía gozar de la vista mientras me quitaba la ropa que boté después al cesto de la ropa sucia.
Cogí unos pants grises jogger, de los que muy seguidamente vestía para estar en casa o ir al gimnasio, además de que HyunSeong aseguraba me quedaban perfectos y una camisa de algodón blanca
"Es bastante tarde" Gruñí para mis adentros soltando un bostezo, últimamente llegaba a casa pasada de la una y no era por que quisiera sino que algunos días me quedaba hasta tarde en la empresa trabajando en las letras o en los ensayos, así como los eventos nocturnos con las fans y lo único que me molestaba de aquello es que pasaba menos tiempo con HyunSeong. Eso sin contar los viajes que ambos hacíamos por cuestiones de trabajo.
Extrañaba pasar el día entero sobre mi fornido disfrutando de las películas de disney mientras esté me acariciaba el cabello o alguna parte del rostro. Incluso cuando le daba golosinas o frituras en la boca. O su favorito un pocky de fresa entre sus labios.
"Debería de pedir un descanso y pronto antes del viaje de HyunSeong que ya esta bastante cerca"
Me escabullí entre las colchas tomando uno de los brazos del castaño moviéndolo totalmente de su posición para dar acceso a su pecho donde dejé reposar mi cabeza no sin antes dar un pico en los labios gruesos que sonrieron al instante. Me dejé envolver por aquél brazo a la par que enredaba las piernas entre las de él con una sonrisa inmensa.
—Buenas noches pequeño —Escuché en murmuró una voz ronca. Sonreí tiernamente sin abrir los ojos.
—Buenas noches Hyun—
(...)
Unos roces, acompañados con suaves succiones me obligaron a abrir los ojos lastimando me inmediatamente por la luz resplandeciente. Sus ojitos se encontraban cerrados sin dejar de reclamar en aquel delicioso beso, sus manos se aferraban a mis caderas sin dejar escapar una sola parte de mi cuerpo aunque poco a poco fui arrastrado sobre él haciendo un contacto más íntimo.
¿El aliento mañanero? Eso era lo que menos me importaba y al parecer a él tampoco. HyunSeong era feliz reclamando lo que era suyo y por esa misma razón sus manos ya posaban sobre mis ambas curvas traseras por dentro del pans con los bóxer como única barrera para sentir sus suaves toques.
—Bonita forma de despertarme —Susurré admirando aquellas medias lunas mientras tomaba bocanadas de aire.
Se incorporó empalagandome con otro suave roce antes de estirar su brazo en dirección a la mesita color chocolate que se encontraba al costado de la cama. No perdí ni un solo detalle de la enorme sonrisa plantada en su rostro ni mucho menos la alegría que desprendía.
Algo ocultaba.
Sacó una pequeña cajita forrada de gamuza negra de un tamaño como el de una billetera. Sus falanges acariciaron la parte superior de la misma y se dispuso a incorporarse totalmente obligándome a sentarme en sus muslos con una mirada de completo idiota.
Sus ojos se encontraron con los míos y sonrió nuevamente, esta vez tomando mi barbilla depositando un beso rápido.
—Últimamente no estamos mucho tiempo juntos —Aseguró— Pero me sirvió para elegir un regalo para tí sin tenerte de curioso.
Me ofreció la pequeña cajita besando mi mejilla. Una sonrisa inmensa se instalo en mi rostro y lo único que logré hacer fue sonreírle.
—Feliz cumpleaños mi vida —Susurró tras mi oreja haciéndome estremecer, sin embargo dejé eso de lado y me concentré en abrir la cajita.
Mis ojos se maravillaron con el anillo dorado impregnado en medio de la tela tinta. Era demasiado sencillo a decir verdad pero al sacarlo me día cuenta que en realidad era muy significativo.
Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando saco la pequeña argolla y tomando con suavidad mi mano derecha colocó el anillo en el dedo anular, brillando tan perfectamente como el idéntico que él llevaba puesto. He de admitir que esperaba una sorpresa un poco más grande, algo que he esperado desde hace dos años pero en ese momento no le tome mucha importancia.
Sonreí admirando nuestras manos entrelazadas adornadas con el par de anillos y recordando el H&J escrito en el interior.
Bueno, este capítulo lo hice acaramelado -u- y un poco aburrido :'v lo siento. El próximo cambiará un poco. Entenderán la primera parte conforme pase la historia.
Muchas gracias por llegar hasta aquí.
Perdonen las posibles faltas.
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Prohibido [SeongJeong]
FanfictionSegunda parte de Un Vecino Temperamental. Las cosas no siempre son como parecen. Las personas no siempre son como lo crees y tu futuro no siempre es como imaginabas. Talvez debí de haberme alejado Talvez no puedo dejar de amarlo