Magnus se despertó y casi muere de un infarto al ver a Camille durmiendo a su lado, salio rápido de la cama e intento hacer memoria. Lo último que recordaba era el café que tomo con la rubia.
La despertó no muy amable
- ¿que demonios me hiciste?
Camille se desperezo tranquilamente -Magnus! Que manera tan grosera de despertarme.- dijo ofendida
El moreno levanto las cosas de camille y se las arrojo encima. - vistete y vete!
La rubia se puso la ropa y se dirigió a la puerta- por cierto Alexander te llamo- dijo con sinismo.
Magnus la sujeto del brazo con brusquedad- ¿que le dijiste?
-nada que fuese mentira- Magnus fue por su móvil y marco el número del ojiazul. Lo mandaba automáticamente al buzón.
-Alec cariño, soy yo, Magnus, marcame en cuanto puedas.
Camille sonrió con malicia y le mando besos antes de salir de la habitación.
Marco muchas veces y dejo mas mensajes. Revisó el reloj, Alec no tardaba en llegar. Se ducho rápido y se arreglo. Entonces alguien llamo a la puerta y el se apresuro a abrir. Era Isabelle.
La pelinegra entro a su habitación con cara de pocos amigos. - veo que ya se fue tu ... Compañía.
-Isabelle yo...
- no me des explicaciones- lo interrumpió la pelinegra- Alec dejo esto para ti- le entrego el sobre.
-¿Alec estuvo aquí?- la preocupación de Magnus era palpable.
- por desgracia, si- Isabelle dio media vuelta y se retiro, sus tacones perforaban el corazón de Magnus.
Abrió el sobre y dio una rápida ojeada, se dio cuenta de lo mucho que sabia Alec de su pasado y aun así le había pedido que fuese su novio, y lo mucho que lo había cuidado, cuando Magnus creía que estaba distraído el ojiazul nunca le quitaba la vista de encima. Cada linea eran dagas en su corazón.
Un hombre irrumpió en su habitación -me acabo de encontrar con tu novio en recepción- al oír esto Magnus salió presuroso tras su ojiazul, lo busco, no había nada, se fue a la salida y lo busco con la mirada por la calle y no lo encontró. Derrotado se dejo caer sobre las escaleras frente al hotel.
Marco una vez mas el número de Alec, buzón.
El hombre que irrumpió en su habitación ahora se sentaba a su lado - no tengo idea de lo que le hiciste, pero debió ser grave. Ese chico se quería casar contigo
Ante esas palabras Magnus lo miró con incredulidad -como sabes eso?
-me lo dijo cuando fue a casa- Asmodeus sonrió- quería mi aprobación, supongo.
Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Magnus y se arrojo a los brazos de su padre -oh! Papá, que es lo que he hecho?- dijo sollozando.
-casi me creo tus lágrimas- Isabelle estaba parada aun lado de Magnus y su padre.
-por favor Isabelle dime donde encontrar a Alec-
- No se a donde se dirige, probablemente el tampoco. Y aunque lo supiera no te lo diría.
-yo necesito explicarle...
-¿explicarle que exactamente?
-lo que paso
-¿y que es lo que paso?
-no lo se, solo no quiero que haga una tontería- susurro
-¿como que?, quitarse la vida- la mirada de Isabelle era como una navaja muy bien afilada- Alec es mas fuerte que esto y se repondrá.
-no me refería a eso. Yo... -Isabelle se fue dejando a Magnus con la palabra en la boca.
- ya hacia falta que alguien te pusiera en tu lugar- raphael le mostró una media sonrisa.- tienes que ver el lado bueno, si el chico no vuelve, puedes conquistar a su hermana, es igual a él.
Magnus lo ignoro y se dirigió a su padre - ¿que haces aquí?
- negocios. pensaba quedarme en este hotel y cuando estaba por registrarme vi a tu damisela huyendo del baile y dejando su zapatilla de cristal- saco un móvil y se lo entrego a Magnus.
Era el movil de Alec, esto mas que ayudar empeoraba las cosas.
Reviso las llamadas salientes la última fue para Maryse, seguramente ella sabia a Donde había ido.
***
Recostado sobre el asiento del avión, dejo que las lágrimas le brotaran de los ojos. Lloraría y lloraría mucho por lo que dejaba atras, por esos planes que jamas llevaría a cabo, por sus sueños truncados, y por ese pasado que jamas volvería.
Deseaba que todo fuese una pesadilla, que al despertar Magnus estuviera aquí a su lado, diciendo que todo estaba bien.
Quería poder regresar el tiempo y no haber abierto la puerta, así si alguien le venia a contar tendría la opción de no creerle.
Saldría adelante, el mundo estaba lleno de posibilidades, quizá algún día dejaría de doler, quizá algún día olvidaría. Ahora se dirigía al único lugar donde estaba seguro de que no se encontraría a Magnus por casualidad, "Perú"
***
Hoy seria la fiesta que organizo Isabelle, así que no tenia que ir en busca de Maryse, ella vendría.
La mujer entro al salón con su habitual porte arrogante, a su lado venia Robert, Magnus se apresuró a su encuentro.
-Maryse buenas noches- intento lucir encantador.
La mujer lo miro con saña - realmente no esperaba nada bueno de ti. Y aun así me sorprende lo que has hecho.
- Maryse no tienes idea de lo que dices-
-¿y tu sí?. Deja las hipocresías- espeto- Estas aquí porque quieres saber donde esta Alexander. Te sugiero que des media vuelta porque...- dio un paso hasta estar a solo centímetros de Magnus - no te lo diré- pronunció cada palabra con énfasis.
-por favor- suplico Magnus con voz rota.
Ella solo lo ignoro y continuo su camino- no se lo que hiciste, pero Alexander no se decepciona fácil de una persona. Dejalo tranquilo, Bane- dijo Roberto al pasar por su lado.
Magnus salio de ahí, si no le querían ayudar, no importaba, el buscaría a su Alexander y lo encontraría. No podía perderlo. La vida sin Alec jamás sería la misma.
