Emma, chica de 19 años, empezando sus estudios en la universidad cuando todo ocurrió.
¿Quien iba a decir que el mundo se iba a ir al carajo?
Ahora se encontraba sobreviviendo con su novio Will de 21 años, y con su madre Katy de 50 años.
Su padre h...
Había ido a casa para informarle a mama lo que había hablado con Deanna.
Quedaban 15 minutos para la reunión que Rick me había informado.
Estaba de camino a esta, cuando veo a Daryl en la misma posición de siempre; sentado arriba de las barandas de su pórtico, limpiando su ballesta, así que me acerque para hablar.
-Pareces una estatua.- dije subiendo las escaleras de la entrada, acercándome a el.
-¿De que hablas?.- preguntó Daryl con cara de pocos amigos, mirándome.
-Siempre que paso por aquí, te veo allí sentado.- lo señalé con un dedo.- ¿No te cansas de estar solo?
Daryl simplemente hizo un ruido extraño y levanto sus hombros en forma de respuesta.
Reí al ver que Daryl mientras arreglaba su ballesta, se lastimo un poco el dedo e hizo una mueca muy graciosa en el, pero no dije nada, sólo me reí.
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-Hace frío como para que estés así.- lo señalé mostrándole que estaba solo con una camisa sin mangas y su chaleco.- Para algo te regale la chaqueta, podrías usarla.-
-¿Que quieres? Rick no está aquí, creo que está en lo de Deanna.- dijo Daryl señalando en dirección a la calle
-Wow, ¿te levantaste con el pie izquierdo o que? Ya se que Rick está allí, no vine por el, vine para hablar contigo.- conteste mientras me sentaba frente a el, en la misma baranda.
-Bueno, y ¿Que quieres?.- saco un cigarrillo de uno de sus bolsillos, dejó su ballesta en el suelo y lo encendió.
-Primero, que me des uno de esos.- le señale el cigarrillo, a lo que el accedió u me dio uno.- Y segundo, nada, simplemente me caes bien y me acerqué a hablarte.- encendí mi cigarrillo y le di una pitada.- Pero si tanto te molesto, mejor me voy.
Dicho eso me paré y estaba dispuesta a irme- Daryl me caía muy bien, pero no iba a hablar con alguien que a penas me contestaba y si lo hacía, era de mala gana- Hasta que Daryl me tomo del brazo y me dio vuelta, impidiendo qué me vaya.
A decir verdad me estremecí al sentirlo tan cerca.
Me había tomado del brazo y girado, quedándonos frente a frente.
Solo allí pude darme cuenta que Daryl tenía unos hermosos ojos azules- no tan hermosos como los de Rick, pero si, eran lindos-
Sin saber por qué, me puse nerviosa y sentía que mis mejillas se tornaban rosas, las sentía calientes. Quizás era por qué Daryl no me soltaba y estábamos muy cerca, solo me miraba con una expresión extraña, mientras que yo intentaba mirar al piso para esconder mis mejillas.