Cada día Isabelle lo llevaba a clase y en algunas ocasiones pasaba por él. Lo cierto era que ambos tenían mucho trabajo, pero como eran vecinos, solían aprovechar esos cinco minutos libres.
Simón termino la carrera E Isabelle insistió en formar una sociedad con él. Pero Simón se negó, quería lograr las cosas por su cuenta y no colgarse del éxito que tenia la pelinegra.
***
Habían pasado dos largos años, El otoño había llegado, Alec estaba sentado disfrutando del atardecer en esa playa llena de guijarros, el frío le calaba los huesos. Se sentía tranquilo, pero no feliz, extrañaba a su familia, sobre todos sus hermanos. Tomo su móvil, tecleo un número y espero.
-tu oferta sigue en pie?..... Nos vemos pronto.
***
Después de tanto esperar Magnus había retomado su vida, aunque aun vivía en el apartamento del ojiazul. Su padre lo había invitado a visitarlo muchos veces, pero se había negado, la campaña de otoño invierno ya se había realizado así que tenía días libres, salio en busca de películas y algunas botanas. Catarina y Ragnor pronto volverían de su viaje y vendrían a visitarlo.
Cuando volvía del supermercado su teléfono sonó. Pero como traía las manos ocupadas no tuvo oportunidad de contestar. Reviso de quien se trataba, era Raphael, Decidió ignorarlo. Puso una película y su móvil volvió a sonar, lo ignoro pero Raphael era muy insistente así que finalmente contesto.
-¿que quieres?
-¿donde carjo te metes?, te he estado marcando.- el chico se escuchaba enfadado.
Magnus rodo los ojos al cielo- estaba ocupado. ¿que quieres?- dijo de mala gana
-¿me creerías si te digo que tu damisela de ojos azules comió con tu padre esta tarde?
-¿que?!¡¿Alec?!- Magnus se altero- ¿esta ahí todavía?
-se acaba de ir.
-idiota porque no me avisaste?!
-no me culpes, yo te estuve marcando. Además no es mi obligación!- lo siguiente que escucho fue el sonido de llamada terminada.
Inmediatamente llamo a su padre. Pero el hombre no contestaba, supuso que lo quería hacer sufrir.
Marco a Isabelle.
-hola Magnus!- la pelinegra se escuchaba emocionada.
- Isabelle ¿has sabido algo sobre Alec?.
-Nada, ¿pasa algo?.
La emoción se esfumo de repente- nada. Cuidate.
Después de meditarlo un poco, empaco sus cosas y se fue a Londres.
En cuanto estuvo frente a su padre. Lo bombardeo con preguntas
-¿donde esta Alexander?- exigió saber
-no lo se- el hombre estaba concentrado revisando unos documentos, nisiquiera lo miro.
-tu sabes en donde esta, y te exijo que me lo digas!-
El hombre levanto la cara y lo miro con diversión- ¿porque habría de saberlo?
-se que estuvo aquí!, dime donde esta!
-Toma asiento "hijo"- Magnus hizo lo que le pedía- dos años, dos años te he pedido que me visites y siempre te has negado, ahora irrumpes en mi casa y exiges que te diga donde esta el chico Lightwood. Y yo te digo Hijo, que no te lo diré, a menos que me firmes un documento en donde renuncias a tu vida y la dedicas a velar por los intereses de mi empresa, una empresa que por cierto, también es tuya.- le dio un documento y una pluma. Al parecer ya tenia todo planeado.
Leyó el documento, estaba claro que no podía volver a modelar, renunciar a su vida ese era el precio por volver a ver a Alec. Sin dudarlo firmo.
Asmodeus retiro el documento y sonrió con malicia.
- y bien, donde esta?
-por ahora, en nueva york. Pero lo veras en la reunión que tienen los socios en la empresa el próximo lunes- Era viernes, en dos días mas volvería a ver a Alec, a su Alec.
***
Simón llego al apartamento de Isabelle, todo estaba en silencio. Recorrió el lugar asta llegar a la habitación, la puerta estaba entreabierta, entro, todo estaba en penumbra, de pronto unas manos lo sujetaban, Isabelle era muy fuerte y con habilidad lo esposo a la cama. Una lampara de lava ilumino el lugar y desde las sombras surgió con caminar felino una sensual gatubela, Un látigo colgaba de su mano.
-eso es cliché- dijo un nervioso Simón.
La chica se acerco a su oído y susurro- haré que te arrepientas por haber dicho eso.- Simón se estremeció.
Isabel prácticamente le desgarro la camisa y con movimientos sumamente sensuales le despojo de los zapatos y los jeans. Simón temblaba, Isabelle le dibujo un camino de besos en el cuerpo. Hasta detenerse en su cuello -te haré sufrir hasta que....
La puerta se abrió de repente. El hombre parado en la puerta los miro horrorizado. Simón perdió todo el color, no podía hacer nada mas, considerando que aun estaba esposado. Isabelle se lanzo en contra del hombre y lo golpeo con su látigo.
-idiota!, ¿porque no te habías comunicado? -reprocho mientras lo seguía golpeando -no sabes lo mucho que te extrañe- después se arrojo a sus brazos.
Simón no lograba ver de quien se trataba hasta que lo escucho- perdoname- dijo Alec- te lo compensaré, lo prometo.
-esperame en la sala enseguida te alcanzó.
Cuando salieron a la sala, Jace y clary también estaban ahí.
Alec les contó donde estuvo y lo que había hecho, les dio unos regalos que les había traído, a Simón y clary también les trajo regalo.
-mañana volveré a Londres. Tengo una reunión importante.
-debes asistir a la fiesta de fin de año- Isabelle lucia emocionada.
-en donde sera?
-en París- la expresión de Alec cambio, no hacia falta preguntar, Isabelle sabia porque- si quieres cambiare el lugar- dijo preocupada.
-no hace falta, asistire- la tranquilizo Alec.
***
Decidieron irse a la mansión Lightwoold después de bromas y risas, se fueron a dormir. Alec se dejo caer sobre la cama exhausto. Esa noche soño con una hermosa piel morena, unos ojos que no lo miraban a él, unos labios que no le pertenecían.
Al otro lado del mundo había un corazón que latía veloz. Un pensamiento que siempre, siempre vagaba hacia donde él, unos labios que susurraban su nombre.
***
Todos esperaban en la sala, y según el trato que hizo con su padre Magnus estaba obligado a asistir. Aunque en esta ocasión había ido por gusto, se había puesto un saco rojo, así se aseguraba de que Alec lo mirara.
Los padres de camille tenían acciones en la empresa y al morir dejaron todo a la rubia, por lo tanto también estaba ahí.
Justo a la hora acordada las puertas se abrieron y entro Asmodeus, justo tras él venía un chico de blanca piel y ojos azules, su rostro adornado por esa sonrisa de lado que Magnus tanto amaba.
