Desenlace desafortunado

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Cuando llegué a casa, entré por la puerta de la casa y comencé a subir las escaleras...entré a mi habitación y me tiré en la cama.

—¡Marinette ya es hora!

Di un saltó de la cama, y corrí hasta el armario y comencé a buscar ropa al azar. Entre ellos tome una falsa blanca de tablones, una blusa de tirantes roja, unas calcetas que llegaban hasta mis muslos blancas de rayas rosa y mis tenis converse. Bajé las escaleras con gran rapidez y sólo me despedí de mi madre.

—¿No vas a desayunar?

—No llegó tarde, adiós.

Cuando entré por la puerta que dividía la panadería de la casa mi padre se encontraba atendiendo a varios clientes. Y no dudó en detenerme...

—Recuerda que hoy atenderas la panadería.

—D' accord.

Corrí por toda las cuadras rogando llegar temprano, el aire rozaba mi rostro y se colaba entre mi cabello, esa sensación me agradaba pero no esta vez las finas puntas de mi cabello se introducían en mis ojos y me impedían ver bien. A unos cuantos metros logré ver la bandera que adornaba a la escuela, corrí por los escalones entre a las instalaciones me impulse con la punta de los pies y di un saltó cayendo sobre ellos, corrí hasta la puerta del salón pero para mi mala suerte la señorita Bustier ya se encontraba ahí, abrí la puerta y le hablé.

—¿Señorita Bustier, puedo pasar?—dije apenada.

—¡Oh, no ya fueron suficientes tus retardos Marinette! —gritó con voz molesta—¡Ve a la dirección ahora!

—Pero, pero, pero señorita Bustier... —balbucie.

—¡Ahora! —recalcó la señorita Bustier.

Cerré la puerta, y logré observar a Alya quien tenía una cara de tristeza. Caminé por aquel pasillo de paredes beige y mosaicos grises, hasta llegar a una puerta de color café que en el vidrio tenía escrita la palabra Dirección toqué la puerta dos veces con golpecitos suaves hasta escuchar la voz ronca del director Damocles tomé asiento y comencé a comentarle el motivo de mi retardo.

—Lo siento señorita Dupain, pero se quedará castigada hasta las cuatro de la tarde.

—¡¿Qué?! Pero mi papá me espera en casa, tengo que ser puntual.

—Lo siento señorita Dupain. No hay nada que hacer, retirece por favor.

—Pero...yo.

—¡Retirece!

Salí de ahí, comencé a estrangular la pantalla de mi celular, entré a la biblioteca y tome asiento mientras veía el reloj de pared era blanco y el fondo en su interior era negro, los números blancos al igual que las manecillas. Tic, tac, tic,tac  cada moviento hacia que me estresara más y más. Cuando el timbré sonó salí de ahí, Chloé se encontraba ahí regañando a Sabrina como siempre.

—¡Demonios Sabrina!—gruñó furiosa, mientras la miraba con cara de pocos amigos—¿cuando va hacer el día en que hagas algo bien?

—L-lo siento Chloé. —balbucio la pelirroja parecía un pequeño cordero a punto de ser cazado.

Desde hace doce años que conocía a Chloé y a Sabrina y aún seguía sin entender porque Sabrina permitía que Chloé le hablará de esa manera ¿quién se creía? En fin no tenía porque importarme corrí varías cuadras hasta llegar a la panadería ya iba demasiado tarde como para detenerme sentía como si los pulmones me ardieran y la boca la sentía demasiado seca, cuando llegué a la panadería abrí la puerta y entre mi padre se encontraba detrás del mostrador con cara de pocos amigos.

The mini menace Ladybug [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora